Canal de Youtube de Divergentes
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Alfonso Malespín
12 de noviembre 2025

¿Abril 2018 es un caso de Generación Z?

Foto de archivo de EFE.

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En estos días en canal DW publicó un documental sobre las revueltas que la Generación Z ha protagonizado en el planeta, respondiendo a preguntas clave: ¿qué las ha provocado? ¿cómo se han convocado? ¿cuáles han sido sus resultados?

La primera novedad, para mí, fue que el caso de Nicaragua no fue incluido. Pero es que tampoco en Nicaragua los expertos en estas cuestiones mencionaron alguna vez que el alzamiento en contra de la dictadura Ortega-Murillo fue liderado también por la generación Z (gente que nació entre 1996 y 2010).

A lo sumo se ha llegado a decir que Abril 2018 fue protagonizado por jóvenes, fuesen estudiantes, trabajadores o ni-ni. Ni los medios ni los comentaristas expresaron que esos rostros inéditos hasta abril 2018 formaban parte de una nueva generación, de la que la mayoría no esperaba nada en términos políticos.

El ejemplo más evidente de esto fue una caricatura de Pedro Xavier Molina, en la que comparaba a la Generación X con los Millenials y Generación Z. En el primer cuadro se veía a un joven resuelto a participar en el cambio que Nicaragua necesitaba. Aquellos eran años de furia en las calles y guerra en el campo. En el segundo, otro joven blandiendo un smartphone se quejaba porque no había señal.

Preparando recomendación…

Pero siendo francos, el movimiento de Abril 2018 no tuvo como bandera la Jolly Roger ataviada con el sombrero de paja que identifica a la famosa serie “One Piece”, en la que el personaje principal es un muchacho llamado Monkey D. Luffy. La tripulación de “One Piece” lucha contra un corrupto gobierno mundial y persigue la libertad, la representación propia y lo que su corazón les dicta.

Más bien, el Movimiento Azul y Blanco se caracterizó por reeditar consignas y canciones viejas, de los tiempos de sus padres y abuelos, y su símbolo poderoso fue la bandera nacional.

Como en Nicaragua, jóvenes de la Generación Z han protagonizado sonadas protestas en sitios distantes como Filipinas, Serbia, Kenia, Marruecos, Perú, Paraguay, Madagascar, Nepal e Indonesia, que es donde DW ubica el despegue de tal movimiento mundial.

Igual que en Nicaragua, estas protestas han sido auto convocadas empleando las redes sociales, dejando a un lado a la clase política y a los medios tradicionales, para demandar el final de la corrupción, los privilegios de unos cuantos y la exclusión de las mayorías.

Los memes burlándose de quienes mandan y los abundantes testimonios e imágenes de los eventos han sido la norma. Ha sido alucinante el volumen de contenidos produciéndose y circulando, en medio del que también partes interesadas insertan contenidos falsos o mal intencionados.

Como en Nicaragua, las protestas de la Generación Z han sido informadas en tiempo real, sobrepasando las posibilidades de los gobiernos por regular o censurar la narrativa que le demanda cambios, y la de los medios para darle sentido a eventos que para ellos comenzaron “de repente”, de forma explosiva y cada vez más violentos en la medida que la represión estatal era más evidente.

Pero contrario a Nicaragua, en sitios como Nepal hasta llegaron a elegir a un gobierno interino empleando redes originalmente diseñadas para jugar en línea.

En Nicaragua el clamor, expresado en mayo de 2018 en el Seminario Nacional, fue que Ortega y su gobierno se fueran. Pero el movimiento no alcanzó a articular el cambio en la forma de figuras del relevo, aunque sí alcanzó una producción cultural que habrá que revisar en el futuro.

Como en Nicaragua, también en los demás países en que la Generación Z se ha alzado en contra del sistema, han emergido figuras adultas para apaciguar los movimientos. En Nicaragua fueron los obispos, algunos rectores universitarios y unos pocos notables e intelectuales.

Hasta ahora, como el movimiento estudiantil de los años 60 y 70 del siglo veinte, los movimientos liderados por jóvenes han estremecido un sistema de gobierno que ha quedado tocado, pero exceptuando el caso de Nepal no han logrado cambiar gobiernos.

¿Cómo la ven ustedes? ¿Es el de Nicaragua parte de los movimientos de la Generación Z? ¿O es más bien un híbrido en el que se ha mezclado madurez y juventud, lo viejo con lo nuevo, con una demanda reiterada por dos siglos: libertad, diversidad, inclusión y justicia?

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Alfonso Malespín

Periodista. Investigador de temas de libertad de expresión y medios de comunicación. Amante de la gastronomía, bailes y paisajes nicaragüenses.