Juan David Amaya
15 de diciembre 2025

COP30: Entre la retórica y la realidad climática


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La COP30, anunciada por el presidente Lula como la cumbre que revolucionaría la diplomacia climática, terminó exponiendo una verdad incómoda: sin desafiar el poder del capital fósil y la destrucción forestal, la diplomacia climática se convierte en un ejercicio tecnocrático de gestión de crisis, incapaz de resolver las causas del cambio climático.

La declaración Mutirão, la cumbre de este documento, representa este conflicto. Más que un pacto, es un patrón: palabras bonitas sin compromisos reales, una retórica que favorece la forma sobre la sustancia, sin señalar a los mayores culpables de la crisis climática global.

Un recorrido por los verbos y palabras jurídicas de la Mutirão muestra cómo el lenguaje puede ocultar la inacción. Verbos como reconoce, acoge con satisfacción o reafirma, y términos consagrados como acción climática, Contribuciones Nacionalmente Determinadas o Acuerdo de París. Si bien suenan formales y apremiantes, son vagas y refritan compromisos hechos hace más de una década en la COP21.

Los verbos más fuertes legalmente, como decide o requiere, se usan poco y en pocos casos van acompañados de acciones específicas como reducir emisiones o financiar el clima. Entre el primer borrador del 18 de noviembre y la versión final del 22, los verbos de acción cayeron de 27 a 14 menciones, y decide de 20 a 8.

Preparando recomendación…

Este “velo lingüístico” permite a los gobiernos hacer como que están siguiendo los objetivos climáticos sin cambiar de rumbo, mantiene en la mesa a los grandes contaminadores sin nombrarlos y obliga a la sociedad civil a descifrar documentos que deberían ser transparentes por diseño.

Adaptación o mitigación: Un desequilibrio peligroso

La declaración está fuertemente orientada a la adaptación para poblaciones vulnerables, pero la mitigación para limitar el calentamiento a 1,5 °C está casi ausente. Adaptación se cita 18 veces, mitigación solo 7 y reducción de emisiones solo 5.

Sin suavizante, la adaptación es supervivencia. Las políticas para comunidades afectadas no van a compensar un mundo que sigue dependiendo de los combustibles fósiles. La afirmación ignora que el objetivo del Acuerdo de París no es solo adaptarse, sino reducir drásticamente las emisiones de forma obligatoria y urgente.

Justicia climática: la gran ausente

La justa transición se menciona de pasada, sin compromisos concretos de financiación para pérdidas y daños, sin reconocimiento de la responsabilidad histórica de los países industrializados y sin apoyo estructural para las comunidades ya en colapso climático. La justicia, una vez más, se retrasa.

La COP30 hace un guiño a la colaboración internacional, pero es superficial. Sin compromisos concretos de financiamiento, mitigación y transición energética justa, las declaraciones de la cumbre suenan más a gestos diplomáticos que a planes de cambio reales.

Impactos y riesgos

La declaración de la COP30 no solo es una oportunidad perdida, sino que establece un precedente preocupante. Cuando los compromisos climáticos se escriben en términos ambiguos, los gobiernos pueden permanecer “alineados” sin modificar políticas, los contaminadores pueden permanecer en la mesa sin rendir cuentas y la sociedad civil queda relegada a descifrar documentos repletos de eufemismos.

Si queremos que la diplomacia climática funcione, necesitamos lenguaje específico, compromisos legalmente obligatorios y mecanismos transparentes de rendición de cuentas. Las futuras generaciones no pueden permitirse otra cumbre de palabras huecas.

Hacia la acción.

La COP30 nos enseña que los compromisos globales necesitan más que buena voluntad: necesitan transparencia, justicia y acción inmediata. La sociedad civil, los movimientos juveniles y las comunidades de primera línea deben ser escuchadas y empoderadas.

ESCRIBE

Juan David Amaya

Defensor de los derechos de la tierra, emprendedor social, activista, investigador y asesor en sustentabilidad. Fundador de Life of Pachamama, un colectivo que busca potenciar las narrativas transgeográficas que conecten generaciones, fronteras y comunidades, movilizando un movimiento global por la justicia climática.