Eliseo Núñez
10 de noviembre 2025

Dependencia y control: El rol del CAFTA en la estrategia nicaragüense hacia China


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La reciente aprobación de la ley de zonas especiales en Nicaragua constituye un paso estratégico del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo hacia la consolidación de una dependencia político-comercial con China. Este movimiento no solo promueve proyectos comerciales, sino que también revela la intención del gobierno nicaragüense de adoptar un modelo de control social inspirado en el sistema chino, basado en el partido único y en la restricción de libertades individuales a cambio de una gestión estatal diferenciada del bienestar.

En el modelo chino, las libertades están limitadas y el Estado administra el bienestar de la población, aunque de forma desigual y privilegiando a aquellos cercanos al poder. Cabe destacar que el nombre de China en mandarín, “Zhōngguó”, significa literalmente “el Reino Medio”, lo que refleja una visión histórica de centralidad y superioridad en el contexto geopolítico, tal como lo explica Kissinger en su libro sobre China. Si bien se garantiza empleo para la mayoría de los sectores pobres, este trabajo no conlleva necesariamente prosperidad, ya que los salarios suelen ser bajos.

La ley de zonas especiales fomenta la creación de lazos comerciales con China, pero detrás de esta relación subyace el interés de replicar mecanismos de control social. En el modelo chino, las libertades están limitadas y el Estado administra el bienestar de la población, aunque de forma desigual y privilegiando a aquellos cercanos al poder. Si bien se garantiza empleo para la mayoría de los sectores pobres, este trabajo no conlleva necesariamente prosperidad, ya que los salarios suelen ser bajos. Esta realidad obliga a la ciudadanía a depender del Estado para acceder a servicios básicos como la salud y la educación, lo que incrementa la dependencia y facilita el control social hasta el punto de reducir la necesidad de represión física.

Ortega avanza en este camino presentándolo como una alternativa al modelo occidental, sin mostrar preocupación por el hecho de que China ejerce un tipo de colonialismo más estructurado que el de las potencias europeas históricas. China promueve modelos económicos extractivistas en los países donde tiene influencia, extrayendo recursos naturales y desplazando el comercio local, lo que conduce a una dinámica donde la economía nacional termina girando en torno a las ventas y compras con China. Esta lógica no implica necesariamente una adopción cultural, sino la presencia directa de ciudadanos chinos y el dominio de sectores económicos estratégicos bajo la denominada diplomacia económica.

Preparando recomendación…

El valor real de Nicaragua para China no reside tanto en sus recursos naturales, ya en gran parte explotados, sino en su posición estratégica cercana a Estados Unidos y en el Tratado de Libre Comercio con este país (CAFTA). Para China, esto representa una oportunidad para colocar bienes de capital chino, fabricados en Nicaragua, en el mercado estadounidense evitando aranceles, en el contexto de su actual conflicto comercial con EE. UU. Así, Ortega utiliza el CAFTA para obtener ventajas en el mercado estadounidense, que vende a China a cambio de protección política y militar frente al mundo occidental.

El régimen de Ortega parece haber encontrado la manera de beneficiarse tanto del libre comercio occidental como del control social chino, combinando ambos para asegurar ganancias y perpetuarse en el poder. Sin embargo, para lograrlo, es necesario violar diversas normas del CAFTA. La fuerte centralización del poder impide la existencia de mecanismos internos de control que permitan detectar y sancionar estas violaciones, lo que también afecta la transparencia y la verificación del cumplimiento de condiciones contractuales respecto a préstamos internacionales. Ortega explota las vulnerabilidades inherentes al entramado internacional occidental, diseñado para favorecer el control cruzado, presentando la información que activa mecanismos de financiamiento y ventajas comerciales a su favor.

En definitiva, Ortega confía en la democracia, pero en la democracia de otros países, cuyos complejos mecanismos de toma de decisiones le permiten avanzar sin controles en el ámbito nacional, consolidando un modelo que combina la dependencia económica de China y la centralización autoritaria del poder.

En conclusión, Ortega percibe los mecanismos de la democracia occidental, como la alternancia política, la separación de poderes y la libertad de prensa, no como fortalezas, sino como grietas institucionales que puede aprovechar para consolidar su poder. Al igual que la estrategia cubana, el régimen nicaragüense se especializa en surfear y adaptarse a los cambios de actitud y política de cada nueva administración estadounidense, resistiendo presiones externas y fluctuaciones diplomáticas sin alterar su proyecto autoritario. Este juego de adaptación y maniobra, más que una muestra de fortaleza revela la capacidad de Ortega para explotar las debilidades y contradicciones de los sistemas democráticos, manteniendo así el control interno y asegurando su permanencia en el poder.

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Eliseo Núñez

Abogado con más de 20 años de carrera, participa en política desde hace 34 años sosteniendo valores ideológicos liberales.