Otro período electoral tiene a los hondureños en mucha tensión y atención al desenlace electoral el 30 de Noviembre. El país tiene en juego una suerte de estabilización política y social que le de un sentimiento de confianza que la nación puede salir del atolladero de corrupción, bajo rendimiento socioeconómico y una tensión que se manifiesta en polarización y posible radicalización violenta dentro de la sociedad que ha cerrado opciones de consenso, coordinación y confianza mutua entre su dirigencia.
Los candidatos son personajes con una experiencia complicada gobernando una nación, con un desencuentro entre las necesidades de la población y sus propuestas. Mientras tanto los más de 6 millones del electorado están repartidos entre esos tres partidos. Primero, con Salvador Nasralla como una ficha con gran carga llevándose el voto al Partido Liberal, mientras el Partido Nacional refleja tener un caudal histórico que ha tenido menores pérdidas en el largo plazo. Por el otro lado, Libre con un descontento nacional cuya victoria se la debe a la coalición con Nasralla.
Algunos de los tequios con los que lidian los Hondureños en estas elecciones son los siguientes:
El principal problema de Honduras sigue siendo económico, ya que las políticas del Estado y los principales grupos económicos no apuestan por transformar el país en una economía que sea competitiva, sino que se enfocan en actividades de bajo rendimiento, pero buenas utilidades para los grandes negocios. Mientras, la fuerza laboral y su sociedad tienen pocas opciones para mejorar su calidad de vida ya que las alternativas para enrolarse al mercado laboral formal son 1 de 10 (70% de la fuerza laboral es informal, y el país solo genera 12,000 empleos formales, cuando anualmente la fuerza laboral incrementa en 120,000 personas).
Los ingresos salariales aun en el sector formal son bajos, por debajo del salario mínimo, y no les permite cubrir necesidades básicas del hogar. Aquellos que trabajan o viven de la economía informal están desprotegidos, sin capacidad de tener acceso a financiamiento, sin posibilidad de mejorar sus perspectivas en el mercado laboral porque es muy cerrado y el sector informal está saturado.
Además, la corrupción y las tensiones políticas entre las élites de los partidos les ha gran distraído cegándoles visualizar lo que el hondureño necesita. En medio de esto hay temas pendientes, como continuar reduciendo la inseguridad, controlar la influencia del crimen organizado sobre los partidos o aumentar las investigaciones judiciales sobre corrupción, violencia, y crimen organizado. El sistema de partidos está desgastado, con caras viejas que no renuevan liderazgos jóvenes o independizados de los caudillos locales.
Además, a Honduras se le acerca un año difícil ya que el crecimiento de las remesas que llegarán a crecer en 18%, y pasar a más del 31% del producto interno bruto no se repetirá en el 2026 y más bien pueda que disminuya.
Esta situación afectará el crecimiento en la demanda de parte del consumo privado y afectará la inversión local, particularmente porque la migración estará decayendo en medio de un aumento en deportaciones. Paradójicamente los candidatos no tocan este tema.
| Migrantes Hondureños | 1,232,577 |
| Como % de hogares | 39% |
| Volumen de remesas (US$,000,000) | 12,013 |
| Migración en 2026 a Estados Unidos | 15,923 |
| Deportaciones 2026 | 35,000 |
| H2A y H2B visas (2025) | 7,108 |
*Nótese que entre 2018 y 2024 el promedio de migrantes Hondureños a Estados Unidos fue de 130,000.
Aparte de eso hay otros problemas que enfrenta Honduras, relacionados con el impacto del cambio climático sobre las sequías y otros desastres naturales; la relación con la República Popular China, la cual parece mostrar un sesgo populista más que una señal de interés nacional en apoyo al desarrollo nacional.
Los partidos en este proceso electoral

El proceso electoral empezó muy tenso desde las elecciones primarias a principios de año, y ahora resulta bastante incierto ya que las encuestas no coinciden y la opinión pública está desgastada.
Por un lado, hay un repunte de parte del electorado a favor del partido Nacional que indique que apoyen a su candidato, a pesar de que muchos de estos electores estaban frustrados con la corrupción de los miembros del partido. El partido perdió 200,000 votos en la elección pasada (llegando 1.4 millones en 2021), mientras que Libre (en alianza con Nasralla) ganó esos votos. Es muy probable que la mayoría de esos electores no vuelva a apoyar a Libre y se vuelvan hacia el PN. Sin embargo, el actual candidato, Asfura, ya había hecho el intento en la elección anterior y no logró atraer votos en medio de escándalos de corrupción de su partido y alegatos sobre su conducta misma.
Por otro lado, el Partido Liberal tiene como candidato a un líder que no es de tendencia Liberal, Salvador Nasralla, pero tiene popularidad. El partido Liberal lleva décadas de aparecer en un tercer plano, y aunque algunas encuestas favorecen a Nasralla, la diferencia entre el muy bajo caudal de votos del partido y la alta popularidad del candidato es muy amplia, y deja muchas interrogantes sobre cuál puede ser el balance final en el voto por presidente. El punto clave es demostrar si el PL logrará cuadruplicar el caudal de votos con la participación de Nasralla como candidato para lograr una victoria electoral.
Mientras tanto el partido gobernante, Libre, gradualmente capturó los votos del Partido Liberal desde el golpe militar del 2009 y desde la primera participación en las elecciones en el 2013 captó 900,000, llegando a 1.7 millones de votos en el 2021. Sin embargo, Libre no contará esta vez con el voto del electorado del PN y tampoco del capital político que Nasralla le trajo a Libre en dos elecciones consecutivas. Mientras tanto la opinión pública sobre el partido en el gobierno no favorece a Ritzi Moncada, la candidata actual. En general, la gestión de Libre da señales mixtas, con un buen manejo del gasto fiscal, pero un populismo polarizante y nepotista.
El realismo posible de las condiciones electorales sin un ganador probable:

Desde el 2008, las elecciones en Honduras generalmente ocurren en un ambiente tenso, polarizado con insatisfacción popular hacia sus políticos.
En la coyuntura actual aparecen escándalos dentro del gobierno (sobre corrupción, vínculos con el narcotráfico, la relación no transparente con China, la independencia de las instituciones políticas) que no contribuyen a un ambiente propicio.
De igual forma, los partidos de oposición están embocados en atraer un electorado insatisfecho con Libre, La insatisfacción se observa en que más del 40% del electorado cree que el país va en la dirección correcta y solo 30% cree que va bien (el resto hasta se abstiene de opinar), mientras que, a pesar de la disminución en los homicidios, para los hondureños la inseguridad y el estado de la economía son los principales problemas del país.
El partido Liberal tiene una propuesta electoral fundamentalmente enfocada en reformas políticas más que económicas, en particular a reformas electorales y la integración de la Comisión Internacional Contra la Corrupción y la Impunidad (CICIH). La perspectiva económica es de crear incentivos tributarios a las microempresas, y aumentar la inversión en infraestructura. El candidato Asfura enfoca su propuesta en infraestructura urbana, salud, economía rural, seguridad jurídica y transparencia institucional. Su interés en aumentar la productividad del sector agrícola resulta contraproducente toda vez que el rendimiento económico y salarial de este sector es mucho menor que lo que genera la inversión en la zona franca y actividades industriales o servicios digitales.
Además, aquellos en la economía agrícola son más propensos a migrar. La propuesta de Moncada aparece más difusa, con un tono populista en donde ‘lo público y la soberanía’ une a un país que promete continuar la gestión de Xiomara Castro que no solo ha sido criticada por problemas de vínculos con el narcotráfico y corrupción.
Considerando que el proceso actual se percibe como algo ‘existencial’ en medio de la polarización política, como una cuestión de o sacar a LIBRE del poder o defender su permanencia, es muy probable que la población salga a votar en porcentajes similares o mayores al 2021 (69% del electorado, 31% se abstuvo).
La victoria de quien gane depende de una batalla en donde la probabilidad está distribuida entre los tres principales partidos, tal vez favoreciendo marginalmente al PN por mantener cierta estabilidad electoral.
Por un lado, el PN conserva aún una histórica presencia electoral que no ha perdido y su esfuerzo se concentra en convencer a los seguidores de Libre que el PN es la mejor opción. La desventaja puede ser su mismo candidato que es un político tradicional y con menos acercamiento a la generación joven.
Por otro lado, las probabilidades son altas que el PL logre multiplicar en cuatro veces el caudal de votos a más de 1.6 millones (de una base real de 400,000 votos) gracias a la popularidad de Salvador Nasralla, quien en coalición logró jalar votos con Libre en 2017 y 2021, y que se identifica como un candidato honesto y sin cola de corrupción. Este candidato tiene un gran chance de atraer votos del partido gobernante que no eran directamente de su campo popular pero que están insatisfechos con el actual gobierno.

La elección está muy empatada, aunque el candidato y el partido Libre aparecen en desventaja ya que a mínimo Nasralla le puede restar a mínimo 800,000 votos y el PN otros 200,000 del voto del 2021 cuando la indignación sobre Juan Orlando Hernández era gigantesca.
La probabilidad que Libre gane es menor porque depende de mantener ese caudal de votos del 2021, y de mantener la independencia de las instituciones, del CNE en particular, que ha mostrado conflictos de imparcialidad y al mismo tiempo ha sido sujeto de intimidaciones de parte de la fiscalía del Estado e incluso posible injerencia del ejército. La tensión política actual sin embargo apunta a un choque de fuerzas entre quienes creen que Libre cometerá fraude y Libre contraponiendo su retórica de prevenir un ‘golpe electoral’. Es decir, el día después de las elecciones puede ser conflictivo.
En conclusión, el futuro del país está en manos de tres políticos cuyo carisma personal supera su experiencia y expertise en gobernanza. Ninguno toma en consideración la realidad económica del país e ignora la diáspora hondureña, la economía informal, e identifican planes ambiciosos en inversión en infraestructura pública con poco respaldo financiero, aunque Libre ha logrado mantener control sobre el déficit fiscal.
La posición sobre la CICIH, sobre China, y sobre Estados Unidos parecen ser puntos de tensión entre los candidatos, con Libre criticando a Estados Unidos y promoviendo a China.
Desde una vista a ojo de pájaro, gane quien gane no logrará sacar al país del polarizado embrollo con una economía desgastada.
Las elecciones en Números (en millones)
| 2021 | 2025* | Cálculo de rango de distribución de votos | |
| Electorado | 5.1 | 6.5 | |
| Voto final | 3.5 | 4.4 | 69% de votos válidos |
| LIBRE | 1.7 | 2.1 | 1.37-1.64 |
| PN | 1.4 | 1.8 | 1.4-2.11 |
| PL | 0.33 | 0.4 | 1.4-1.0 |
| Restante de partidos | 0.1 | 0.1 |
*Proyección de voto crecimiento ceteris paribus desde el 2021.
Elecciones en Honduras
| PN | PL | LIBRE | PAC | Otros | Votos | |
| 2005 | 925,243 | 999,006 | 266,141 | 2,190,390 | ||
| 2009 | 1,213,695 | 817,524 | 268,837 | 2,300,056 | ||
| 2013 | 1,149,302 | 632,320 | 896,498 | 418,443 | 178,783 | 3,275,346 |
| 2017 | 1,410,888 | 484,187 | 1,360,442 | 220,902 | 3,476,419 | |
| 2021 | 1,240,260 | 335,762 | 1,716,793 | 215,000 | 3,507,815 |
ESCRIBE
Manuel Orozco
Manuel Orozco es director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano. También, es miembro principal del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard y asesor principal del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola. Ha llevado a cabo una amplia investigación, análisis de políticas y promoción de temas relacionados con los flujos globales de remesas, así como con la migración y el desarrollo en todo el mundo. Es presidente de Centroamérica y el Caribe en el Instituto del Servicio Exterior de EE.UU. e investigador principal del Instituto para el Estudio de la Migración Internacional en la Universidad de Georgetown. Orozco testifica con frecuencia ante el Congreso y ha hablado ante las Naciones Unidas.