Luis Blandón, presidente de Unamos: “No puede haber una transición en Nicaragua solo con un sector de la oposición”

En esta entrevista, Blandón defiende la inclusión de todas las fuerzas opositoras, evita definirse como izquierda tradicional y apunta tensiones con otros liderazgos: “Kitty Monterrey no quiere nada con nosotros”.


21 de Mayo 2026


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En enero de 2021, la mayoría de miembros del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) votaron a favor de un cambio de nombre. En aquel año, su entonces presidenta, Suyen Barahona, explicó que el partido quería “deshacerse del apellido sandinista” que cargaban desde su fundación en 1995 y que “obstaculizaba su naturaleza renovadora y de cambio”. El emblema con el sombrero de Augusto C. Sandino también desapareció.

Desde 2017, este partido político, fundado por antiguos miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional como Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco y Sergio Ramírez, ha impulsado un cambio generacional. Luis Blandón, de 34 años, asumió en 2023 la presidencia, convirtiéndose en el dirigente más joven en encabezarlo. Sin embargo, estas transformaciones no han evitado que Unamos siga siendo atacado y vinculado al sandinismo de los años ochenta.

—Qué reto supuso asumir la presidencia de un partido con este arrastre…

—Es complejo… a mí también me tildaron de asesino, pero en los 80 yo no existía. Hay que desmitificar estas ideas erradas y eso ha sido lo más retador.

Preparando recomendación…

Blandón es cauteloso y evita dar respuestas tajantes. Aunque intenta combatir el estigma que rodea al partido, deja entrever la conciencia de que en Nicaragua la palabra “izquierda” está muy contaminada por Ortega y por el imaginario autoritario latinoamericano, con Nicolás Maduro en Venezuela y los hermanos Castro en Cuba. Y lejos de renegar del legado histórico del MRS, le da otro significado: “La membresía de Unamos es nueva y diversa”.

Además, en esta entrevista evita definirse abiertamente como “de izquierda” y prefiere hablar de progresismo, diversidad y valores democráticos, en un esfuerzo por desmarcar a Unamos del sandinismo. Sus respuestas reflejan a un dirigente al frente de una organización golpeada, consciente de su desgaste dentro de la oposición, pero empeñada en reivindicar su legitimidad política en participar en una transición. 

En 2021 hablé con Suyen Barahona y me dijo que el partido contaba con 200 afiliados. Desde entonces, la dictadura se ha ensañado contra la organización y sus liderazgos. ¿Cuántos afiliados tiene ahora?

Para ser honesto, no manejo la cifra actual. Pero sí, en estos años hemos logrado capitalizar a gente del exilio, principalmente gente joven, gente de la diversidad sexual, por lo que seguimos manteniendo nuestra fuerza organizativa dentro del país. Está golpeada, no te voy a mentir. En el Consejo Nacional de 2024, mientras hacíamos el evento en Costa Rica, estaban capturando parte de nuestra membresía en algunos departamentos. Eso dinamitó bastante nuestra membresía dentro de Nicaragua, más en el Pacífico. No te sabría decir si son 200* o 500, pero sí mantiene un núcleo activo.

¿Unamos está apostando más a la organización dentro del país o en el exilio?

Unamos siempre ha intentado mantener su estructura dentro de Nicaragua. Tenemos líderes territoriales en los departamentos y hay municipios más organizados que otros. Dimos un paso hace un par de meses para organizarnos por países. También tenemos enlaces por países donde hay fuerza organizativa, como Costa Rica.

Luis Blandón, presidente de Unamos: “No puede haber una transición en Nicaragua solo con un sector de la oposición”
Luis Blandón, presidente de Unamos, en el Parlamento Europeo. CORTESÍA / DIVERGENTES
Quiero retomar algunos puntos que Suyén me mencionó en la entrevista de 2021, cuando el MRS pasó a llamarse Unamos: me dijo que muchos jóvenes no se identificaban como sandinistas. ¿Vos cómo te identificás?

Yo me identifico como un chavalo progresista, con ideas muy distintas a lo que inicialmente era el MRS en sus inicios. Parte del debate interno en 2021 era que la mayoría, por no decir todos los miembros, no venimos del sandinismo. Yo nunca fui de la Juventud Sandinista, ni participé en otro partido político. El único partido al que he estado afiliado es Unamos. La membresía de Unamos es nueva, diversa, con ideas nuevas, y eso nos hace grandes como movimiento político. Hemos sido capaces de reinventarnos desde nuestra fundación.

Progresismo es izquierda, ¿cómo se le explica al nicaragüense que no es esa izquierda autoritaria de Ortega, Maduro y Castro?

A nosotros nos define un programa político. Unamos es un partido programático que tiene sus valores claros: creemos en un país libre, en una sociedad diversa, donde todas las personas puedan elegir quiénes son y qué quieren ser. Creemos en los valores de la democracia, la libertad y la justicia. Eso nos hace diferentes a lo tradicional.

Libertad, justicia y democracia son demandas que exigen todos los movimientos políticos opositores. Ideológicamente, Unamos es un partido de izquierda…

Somos progresistas. Más que llamarnos “izquierda”, me atrevo a categorizar que la mayoría de la membresía es socialdemócrata, progresista. Vienen a romper con esa tradición histórica que ha sido la izquierda latinoamericana, que ha quedado tristemente obsoleta en algunas cosas y que ha sido incapaz de llamar por su nombre, en algunos momentos, las situaciones que pasan en diferentes países. Unamos se identifica como progresista. Formamos parte de la Alianza Progresista, que es donde hacemos un lobby que nos ha posicionado.

Entiendo que, en el contexto de polarización, no quieran entrar en definiciones, pero percibo que evitás asumir que son de izquierda…

En este contexto nos desmarcamos del tema ideológico. Cuando hablamos de transición nos referimos a que todos los nicaragüenses debemos ser capaces de construir instituciones que respondan a la ciudadanía, pero que nos lleven a la democracia y la libertad, y eso no va de izquierda o derecha, eso va de valores democráticos, y ahí nos ubicamos. Esta crisis política no es un tema ideológico, como algunos partidos en Nicaragua siguen viéndolo.

Pasaron de MRS a Unamos, ¿qué ha cambiado en la percepción que tienen los nicaragüenses de ustedes?

No me gusta generalizar diciendo que el nicaragüense nos tiene estigmatizados. Me atrevo a decir que es un grupo bastante reducido el que ha impulsado esa narrativa que viene del Frente Sandinista y que algunos liderazgos políticos han asumido para querernos sacar del proceso de concertación. En mi experiencia, en estos tres años, hay una aceptación de Unamos, principalmente por los valores. Tenemos una red de jóvenes, mujeres y diversidad sexual fuerte. Eso nos vuelve atractivos y diferentes de los otros partidos. Por lo tanto, hay bastante aceptación de Unamos.

Cuando hablás de redes feministas, de diversidad sexual, ¿son organizaciones? Lo pregunto porque se tiene la idea de que alrededor de Unamos orbitan más oenegés que partidarios.

Primero, eso no es así; y segundo, quiero decir que Unamos ha sido capaz de tener alianzas con movimientos sociales, que es distinto. Tenemos una comunicación con feministas, grupos LGBTI y segmentos juveniles, que no necesariamente estén afiliados a Unamos.

Desde 2021, Unamos impulsa un cambio generacional, pero ¿hay gente de la vieja guardia de Unamos tutelando al partido?

Desde que se cambió el nombre del partido, se hizo pública una carta de Dora María Téllez, Víctor Tinoco y Hugo Torres en la que manifestaban dos cosas: que no asumirían cargos de dirección en la organización y que tampoco tenían interés en optar a cargos de elección popular. Si algo ha caracterizado a Unamos es su capacidad para realizar elecciones internas democráticas en las que cualquier afiliado puede participar. No elegimos “de dedo”; celebramos elecciones internas y organizamos convenciones que nos permiten elegir a nuestros directivos y a nuestra presidencia.

Insisto, siguen estando de alguna forma, asesorando…

Ellos son miembros y poseen un reconocimiento histórico que no voy a borrar. Personas como Dora María Téllez han quedado desempeñando un rol frontal contra la dictadura; ella no necesariamente tiene un cargo de dirección dentro de Unamos, sino que se ha dedicado a un canal de YouTube donde realiza comentarios políticos. Ella no incide en mi presidencia,ni manda, como algunos han querido transmitir. Eso no es así.

Esta semana ha surgido una campaña contra Sergio Ramírez, uno de los fundadores del MRS. Esto no es nuevo: se le señala por crímenes ocurridos en la década de los 80. Suyen me comentó en su momento que apoyaba la creación de una Comisión de la Verdad para que estos hechos se esclarezcan. Como agrupación, ¿mantienen ese compromiso?

¡Por supuesto! En nuestro programa político, en lo que se refiere a la justicia, planteamos claramente el apoyo a una comisión de la verdad que investigue los crímenes cometidos en los últimos 40 años en Nicaragua. El compromiso dice que, si hay alguien de Unamos a quien se le compruebe ante tribunales que cometió crímenes, tiene que responder ante la justicia, porque no podemos construir un país desde la impunidad.

¿En qué espacios de la oposición Unamos está participando?

De manera institucional estamos participando en la Unidad Nacional Azul y Blanco y tenemos interlocución, que no necesariamente es un espacio de concertación, con el Movimiento Autónomo de Mujeres desde 2006.

¿Cuál es la propuesta de Unamos como organización política?

Es importante que tengamos la madurez necesaria para que, entre todos los actores políticos, seamos capaces de trazar una hoja de ruta. Unamos tiene un programa de diez puntos en los que coincidimos con los demás grupos de oposición: la liberación de los presos políticos, la derogación de leyes arbitrarias, el retorno de los exiliados y un diálogo que nos permita iniciar una transición. Sin embargo, para lograrlo se requiere la unidad de todas las fuerzas, algo que ha resultado difícil. Ha costado porque ellos anteponen lo ideológico; creen que no puede haber una transición con personas progresistas o de izquierda, y eso vuelve complejo el proceso.

CxL de Kitty Monterrey y Ruta por el Cambio de Félix Maradiaga han empezado a organizarse en el exilio. Decís que también Unamos está apostando a eso… ¿no quieren quedarse atrás?

No, no necesariamente. Nosotros hemos tenido la mirada más en Nicaragua; ahí está nuestra principal fuerza organizativa, que no queremos descuidar. Sin embargo, el contexto te lleva a organizarte fuera para poder incidir ante gobiernos que tengan una capacidad de acción contra la dictadura. Nuestra decisión no está siguiendo la de otros partidos, sino que es parte de nuestra organización.

Unamos ha procurado un acercamiento con las demás organizaciones.

Nosotros siempre estamos dispuestos al diálogo. Con Félix he coincidido en los objetivos sobre la nueva Nicaragua; sin embargo, con Ciudadanos por la Libertad ha sido más complejo, partiendo de que ellos parecen no tener clara su propia organización. Dicen que Juan Sebastián es el coordinador en el exilio, pero doña Kitty sigue siendo la presidenta y quien toma las decisiones. Esto complejiza la situación porque no existe un canal de comunicación claro: no sabemos a quién dirigirnos.

En esta entrevista te has referido a “ellos” y “algunos”. ¿De quién hablamos?

No es un secreto que doña Kitty Monterrey no quiere absolutamente nada con la izquierda, como nos llama. Yo soy un interlocutor nuevo y un presidente joven de los movimientos políticos.

Vos, como Luis Blandón, presidente, ¿te has acercado…?

Sí, pero ha sido bastante difícil. También hemos tenido reuniones bilaterales con AUN (Alianza Universitaria Nicaragüense), que consideramos que es un actor clave en el proceso de unidad.

Si Unamos llega a convertirse en un obstáculo para la unidad de la oposición, ¿estaría dispuesto a hacerse a un lado?

Es que no va a haber transición sin la pluralidad y la representación de organizaciones políticas. No puede haber una transición solo con un sector de la oposición, de la sociedad organizada. Cuando hablamos de transición, debemos entender que todos debemos ser parte de la construcción de un nuevo país que va más allá de si sos de izquierda o de derecha. Por lo tanto, bajo esa lógica, caeríamos en un sectarismo. No hay ninguna estadística que te diga que Unamos no tiene aceptación. Igualmente, CxL hoy no puede decir que es el partido más grande: ¿cómo lo miden?

Luis Blandón, presidente de Unamos: “No puede haber una transición en Nicaragua solo con un sector de la oposición”
El presidente de Unamos participando en un foro internacional. CORTESÍA / DIVERGENTES
El único dato, si acaso, es de las elecciones de 2006: el MRS apenas alcanzó el 6.3 % de los votos… eso da una idea.

Mientras no haya una competencia electoral es difícil medir eso. En esas elecciones, Herty Lewites era uno de los candidatos (del MRS, fallecido antes de las elecciones) con mayor aceptación. Lo cierto es que para diputados alcanzamos el 9 % de los votos.

Me mencionabas la “amplia” interlocución internacional de Unamos. Recientemente estuviste en Barcelona, en un encuentro organizado por el presidente español Pedro Sánchez al que asistieron figuras como Lula y Sheinbaum. ¿Cómo se traduce esa interlocución en cambios reales dentro de Nicaragua?

Lo que nosotros procuramos es que Nicaragua se mantenga en el foco internacional. Desde el partido del actual Gobierno español (PSOE) se logró que Ortega fuera reconocido en la Internacional Socialista como un dictador y en 2018 fue expulsado. Trabajamos para que impulsen sanciones contra funcionarios del régimen. Nos gustaría que España jugara un rol más protagónico de denuncia, de demanda y presión.

¿Qué posición tiene el actual Gobierno? Managua y Madrid siguen sin embajadores.

El Gobierno ha tenido una postura contundente sobre el tema de Nicaragua. Creemos que es importante que se sostenga; por eso, cada cierto tiempo hacemos lobby para denunciar lo que ocurre en Nicaragua. España tiene que ser coherente con los valores democráticos.

¿Y cómo reciben el silencio de Lula y Sheinbaum?

Es doloroso porque esperamos que desde la izquierda se abandere el tema de los derechos humanos en Nicaragua. Lula ha contribuido a la liberación de sacerdotes en Nicaragua. Hablamos en Barcelona con el equipo de Lula y hay un compromiso de posicionarse más claramente con el tema de Nicaragua.

¿Qué opinión tenés sobre la operación para capturar a Maduro?

Nos toca reimaginar nuevas transiciones en el mundo… los venezolanos tienen que elegir quién quiere que los gobierne, aunque el contexto venezolano tiene una complejidad particular.

¿Ustedes condenan la intervención?

Totalmente.

¿Y cuál es la postura de Unamos sobre la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina?

Antes que nada, creemos en la presión internacional contra dictaduras fuertes como la de Nicaragua, pero también creemos que quienes tenemos que llegar a una transición somos los nicaragüenses. Otra cosa es el acompañamiento internacional, porque nosotros sí creemos que los nicaragüenses tenemos que elegir, no que nos impongan.

¿Qué respondés a quienes creen que la situación de Nicaragua debe pasar por una situación como la de Venezuela?

Nosotros, los nicaragüenses, no debemos esperar que el cambio venga de fuera… Aquí lo importante es la oportunidad de que la comunidad internacional nos apoye en una transición, pero eso pasa primero por la cohesión de la oposición al régimen.

*El entrevistador se refería a más de 200 convencionales que participaron en la IX Convención Nacional del MRS en 2021.