Wisthon Noguera
16 de octubre 2026

La juventud como maquillaje de una dictadura envejecida

Foto tomada de Presidencia / El 19 Digital.

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Posterior al anuncio de Ortega de que “no habrá elecciones” en su discurso del 19 de julio de 2026, la Comisión Constitucional de la Asamblea Nacional de Nicaragua y el Consejo Supremo Electoral (CSE) iniciaron el 22 de julio la elaboración de una propuesta de reformas constitucionales. 

Según la nota de prensa “Avanza propuesta de reformas constitucionales y legales” publicada el 24 de julio en la Gaceta, la propuesta sería remitida a la copresidencia para su autorización. “Cumplida esta etapa, la Asamblea Nacional iniciará la próxima semana un amplio proceso de consulta de la Iniciativa de Ley de Reforma Parcial a la Constitución Política, previo a su aprobación por el Plenario”.

En la red social X – antes Twitter – de la Asamblea Nacional al servicio de la dictadura entre agosto y principios de octubre ha publicado diferentes imágenes y videos en los que se muestra a juventudes portando banderas del partido FSLN leyendo discursos en los que reconocen la reforma, aplaudiendo las palabras de diputados sandinistas y cantando músicas partidarias. Subrayo esto último por su anomalía. Un proceso consultivo en su naturaleza jurídica y teórica no es un acto partidario, por lo que me lleva a asegurar de que se trata de una instrumentalización de las juventudes en el plano mediático para fines propios de la dictadura.

La última encuesta realizada por Latinobarómetro en 2020 – A partir de 2023 ya no se incluye a Nicaragua en este estudio – En la muestra poblacional N = 1.000 la pregunta sobre Confianza en el Congreso (P13ST. D), las personas encuestadas respondieron en un 59,9% de 100% tener poca o ninguna confianza en el Congreso. La pregunta sobre Garantías: Libertad para participar en política (P47ST. A), respondieron que tienen algo o mucha garantía un 35,4% de 100%. En ambos casos la mayoría considera que, no hay garantías para participar en política y que desconfían de la Asamblea Nacional.

Preparando recomendación…

Ahora bien, posterior a la demostración empírica sobre la confianza en esta institución ¿Por qué a nivel mediático se está utilizando la imagen de las juventudes? En la composición de la Asamblea de 91 diputados solo 1 escaño corresponden a una joven proveniente de Masaya, es decir el 1,09% sobre 100% en un país en el que la edad mínima para votar es de 16 años y en el que el 60% de la población es joven según el Fondo de Población de las Naciones Unidas en 2025.

Esta estrategia mediática corresponde a dos intereses particulares de la dictadura, la primera se trata de la búsqueda de legitimidad de la reforma que en mi opinión nació muerta, y la segunda corresponde a la urgencia de un baño de vitalidad. 

La primera debido a la búsqueda de cambio en la narrativa tras lo sucedido en abril de 2018, en la que el régimen persiguió y continúa violentando los derechos humanos de las juventudes, ampliamente documentado por el Grupo de expertos en derechos humanos sobre Nicaragua de Naciones Unidas por sus siglas en inglés GHREN en su informe “Violaciones y abusos de los derechos humanos a la educación, la libertad académica y otros derechos fundamentales contra estudiantes, docentes, directivos académicos y otro personal universitario” de 2024. Fue la juventud la que principalmente se levantó junto a otros movimientos sociales para denunciar los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Esto indica que buscan borrar de la memoria de las y los nicaragüenses el descontento de las juventudes hacia su administración, su afán es en miras de una legitimidad (artificial). 

La segunda corresponde al notable desgaste de la dictadura. En sus diferentes apariciones públicas Daniel Ortega se muestra incoherente y hasta cansado. Sus principales narrativas son antiguas y en sus discursos evita hablar sobre las juventudes. Pero el hecho de que mediáticamente se muestre a las juventudes participando en los actos partidarios es una estrategia para darle a la dictadura algo que ya no tiene, vitalidad. 

En suma, este acto desesperado de posicionar una narrativa de que las juventudes apoyan a la dictadura o a sus reformas constitucionales creadas por el órgano supeditado al ejecutivo, es solo una estrategia de lavado de imagen ante la comunidad internacional en un contexto de alta presión por parte de la OEA y de la Unión Europea para una transición democrática y de una celebración de elecciones que cuenten con garantías de participación para la oposición. Eso me lleva a afirmar que las juventudes están siendo instrumentalizadas con fines particulares de la dictadura sin ninguna aspiración trascendental reducida solo a la búsqueda de legitimidad y de un baño de vitalidad.

ESCRIBE

Wisthon Noguera

Nicaragüense y estudiante de ciencias políticas y gestión pública en la Universidad del País Vasco.