Ayer, martes por la tarde, se nos comunicó que, debido a los enormes retos de seguridad y a las dificultades casi insalvables para que María Corina Machado pudiera salir de Venezuela, no llegaría a tiempo para asistir personalmente a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz ni a varias de las reuniones preparatorias que estaban previstas. Durante la noche y las primeras horas de la mañana de hoy, muchas de las personas invitadas —entre ellas yo— recibimos información contradictoria, propia de una situación extremadamente delicada.
Hoy, finalmente, el equipo de Maria Corina y la organización del Premio Nobel de la Paz ha confirmado dos cosas muy importantes: que María Corina Machado no pudo llegar a la ceremonia de entrega del premio ni a los eventos de este día, pero también que está a salvo y que podrá estar con nosotros en Oslo. Por razones de seguridad, no se pueden ofrecer más detalles al respecto, pero el solo hecho de que su salida de Venezuela haya sido tan complicada es un indicador más del nivel de represión de la dictadura de Nicolás Maduro y, al mismo tiempo, una demostración de la valentía de María Corina al asumir el riesgo de salir de Venezuela para seguir dando esperanza a quienes creemos que la libertad de Venezuela es posible.

En nuestra más reciente conversación telefónica, María Corina me decía algo que quiero reiterar hoy: “La salida de Nicolás Maduro del poder va a abrir una puerta de oportunidad para la democracia en países como Nicaragua y Cuba”. Esa visión compartida es la que nos anima a seguir construyendo puentes entre las luchas por la libertad de nuestros países.
En mi calidad de presidente de la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y del Congreso Mundial por la Libertad (World Liberty Congress), he tenido la oportunidad de participar en las principales reuniones de trabajo convocadas esta semana, así como de coordinar un encuentro directo con María Corina Machado que, debido a las circunstancias ya descritas, ha debido reprogramarse para cuando ella se encuentre en Oslo. Agradezco una vez más al equipo de María Corina por la extraordinaria apertura que han tenido con nosotros: gracias a esa confianza hemos podido sostener conversaciones de alto nivel, no solo sobre las agendas de RELIAL y del WLC, sino también sobre uno de los temas centrales para mí como nicaragüense: aumentar la presión internacional contra la dictadura de Daniel Ortega.
La Semana del Nobel no es un viaje de celebración. Es, sobre todo, una oportunidad para interactuar con tomadores de decisión al más alto nivel, en un contexto donde el tema central es la paz con libertad. Desde Oslo, seguimos trabajando para que la causa de la democracia en Venezuela, Nicaragua, Cuba y en toda nuestra América Latina sea escuchada y respaldada con mayor fuerza por la comunidad internacional.
ESCRIBE
Félix Maradiaga
Presidente de la Fundación para la Libertad de Nicaragua. Es académico, emprendedor social y defensor de derechos humanos nicaragüense. En el año 2021 fue candidato presidencial en las primarias de la oposición por parte de la Unidad Nacional Azul y Blanco. Por ser una de las voces más críticas contra el régimen de Ortega, fue arbitrariamente encarcelado por más de veinte meses.