Médicos nicaragüenses ven con normalidad el repunte de casos de Covid-19 en el país, sin embargo, señalan que las cifras del Ministerio de Salud (MINSA) no reflejan la realidad epidemiológica. Los datos oficiales recopilados por DIVERGENTES entre junio y octubre de 2025, muestran un incremento de 721 casos de Covid-19 y 26 172 casos de neumonía
Si bien los casos de neumonía suelen ser altos en Nicaragua, el aumento el pasado agosto indicaría su relación con el incremento de contagios de Covid-19 reportados en diferentes regiones del país. “Ya quedó el covid como la malaria, el dengue. Los pacientes ya no se mueren a menos que tengan otras patologías, hay muchos casos pero no son graves como antes”, dice un doctor de medicina general de Chontales, quien pidió anonimato para evitar represalias del régimen sandinista.
En Nicaragua, el Ministerio de Salud también atribuyó el incremento de casos registrados en agosto a la circulación de nuevas variantes del virus en América Latina, sin especificar de cuál se trataba ni presentar evidencia genómica.
El viceministro de Salud, Carlos Sáenz, afirmó entonces que el aumento estaba relacionado con “una nueva cepa”, pero el país no dispone de datos públicos sobre vigilancia, ni se conocen los resultados de secuenciaciones que confirmen la presencia de nuevas subvariantes en el territorio nacional.
Al respecto, Álvaro Ramírez, exdirector de epidemiología del Minsa en los años 90, dice que ya no es tan importante determinar el tipo de variante, a menos que los contagios se conviertan en un problema significativo de salud pública. “El manejo clínico de los casos es muy diferente a los días de pandemia”, explica.

Minsa oculta información sobre hospitalizaciones
El repunte de Nicaragua coincidió con un aumento de los casos de neumonía, una tendencia que médicos y epidemiólogos vinculan con un subregistro de contagios de Covid-19. Aunque el Minsa reconoció la circulación de nuevas variantes, no publicó información sobre hospitalizaciones, pruebas realizadas ni tasas de positividad.
“El covid-19 es parte de la fauna y flora de Nicaragua, no es una emergencia de salud. En el canal endémico de Nicaragua siempre pasa, estos aumentos son propios de la época del año”, considera Ramírez.
Entre junio y agosto, los reportes oficiales del Minsa muestran un ascenso sostenido de contagios: de apenas ocho casos semanales a finales de junio hasta 97 a finales de agosto, el pico del año. A partir de septiembre, la curva descendió hasta registrar seis casos en la segunda semana de octubre.
En paralelo, los casos de neumonía se mantuvieron por encima de los 1500 semanales, con un máximo de 1660 a finales de junio. Para septiembre, la cifra se redujo a 1349. Este comportamiento de ambas curvas indican que el número real de contagios podría ser mayor al reflejado oficialmente, de acuerdo con médicos consultados para este reporte.
“Muchos cuadros respiratorios se clasifican como neumonías o infecciones virales comunes, sin confirmar si son Covid-19”, dice un médico de Rivas, quien también por temor a represalias prefiere mantener su identidad bajo anonimato.

Opacidad con datos sanitarios
Desde el inicio de la pandemia, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha sido cuestionado por la falta de transparencia en la divulgación de datos sanitarios. Nicaragua no publica boletines epidemiológicos completos, ni detalla la cantidad de pruebas realizadas o fallecimientos por región.
Con más de cinco años de pandemia, Nicaragua mantiene una de las tasas de reporte más bajas del continente, de acuerdo a los registros de la propaganda del régimen sandinista. Mientras las cifras oficiales acumulan poco más de 16 561 contagios desde el año 2020, los patrones de neumonía y las estimaciones médicas apuntan a que el virus sigue circulando con más frecuencia de la que las autoridades de salud reconocen.
Para los especialistas, la curva de 2025 demuestra que el covid-19 es el reflejo de la opacidad de los datos en Nicaragua. El Minsa publicó el último boletín epidemiológico de Covid-19 en diciembre de 2023, además, en su web no hay información precisa sobre los contagios de neumonía.
Los registros del propio Ministerio de Salud muestran que, mientras aumentaban los contagios confirmados del virus, también crecían los diagnósticos de neumonía en el país. En la semana que cerró el 7 de junio de 2025, se contabilizaron 1531 casos de neumonía; para finales de mes, la cifra había subido a 1660.
Ese ascenso coincidió con el inicio del incremento de contagios de covid-19, que pasaron de menos de una decena semanal a más de 80 en agosto. Ambos indicadores alcanzaron su punto máximo en un lapso de apenas ocho semanas, para luego descender casi en paralelo a partir de septiembre.
Vigilancia epidemiológica del Minsa es insuficiente
Los médicos consultados coinciden en que la vigilancia epidemiológica del Minsa es insuficiente. En la mayoría de los hospitales públicos ya no se aplican pruebas y tampoco hay información pública sobre la cantidad de pruebas realizadas, la positividad ni las hospitalizaciones por Covid-19. El Minsa suele decir que continúan con el “seguimiento responsable y cuidadoso” de los pacientes, sin brindar mayores detalles, sobre el número de pruebas.
“Las personas que han estado en seguimiento responsable y cuidadoso por Covid-19, con frecuencia han tenido padecimientos asociados como: hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad, enfermedades cardíacas, síndrome de inmunodeficiencia, insuficiencia renal crónica, antecedentes de accidente cerebro vasculares, tuberculosis pulmonar y enfermedades pulmonares crónicas”, indica el Minsa en la mayoría de sus reportes.

En septiembre pasado, el Minsa anunció una campaña de vacunación desde el 9 de ese mes hasta el 31 de diciembre. Según el portal de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al 2 de julio de 2022 la cobertura de esquema completo en Nicaragua ya era de 82.1 % de la población. Otra fuente indica que para fines de 2022 el país habría alcanzado cerca del 90% de la población “completamente vacunada”. Estos números muestran que la campaña, aparentemente, logró avances importantes en poco tiempo.
Más allá de estos porcentajes globales, existen interrogantes clave sobre la vacunación en Nicaragua. No existen datos públicos recientes que desagreguen la cobertura por edades, zonas geográficas, tipos de vacuna, ni revelan cifras de dosis de refuerzo o actualizaciones frente a variantes.
De hecho, un estudio regional de Latinoamérica señala que Nicaragua, a septiembre de 2022, podría tener tasas de refuerzo de 0% registradas oficialmente. Esta ausencia de información plantea dudas sobre cuán protegida está la población ante el virus circulante y sus mutaciones, aunque especialistas como el doctor Ramírez insisten en que estos incrementos son normales.