Las concesiones mineras a granel que el régimen sandinista ha otorgado a China han colocado el debate público en Nicaragua alrededor del oro. Sin embargo, otro mineral comienza a ganar protagonismo.
El embajador de China en Nicaragua, Qu Yuhui, afirmó en el programa propagandista 15 Minutos que los concentrados de cobre ya superaron los 15 millones de dólares y se han convertido en el “nuevo producto estrella” de exportación hacia el mercado chino.
Sin embargo, el diplomático aliado del régimen Ortega-Murillo se refiere a la compra de chatarra de cobre y no de lo proveniente de las mineras, en las que existen registros comerciales y técnicos que sugieren que el auge del cobre podría no reflejar un crecimiento económico nacional, sino un incremento de extracción con beneficios difíciles de rastrear.
China es el principal comprador de cobre del mundo. En enero de 2026, el metal registró su mayor alza en más de 16 años, impulsada por el aumento de las inversiones chinas. Incluso en la Bolsa de Metales de Londres, el precio del cobre subió más del 5% en menos de una hora.
El interés para el gigante asiático por este mineral se relaciona con su uso en la distribución eléctrica, el cableado de edificaciones, la fabricación de tuberías de agua y gas, así como en sistemas térmicos para su población. Se estima que el país consume cerca del 50% de la producción mundial de cobre y en 2024 produjo alrededor de 13.64 millones de toneladas refinadas, según una investigación de Reuters.
Falta de datos sobre chatarra y brechas en los registros comerciales del cobre

En el caso de Nicaragua, no existen datos actualizados sobre la exportación de cobre como desperdicio o chatarra, que se registra bajo el Código Arancelario (SAC) 7404. El sistema World Integrated Trade Solution (WITS) reporta que, hasta 2023, el país exportó 7.19 millones de dólares de este material, equivalentes a 1 680 650 kilogramos. De este total, 3.87 millones de dólares (556 278 kilogramos) tuvieron como destino a China, seguido de Corea del Sur con 2.59 millones de dólares (893 711 kilogramos) y México con 256 680 dólares (39 113 kilogramos). También se registran envíos menores hacia Bélgica, Malasia, Estados Unidos, Hong Kong e India.
Sobre la generación de chatarra en el país, David Narváez, presidente de la Red Nicaragüense de Recicladores (RedNica), afirmó a Vos TV que Nicaragua produjo en 2025 unas 250 000 toneladas de chatarra. Sin embargo, esta cifra no corresponde únicamente a metales como el cobre, ya que en las estadísticas del sector reciclador se agrupan distintos materiales —como plástico, papel y metales— dentro de la misma categoría.
Esta falta de transparencia en las estadísticas limita la posibilidad de rastrear el cobre nicaragüense en el comercio internacional. Al agrupar distintos materiales en la categoría de chatarra y no contar con datos actualizados, se abre un margen de opacidad que dificulta conocer el volumen real de cobre exportado y su procedencia bajo el código SAC 7404.
Empresas concesionadas

En el caso del cobre proveniente de la actividad minera, los datos del comercio internacional muestran una discrepancia significativa entre lo que Nicaragua reporta exportar y lo que China declara importar. El informe La influencia china en el sector minero nicaragüense de Fundación del Río y Expediente Abierto, con base en la UN Comtrade Database, señala que entre 2021 y 2024, Nicaragua declaró exportaciones por 944 000 mil dólares correspondientes a 8020 toneladas de minerales de cobre y sus concentrados bajo el código SAC 26030000000 (Minerales de cobre y sus concentrados).
Además se exportaron 43 965 toneladas de “posiblemente cobre” y “otras mineras”. En contraste, China reporta que importó desde Nicaragua 15 440 toneladas de minerales de cobre y sus concentrados (SAC 260300000000), que equivale a 25.5 millones de dólares, registra el UN Comtrade Database, una diferencia de 27 veces entre ambos registros oficiales.
En el país existen tres empresas autorizadas por el régimen de importar este material: Mark X Ventures Inc. antes King Global Ventures Inc., Xinxin Linze Minería Group, S.A. y Santa Rita Mining Company S.A.
El informe de la organización ambientalista señala que el lote que explota Mark X Venture Inc. tendría una producción de 70.9 millones de libras de cobre en la categoría indicada y 46.2 millones de libras de cobre en la categoría inferida, esta última se basa en la estimación preliminar.
Sin embargo, esta empresa no era originalmente la dueña de la concesión. Rosita Mining Corporation (ahora King Global Ventures Inc.) la adquirió en un proceso anómalo, por un monto de 50 000 dólares, de los cuales 30 000 fueron en efectivo y el resto en acciones. Una transacción irrisoria, porque Rosita Mining Corporation había invertido 4 millones de dólares canadienses para obtener inicialmente el 65% de participación en la concesión “Rosita D”.
Xinxin Linze Minería Group, S.A., es la otra empresa de origen chino con permiso de exportación de cobre bajo el código SAC 260300000000 de minerales de cobre y sus concentrados al país asiático. Comparte sus ganancias con Inversiones Ecológicas Sociedad Anónima. La investigación de Fundación del Río y Expediente Abierto especifica que el capital de estas empresas es desconocido.
Por su parte, la empresa Santa Rita Mining Company Sociedad Anónima está inscrita ante la Unidad de Análisis Financiero (UAF) como comercializadora de metales preciosos. Sin embargo, un análisis de su concesión, denominada Rosita D, revela la existencia de importantes cantidades de cobre, oro, plata y malaquita, esta última, una piedra semipreciosa con altos porcentajes de cobre.
Esta empresa de origen chino opera bajo el código SAC 262099000000, que exporta el cobre bajo el concepto de cenizas y residuos conteniendo metales. Es la única empresa con este permiso de exportación a través de este código, que viene a recaer en la categoría código SAC 26 sobre minerales metalíferos, escorias y cenizas, lo que facilita que se exporte cantidades significativas de material mineros calificados en un confuso ítem denominado “Los demás”, afirma Amaru Ruiz, presidente de Fundación del Río.
Clasificación aduanera ambigua

“Estos elementos permiten inferir que la empresa podría estar ocultando el detalle de los minerales exportados o intentando de enviar minerales preciosos a China bajo una categoría diferente”, expresa Ruiz.
Los resultados de la investigación son claros: “las empresas chinas están utilizando una clasificación aduanera vaga o inferior (cenizas residuos) para exportar un volumen considerable material, lo que podría ocultar el verdadero tipo, valor y cantidad del mineral valioso, extraído”, un caso concreto es el cobre.
Cifras de exportación no coinciden
Ruiz analiza que las exportaciones de minerales que salen de Nicaragua hacia China, y las que informa China de Nicaragua no coinciden. Los códigos reportados de minerales de cobre y sus concentrados (SAC 260300000000) y la genérica “Los demás” (SAC 262099000000) sobre cenizas y residuos conteniendo metales, se suman bajo la categoría SAC 26 que representan 17.1 millones de dólares. En cambio, China con la suma de ambas categorías, reporta entre 2021 a 2024 importaciones por el orden 49.2 millones de dólares.
Según el informe esa diferencia de 32.1 millones de dólares “podría estar relacionado con una subfacturación intencional y la clasificación arancelaria opaca. En este sentido, es probable que las empresas mineras chinas al declarar a las autoridades nicaragüenses, subfacturen el valor real de los concentrados minerales para reducir drásticamente el pago de impuestos de exportación y regalías.
De manera simultánea, esta subfacturación se facilita al exportar una parte significativa del material bajo códigos aduaneros ambiguos o de bajo valor (como cenizas o las demás), ocultando el verdadero contenido de metales preciosos o estratégicos”. Es decir, “corrupción”, denuncia el ambientalista en conferencia de prensa.
Esto significa que el país, según Ruiz estaría percibiendo un valor fiscal menor por “residuos o material diverso”, mientras China registra el valor comercial completo del mineral, lo que implica una pérdida millonaria para Nicaragua.