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José Antonio Delgado A
12 de Junio 2026

El consentimiento médico informado y “el contacto político” en Nicaragua

Médicos Nicaragua

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La inmediatez alcanza al ejercicio profesional médico. Los tiempos acelerados que vivimos exigen que todo en la vida vaya rápido. Pero error: los procedimientos médicos no son carruseles de pantalla de celular para deslizar con el dedo si no me gusta lo que el doctor orienta. 

En la consulta médica se debe hablar con el paciente todo lo referente a su enfermedad y tratamiento. El paciente y sus familiares deben de saber de los riesgos que implica una operación, la administración de un medicamento o un procedimiento médico. Hay que explicarles y asegurarse que entendieron. En otras palabras, que por muy pequeño o fácil que sea el tratamiento, siempre pueden presentarse complicaciones. 

Los médicos debemos ofrecer nuestros servicios profesionales de una forma diferente a la que hoy aconsejan publicistas que no saben nada de medicina Esos consejos que vemos en redes sociales. 

La mayor herramienta publicitaria de los médicos debe ser “el consentimiento informado”. Porque eso refleja la excelente relación médico-paciente. Porque le da al paciente herramientas para tomar una decisión informada, basada en la mejoría de su salud. Porque demuestra ante cualquier tribunal que el paciente y la familia sabían de los riesgos de complicarse y morir. 

Preparando recomendación…

El consentimiento informado como formulario a llenar es una prueba documental de la explicación de los detalles. Llenarlo y firmarlo no exonera a nadie de responsabilidades, solo demuestra que se cumplió con parte del protocolo de atención. 

El actual formato de consentimiento informado en Nicaragua está desactualizado.  Necesita adecuación cultural para que los conceptos médicos sean comprendidos sin dificultad, tanto por el paciente y los familiares.

Un gran vacío en el consentimiento informado es que está congelado en el tiempo. No ha evolucionado. El órgano encargado de regular la salud en Nicaragua, el Ministerio de Salud (Minsa) le restó importancia, porque ahora prevalece el “contacto político”. Si a un médico sandinista en el transcurso de una operación un paciente muere, no pasará nada. Si el médico es de los no alineados al sistema dictatorial del Minsa, no tiene oportunidad de defenderse; no podrá demostrar si cumplió o no con las medidas del debido proceso, es decir, con las normas y protocolos para ese procedimiento.

Algunos se quejan de  llenar un documento de 3 páginas que constituye el consentimiento informado, que está en la normativa 004 del expediente clínico. Se incomodan porque para cada procedimiento deben llenar un consentimiento informado, lo resulta poco práctico. Sin embargo, cuando un paciente se complica, quisiéramos regresar en el tiempo y escribir mucho más de lo que hicimos antes de esa complicación. 

Los profesionales de la salud debemos retomar al médico de cabecera de hace medio siglo. Apartar el prestigio profesional de la competencia de quién es el mejor médico. Deberíamos dejar de ser el médico que queremos ser y convertirnos en el médico que necesitan nuestros pacientes. 

El estudio y nuestra profesionalización es buena para la publicidad, al igual que los equipos médicos que tenemos a mano. Sin embargo, somos nosotros como doctores, como médicos de vocación el producto que debemos ofrecer. Por el momento muy poco se puede mejorar. Los médicos no podemos solos, porque en este tiempo no hay libertad de cátedra, no hay libertad de pensamiento científico,  ni hay oportunidad de discutir en una junta de médicos. Esa sería la mejor opción para el paciente. Pero hasta que Nicaragua sea democrática y libre, podremos reconstruir el sistema de salud del país.

ESCRIBE

José Antonio Delgado A

Especialista en Ginecología y Obstetricia. Master en Salud Pública. Comunicador en salud. Exiliado, con la visión puesta en Nicaragua, para reconstruirla muy pronto.