Lo dicho:
“Somos el granero de Centroamérica y abastecemos la mayor cantidad del acto al Salvador (…)”, afirmó Ricardo Somarriba es el director ejecutivo del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) en Nicaragua a Canal 13.
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Cada semana, los medios oficialistas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo destacan cifras sobre la producción agropecuaria del país. Cebolla, chiltoma, sandía, pepino, repollo y granos básicos suelen presentarse como señales de crecimiento del sector. Bajo esta narrativa, Ricardo Somarriba, director ejecutivo del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), aseguró que Nicaragua es nuevamente “el granero de Centroamérica”, una idea que también ha sido replicada por usuarios en redes sociales.
En la red de TikTok, Dionisio Martínez aseguró que Nicaragua es “el único país de Centroamérica que más produce y que ha resurgido de las cenizas”. De forma similar, Mario Duarte escribió: “Hoy de nuevo es el granero de Centroamérica. Hoy en día Nicaragua va a otro nivel en su crecimiento y desarrollo económico”.
El término “granero de Centroamérica” se utilizó para describir el papel de Nicaragua como principal productor y abastecedor regional de granos y productos agrícolas, con una economía fuertemente sostenida por el sector agropecuario. Bajo esa definición, en este Diver-Check verificamos y te explicamos si el país ostenta nuevamente este nombre.
¿Cuándo Nicaragua sí era el “granero de Centroamérica”?
La idea de Nicaragua como el “granero de Centroamérica” surgió durante las décadas de 1960 y 1970. En ese momento, el país vivió uno de los momentos de mayor expansión agrícola y económica. Según registros del Banco Central de Nicaragua (BCN), la economía creció a un promedio real de 7.6% por año.
Cultivos como el algodón, el café, la caña de azúcar, el arroz y el maíz blanco sostenían buena parte de la economía nacional. Y es que, Nicaragua no sólo producía para consumo interno, sino que también exportaba excedentes y abastecía a los países vecinos de la región.
Sin embargo, este modelo comenzó a deteriorarse. El terremoto de 1972, las alzas mundiales del petróleo y la guerra civil de 1979 terminaron golpeando al considerado para esa fecha “el granero de Centroamérica”, al punto de que la economía se desplomó un -26.5%, según el informe del BCN “50 años de Estadísticas Macroeconómicas 1960 – 2009”.
Esta caída de la producción agrícola y el endeudamiento hicieron que el país perdiera esa posición hegemónica, el país se endeudó y Nicaragua perdió esa posición dominante como principal proveedor agrícola regional.
La economía nicaragüense funciona de otra manera

Hoy la dinámica es distinta. Aunque el agro continúa siendo un sector importante, ya no ocupa el mismo papel central que tenía hace décadas.
El Informe y Estadísticas del Comercio Exterior correspondiente al cuarto trimestre del BCN del año 2025 muestra que el principal motor de crecimiento exportador fue el sector minero, impulsado especialmente por el oro, cuyas exportaciones alcanzaron 2009.2 millones de dólares.
Hoy una parte importante de las exportaciones del país proviene particularmente del oro y no en la capacidad de siembra masiva de granos y materia prima agrícola, como ocurría cuando Nicaragua era conocida como el “granero de Centroamérica”. En esa época, más del 65% de los ingresos por exportación provenían del campo.
El peso actual de la agricultura en la economía muestra que el sector agropecuario nicaragüense experimentó un repunte en el cuarto trimestre de 2025, creciendo 68.1 millones de dólares (+70% interanual). Sin embargo, el valor total de las manufacturas industriales y la minería supera ampliamente al agro dentro de las exportaciones totales de mercancías.
Además de la minería, las zonas francas también tienen un peso importante. Las exportaciones brutas de este sector cerraron en 2025 con 3581 millones de dólares e incluyen productos industriales como arneses automotrices (+66.9 millones de dólares), un modelo económico prácticamente inexistente durante los años sesenta y setenta.
Esto muestra un cambio importante: mientras antes la economía dependía principalmente de productos agrícolas, hoy comparte protagonismo con sectores industriales y extractivos.
Nicaragua ya no abastece al istmo como antes
Nicaragua mantiene una presencia importante en los mercados regionales. Continúa exportando a El Salvador, Honduras y Guatemala, carne, lácteos, azúcar, café, carne bovina y algunos granos a estos mercados, pero hoy su comercio ha cambiado de escala y dirección: los productos de mayor valor tienen como principal destino mercados como Estados Unidos y nuevos bloques comerciales.
Somarriba afirmó que El Salvador es uno de los principales receptores de la producción nicaragüense. Según datos oficiales, durante el 2025 las exportaciones hacia ese país alcanzaron 83 millones de dólares. Le siguió Costa Rica con 33.3 millones; Guatemala, 21.7 millones y Honduras, 12.3 millones.
En conjunto, Centroamérica recibió productos nicaragüenses por un valor de 150.3 millones de dólares. Sin embargo, este monto representa una parte menor frente al volumen total de exportaciones del país, que sumaron 5 327.8 millones de dólares, según datos del BCN.
El principal destino comercial continúa siendo el bloque integrado por Estados Unidos, Canadá y México, con compras que sumaron los 3213.5 millones de dólares.
Entre los principales productos exportados provenientes del agro durante el 2025 figuran ganado bovino, azúcar, queso, camarón de cultivo, café, carne vacuna, bebidas y rones, además de tabaco, frijoles, galletas y café instantáneo.
Por lo tanto, lo dicho por Somarriba es engañoso. Nicaragua tuvo históricamente un papel clave como proveedor agrícola de Centroamérica y de ahí surgió la idea del “granero de Centroamérica”. Sin embargo, las cifras actuales muestran una realidad distinta: aunque el país continúa exportando productos agropecuarios y mantiene presencia regional, su economía ya no depende principalmente del agro, ni abastece al istmo como lo hacía décadas atrás.
Hoy la minería, las zonas francas y otros sectores tienen un peso mayor que el agro dentro de las exportaciones nacionales. La afirmación de que Nicaragua volvió a ser el “granero de Centroamérica” simplifica una realidad económica mucho más diversa y meramente política.