El presidente costarricense Rodrigo Chaves compareció este viernes 14 de noviembre de 2025 ante una comisión legislativa especial que analiza una solicitud del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para retirarle la inmunidad por presunta beligerancia política. El mandatario, abandonó la audiencia tras 50 minutos de intervención, sin responder las preguntas de las diputadas presentes, desatando una ola de críticas desde el Congreso y los partidos políticos.
El TSE acusa a Chaves de haber interferido en la campaña electoral con declaraciones emitidas desde actos oficiales, violando la normativa que impide a funcionarios con cargos de elección popular involucrarse en actividades proselitistas. Según el órgano electoral, el mandatario instó públicamente a elegir una mayoría legislativa que impulse reformas estructurales, lo que a su juicio configura su presunta responsabilidad de cometer beligerancia política.
En Costa Rica, la Constitución prohíbe la reelección presidencial inmediata y restringe a ciertos funcionarios de participar en campañas. De comprobarse esta infracción, Chaves podría ser inhabilitado para ejercer cargos públicos en el futuro, e incluso, perder el puesto antes de finalizar su mandato en mayo de 2026.
Durante la audiencia, Chaves calificó la solicitud del TSE como un “circo” y una “ópera bufa” y denunció una supuesta persecución política. “No vengo a defender mi inmunidad, vengo a defender la verdad”, afirmó. El presidente reclamó que se le permitió hablar por 50 minutos, pero su abogado, José Miguel Villalobos —quien además es candidato a diputado por el oficialismo—, solo recibió 10 minutos para su intervención. Ambos señalaron que esto vulneró su derecho a la defensa.
Sin embargo, la presidenta de la comisión, Alejandra Larios, del Partido Liberación Nacional (PLN), explicó que las reglas del foro permitían una hora compartida entre el mandatario y su asesor, y que el tiempo fue respetado. Larios insistió en que el derecho a la defensa fue garantizado, según lo estipulado en el Reglamento legislativo.
Diputadas critican la salida de Chaves y defienden el proceso
Desde el Partido Frente Amplio, la diputada Rocío Alfaro fue más contundente. Afirmó que Chaves mostró “miedo” al debate y lo acusó de “misoginia” al retirarse sin responder a las preguntas formuladas por dos mujeres diputadas. “Es lamentable ver cómo la Presidencia de la República ha llegado a este nivel de irrespeto hacia las instituciones públicas”, dijo Alfaro, quien también criticó al mandatario por dirigir ataques personales contra funcionarios como Eugenia Zamora, presidenta del TSE, y Vanessa Castro, presidenta en ejercicio de la Asamblea Legislativa.

Tras su salida del Congreso, Chaves se dirigió a sus simpatizantes congregados en las afueras. Con una bandera nacional en mano, subió a una tarima y coreó junto a la multitud el tema “Llegó papá”, una canción elaborada por su movimiento político. En ese espacio, arremetió nuevamente contra diputados y magistrados, mientras era vitoreado al grito de “¡No estás solo!”.
Este es el segundo intento de desafuero contra el presidente. El primero, que no prosperó, fue impulsado por la Fiscalía en septiembre pasado por un presunto uso irregular de fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
Ahora, la comisión deberá elaborar un informe para recomendar o no el levantamiento del fuero. La decisión final recaerá en el pleno legislativo, compuesto por 57 diputadas y diputados, de los cuales al menos 38 deben votar a favor para que el desafuero se materialice.
El caso mantiene en vilo el clima político en Costa Rica, a menos de tres meses del inicio oficial de la campaña para las elecciones legislativas y presidenciales del 1 de febrero de 2026. Con una popularidad aún por encima del 60 %, Rodrigo Chaves se enfrenta a su reto más complejo en términos institucionales y legales desde que asumió el cargo.