El índice de letalidad de la Covid-19 en Nicaragua desmiente las cifras del Minsa

Los casos reportados en el semestre de 2020 fueron de 5,170 y 151 fallecidos resultando una letalidad de 2.9%. En cambio, para el año 2021 hubo 8,179 casos y 31 fallecidos para una letalidad de 0.38%, correspondiendo a la letalidad más baja en el mundo.


Lo dicho:

En la presente semana hubo 1 fallecido atribuible Covid-19 y se presentaron otros fallecimientos en personas que han estado en seguimiento, debido a tromboembolismo pulmonar, diabetes mellitus, infarto agudo de miocardio, crisis hipertensivas y neumonías bacterianas.

Clasificación:

Falso - La información no es verdadera

Verificamos:

El equipo de Fact-Checking de DIVERGENTES realizó un cálculo de la letalidad dentro de un mismo periodo semestral durante los dos años de la pandemia. 

El comportamiento epidemiológico de la Covid-19 en Nicaragua ha sorprendido a toda la comunidad médica y ciudadana del país, dado que la información oficial del Ministerio de Salud (Minsa) ha reportado semanalmente un fallecido, desde el 14 de octubre de 2020. Las cifras indican que en los últimos dos meses del año 2021 no corresponden con el comportamiento epidemiológico de la pandemia, ni con la tendencia natural y biológica de la enfermedad.

La letalidad es una medida que indica la gravedad de una enfermedad, que responde a la pregunta qué tanto es su capacidad para producir la muerte. Para realizar el cálculo se divide el número de muertes causadas por la Covid-19 entre el número de enfermos, el resultado debe ser multiplicado por una constante de cien.

Si se hace un recuento, durante la segunda semana de abril de 2020, el Minsa con la intención de no reconocer que la epidemia ya era un brote de transmisión comunitaria y fuera de control, ocultó información. Sobre todo omitió dar a conocer los nuevos casos reales de coronavirus registrados, y por lo tanto, en menor proporción el número de muertes, dejando como resultado cifras de letalidad del 32%, la más alta a nivel mundial. Posteriormente, en la segunda semana del mes de mayo, el Minsa tuvo que aumentar de manera abrupta la cantidad de casos, más de diez veces con la semana anterior para lograr tener una letalidad de 6%.

Lo que sucede actualmente, al omitir las cifras reales de casos fallecidos por la Covid-19 e informar de un caso fallecido durante cada semana, mueve a Nicaragua a un nuevo liderazgo, esta vez con la más baja letalidad en el mundo con 0.38%. Expertos en el tema coinciden que es “inconcebible tener un argumento desde el punto de vista científico que explique este resultado, ya que en esta segunda ola epidémica en Nicaragua en el 2021 se incrementó el número de enfermos aún más que durante la primera ola, a eso hay que sumarle que ahora el contagio predominante es la variante Delta, de alto poder de contagio, infectividad, patogenicidad y virulencia”.

Si estos datos fueran verdaderos significaría que el inicio de la primera ola de la Covid-19 en Nicaragua fue más letal, con mayor capacidad para producir la muerte, un virus con mayor poder de infectividad, virulencia y patogenicidad que luego, a los pocos meses dejó de serlo para atribuirle más capacidad de transmisión y contagio. Como resultado, durante la segunda ola, el virus perdió todas estas capacidades para agravar la enfermedad hasta convertirla en una simple gripe común. Este comportamiento epidemiológico no se ha registrado en ninguna parte del mundo.