Costa Rica confirma su primer caso de fiebre amarilla. La noticia encendió las redes sociales y desató cuestionamientos sobre los controles sanitarios en el país. El Ministerio de Salud recordó que toda persona que provenga o viaje desde naciones consideradas de riesgo debe cumplir medidas estrictas. La enfermedad es transmitida por mosquitos infectados de los géneros Aedes y Haemagogus, presentes en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Paraguay, Perú, Surinam, Venezuela, Trinidad y Tobago, así como en varios países de África.
El caso fue confirmado por el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa). Se trata de una ciudadana estadounidense de 29 años, procedente de la región amazónica de Perú, quien presentó síntomas el 7 de octubre e ingresó al país al día siguiente. La paciente no contaba con la vacuna contra la fiebre amarilla.
La falta de comprobante de vacunación en puestos fronterizos y su traslado a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para su atención médica provocaron indignación en redes sociales. Muchos usuarios compararon la situación con el inicio de la pandemia de Covid-19, señalando la ausencia de controles fronterizos y alertando sobre un posible riesgo para la población local.
Otro punto que ha encendido el debate es el acceso desigual a la vacuna. Aunque el Gobierno ha realizado campañas gratuitas en varias ocasiones, estas se han limitado a personas que viajan a zonas de riesgo y logran comprobar su desplazamiento. Para el resto de la población, la vacuna tiene un costo de aproximadamente 69 000 colones o 137 dólares estadounidenses.
Te explicamos qué significa este primer caso para Costa Rica y las medidas que están adoptando otros países de Centroamérica.
¿Qué es la fiebre amarilla?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la fiebre amarilla es una “enfermedad epidemiógena transmitida por mosquitos y prevenible mediante vacunación”, que se contagia a los seres humanos por la picadura de mosquitos infectados. Es causada por un arbovirus —virus transmitido por artrópodos como mosquitos y garrapatas— y los principales vectores son las especies Aedes y Haemagogus, que pican generalmente de día. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) la clasifica como una enfermedad viral hemorrágica aguda, propia de las zonas tropical.
Signos y síntomas
El período de incubación de esta enfermedad es de tres a seis días. Las personas contagiadas suelen presentar fiebre, dolor muscular y de cabeza, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, fatiga, escalofríos y color oscuro de la orina. En algunos casos, la fiebre alcanza niveles tan altos que puede comprometer órganos como el hígado y los riñones.
En la fase más crítica, los pacientes pueden desarrollar ictericia, una coloración amarillenta en la piel, la esclerótica (parte blanca del ojo) y las mucosas, provocada por la acumulación de bilirrubina en los tejidos. De ahí proviene el nombre de la enfermedad. También pueden presentarse sangrados por la boca, nariz, ojos o estómago. Según la OMS, “la mitad de los pacientes que entran en la fase tóxica mueren en un plazo de siete a diez días”. Aunque existen otras personas que no experimentan estos síntomas, siempre es importante estar alerta, indica un epidemiólogo nicaragüense del sector público que dio entrevista a DIVERGENTES en condición de anonimato.
El especialista afirma que, en la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen entre tres y seis días. Por ello, el Ministerio de Salud de Costa Rica insiste en “consultar a un profesional de la salud antes del viaje y ante cualquier síntoma posterior al retorno”, según un comunicado emitido el 12 de octubre de este año.
¿Por qué la fiebre amarilla es considerada una enfermedad de riesgo?

El epidemiólogo advierte que la fiebre amarilla requiere vigilancia constante porque puede confundirse con otras fiebres hemorrágicas virales como el dengue, una enfermedad ampliamente extendida en Centroamérica, y según reportes de la Organización Panamericana de la Salud, en 2023 se reportó en la región más 505 000 casos, siendo Nicaragua uno de los países más afectados con más de 150 000 casos reportados en ese año.
Agrega el especialista, que también puede confundirse con enfermedades como leptospirosis, hepatitis, paludismo o incluso con casos de intoxicación. Si no se trata a tiempo, puede ser mortal y, sin control, convertirse en una amenaza para la región.
La OPS explica que “las grandes epidemias de fiebre amarilla ocurren cuando personas infectadas introducen el virus en zonas densamente pobladas, con alta presencia de mosquitos y baja inmunidad por falta de vacunación”. En la mayoría de países centroamericanos esta vacuna no es obligatoria, lo que limita los controles sanitarios en puntos de ingreso, como sucede en Costa Rica.
La base es la prevención

La principal medida de prevención, según el especialista, es vacunarse contra la fiebre amarilla. Además de ser segura, una sola dosis basta para proteger de por vida. Sin embargo, en Costa Rica —donde se confirmó el primer caso en octubre de este año— la preocupación ciudadana gira en torno al alto costo de la vacuna.
El epidemiólogo advierte que, aunque la vacunación es imprescindible para quienes viajan a países de riesgo o regresan de ellos, también debería considerarse una campaña de inmunización más amplia, si hay indicios de circulación viral en la región. No obstante, subraya que esta medida debe ir acompañada de un estricto “control de vectores”, es decir, eliminar los criaderos de mosquitos, como ya se hace con el dengue y la malaria en temporada lluviosa.
“Hay que evitar aguas estancadas, limpiar los canales de los techos, tapar recipientes, recoger la basura… en fin, eliminar todo espacio donde puedan crecer larvas. También es recomendable dormir con mosquitero, usar repelente o ropa más gruesa, recordando que esta especie de mosquito pica durante el día”, explica el especialista. Destaca que el objetivo es reducir el riesgo de brotes urbanos.
¿Qué se dice en Centroamérica?

En El Salvador, el Ministerio de Salud eliminó desde el 24 de mayo de 2024 el requisito de presentar certificado de vacunación contra la fiebre amarilla para ingresar al país. La medida se limita a recomendar la inmunización a quienes viajen a zonas de riesgo, incluyendo Panamá. La vacuna es gratuita en centros públicos, aunque también puede aplicarse en clínicas privadas, y el certificado se entrega en un plazo de diez días.
En Panamá, aunque la OMS lo clasifica como país en riesgo, no se registran casos de fiebre amarilla selvática desde 1974. Tras la confirmación del primer caso en Costa Rica, el Ministerio de Salud panameño intensificó la vigilancia epidemiológica en puntos fronterizos y mantiene activa la vacunación preventiva para viajeros procedentes de países en riesgo. La aplicación es gratuita para nacionales y extranjeros.
Pablo González, del Departamento de Epidemiología, aclaró que actualmente Panamá no exige el certificado de vacunación para ingresar al país, pero continúa el monitoreo regional de posibles brotes, según reportó el medio de prensa canalero Mi Diario.

Si bien Costa Rica ha sido un país que exige el carné de vacunación contra la fiebre amarilla a las personas que ingresan al territorio o que provienen de zonas consideradas de riesgo por la OMS, el Gobierno ha impulsado jornadas masivas de vacunación —como la “vacunatón” en el Estadio Nacional— dirigidas únicamente a quienes tienen viajes próximos. Esta medida ha generado malestar en redes sociales, principalmente por la escasez de dosis y los altos costos de la vacuna en farmacias y clínicas privadas.
La ministra de Salud, Mariela Marín, declaró a Teletica que actualmente hay 15 000 dosis disponibles, tras la llegada del último lote la semana pasada. Además, anunció que a partir de noviembre se sumarán otras 25 000 unidades. “Todavía la empresa privada tiene vacunas disponibles y a partir de la primera semana de noviembre van a traer 25 000 unidades”, precisó la jerarca.
Las autoridades sanitarias mantienen la alerta epidemiológica y las medidas de control en puntos de ingreso al país. Sin embargo, no han brindado detalles sobre el primer caso confirmado en varios años, reportado en octubre en una ciudadana estadounidense.
En el caso de Nicaragua, la Resolución Ministerial No. 341-2025 del Ministerio de Salud emitida el 16 de abril de 2025 estableció que las personas que viajen a países con riesgo de transmisión de fiebre amarilla o ingresen al territorio nacional deben presentar el Certificado Internacional de Vacunación contra la Fiebre Amarilla. La normativa indica que “todo nicaragüense mayor de 9 meses de edad, extranjeros residentes o con visa de trabajo en nuestro país, que viajen a países con riesgo de transmisión de fiebre amarilla (según listado de la OMS), deberán vacunarse diez (10) días antes de iniciar su viaje”.
Además, especifica que “todo viajero procedente de un país en riesgo, si han transcurrido al menos seis días desde su salida, debe presentar el Certificado Internacional de Vacunación contra la Fiebre Amarilla en forma original, ya sea físico o digital”.
La resolución también aclara que no están obligados a presentar el certificado quienes se encuentren en tránsito por países en riesgo o hagan escala en la ciudad de Panamá por un período menor a 24 horas. Asimismo, están exentos menores de 9 meses, personas mayores de 60 años, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas alérgicas al huevo y quienes tengan alteraciones inmunológicas, siempre que presenten constancia médica emitida por el Ministerio de Salud del país de origen.

En Nicaragua, la vacuna contra la fiebre amarilla no forma parte del esquema nacional de inmunización y, desde 2020, el Minsa cobra 30 dólares por su aplicación. Antes era gratuita.
Guatemala es otro de los países que se encuentra en alerta ante la noticia de Costa Rica, sin embargo, el Ministerio de Salud guatemalteco presenta escasez de vacunas, la entidad dijo a Prensa Libre que “debido al aumento de la demanda en las últimas semanas, ambos centros (zona 11 y zona 1) se encuentran temporalmente desabastecidos de la vacuna.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) informó que ya se gestiona un nuevo lote de vacunas, actualmente en proceso de ingreso al país. Una vez se restablezca la disponibilidad, se anunciará oficialmente a través de las redes sociales y canales institucionales del ministerio los puntos de vacunación habilitados y los requisitos para su aplicación”. En el área privada la vacuna tiene un costo aproximado de 66 dólares americanos.
Honduras, al igual que otros países centroamericanos, emitió una alerta de vigilancia tras el anuncio del primer caso confirmado en Costa Rica. La Secretaría de Salud activó la alerta el 12 de octubre de este año, aunque el país no registra casos. Según la entidad, el riesgo de ingreso de la enfermedad es real y alto debido a la intensa movilidad internacional y la cercanía con países que sí han reportado contagios.
Las autoridades ordenaron reforzar los controles sanitarios en puntos de entrada —aeropuertos, puertos y fronteras terrestres—, incluyendo la verificación rigurosa de los certificados de vacunación contra la fiebre amarilla. De acuerdo con el Laboratorio Nacional de Vigilancia de la Salud, Honduras está libre de fiebre amarilla en humanos. La alerta epidemiológica tendrá una vigencia de tres meses, hasta el 12 de enero de 2026. En años anteriores, el país ya exigía el carné de vacunación a viajeros procedentes de zonas de riesgo, y actualmente la vacuna se aplica de forma gratuita en todos los centros de salud públicos.
