En el BCIE están “encantados de ser facilitadores” entre el régimen y el sector privado, dice Dante Mossi

El presidente ejecutivo del BCIE reveló que el régimen Ortega-Murillo intercedió para que la institución financiera otorgara préstamos a empresarios privados. Mossi justificó el rol de facilitador del banco alegando que sentarse a dialogar con el Gobierno y los empresarios es algo que hacen en todos los países de la región. Sin embargo, en el contexto nica, se percibe como una movida para restaurar la relación corporativista que reinaba antes de 2018 entre la patronal y el oficialismo

Daniel Ortega junto al presidente del BCIE, Dante Mossi, en una de sus visitas a Managua. Foto tomada de presidencia.

Dante Mossi, presidente ejecutivo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), confirmó que en la institución financiera que preside están “encantados” de ser facilitadores entre el régimen Ortega-Murillo y el sector privado encabezado por César Zamora. Durante la segunda parte de una entrevista transmitida este martes en Canal 12, el funcionario bancario hizo una revelación: dijo que quien intercedió para que se otorguen financiamientos para proyectos impulsados desde las cámaras empresariales fue la propia dictadura sandinista.

“El gobierno nos dijo: ‘¿saben qué?, hemos tomado mucha deuda, es hora de comenzar a pensar de una manera más proactiva al sector privado’. Entonces tuvimos una reunión, invitamos al Gobierno por supuesto. Estuvo el ministro del Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el director del Banco Central también estuvo presente para escuchar. Si facilitación es eso, aceptar sentarnos en la mesa con el sector privado y escuchar sus retos y saber qué les limita, entonces nosotros encantados de hacerlo”, dijo el presidente del BCIE.

Actualmente, el BCIE mantiene en Nicaragua operaciones activas dirigidas al sector privado, con una cartera que asciende a US$119.28 millones en ocho instituciones financieras intermediarias.

Mossi justificó el rol de facilitador del BCIE argumentando que sentarse a dialogar con el Gobierno y los empresarios es algo que hacen en todos los países de la región. Sin embargo, a juicio del internacionalista y analista político, Pedro Fonseca, este tipo de negociación no puede ocurrir en las condiciones en las que se encuentra actualmente el país.

“Por supuesto que Ortega, lo que ha tratado de hacer, ubicando y reubicando sus fichas dentro de las estructuras del sector privado, es volver a ese modelo corporativo político. Pero es un modelo desfasado. Me parece una movida mediocre y contraproducente tanto para el país como para la situación coyuntural. No creo que sea positivo en lo absoluto”, señaló Fonseca.

Las negociaciones entre empresarios del sector privado y el régimen sandinista fueron anunciadas por el propio presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), César Zamora, también en una entrevista exclusiva transmitida en Canal 12 el pasado mes de junio.

El empresario César Zamora, presidente del Cosep. Archivo.

Zamora aseguró que las cámaras empresariales habían reactivado los diálogos con autoridades de la dictadura Ortega-Murillo para ir “resolviendo los temas que afectan el quehacer de las empresas en cada una de las cámaras”. Durante la entrevista dijo que como Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) no se han sentado a dialogar, pero que estaban analizándolo con el consejo directivo al respecto. Igualmente anunció que el facilitador en las conversaciones era el BCIE.

Eliseo Núñez, analista político y exdiputado, consideró que este nuevo diálogo tiene como objetivo garantizar financiamiento de multilaterales como el BCIE y del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Este arreglo es una parte del Cosep que quiere reeditar el modelo de diálogo y consenso con el que hace una década le fue bien con el financiamiento venezolano”, afirmó.

El modelo de diálogo y consenso fue el que estableció el régimen con la empresa privada entre 2008 y 2018 para cogobernar. El régimen generaba condiciones a los empresarios para que realizaran grandes negocios a cambio de que callaran mientras los sandinistas acababan con las instituciones democráticas.

En una entrevista publicada por el diario El País en junio de 2018, el expresidente del Cosep, José Adán Aguerri, aceptó que los empresarios se habían equivocado al sostener este modelo de diálogo y consenso con el régimen sandinista, sin haberlo acompañado de un fortalecimiento en la parte institucional.

“No es lo mismo negociar en condiciones autocráticas, a negociar en una situación en la que hay asesinatos, represión, destrucción. Hemos sido claros en señalar de que somos responsables de lo bueno y de lo malo que se había dado en el país dentro del esquema que habíamos trabajado hasta esa fecha”, expresó Aguerri.

José Adán Aguerri está preso al igual que casi 200 personas en el país. Fue capturado el año pasado y condenado recientemente por el delito de “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional”, que fue adaptado, con la complicidad de la Asamblea y el sistema judicial, para justificar juicios espurios contra los acusados.

El BCIE es un actor político

Vista general del edificio donde están las oficinas del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) en Honduras. EFE.

Este lunes Canal 12 transmitió la primera parte de la entrevista que ofreció Mossi al periodista Marcos Medina. El presidente del BCIE expresó que en Nicaragua existía un régimen de sanciones injustas porque se acusaba y se juzgaba a los funcionarios del régimen Ortega-Murillo sin que se aplicara el debido proceso.

Las palabras de Mossi fueron catalogadas por el economista y exdiputado, Enrique Sáenz, como un discurso político de un funcionario que está al servicio de los intereses de un dictador. “Es bochornoso que esta institución esté en manos de alguien tan irresponsable”, dijo el exdiputado en el exilio.

En la segunda parte de la entrevista publicada también en la cuenta de Twitter del periodista Marcos Medina, Mossi se contradijo, ya que pasó de interceder por el régimen Ortega-Murillo a declarar que el BCIE es una institución apolítica que respeta la soberanía de los países miembros.

Sin embargo, que Mossi diga que él y el BCIE no se meten en política, a juicio de Fonseca, es una contradicción de origen, ya que la institución que preside es política por naturaleza al mantener relaciones con los Estados y actores implicados en los proyectos que desarrollan en cada uno de los países en los que tiene presencia.

“Él tiene que estar consciente que todo lo que diga tiene una repercusión política. No importa si conversa con Ortega, Chaves en Costa Rica o Bukele en El Salvador, o con los empresarios privados o con los medios de comunicación”, señaló el internacionalista.

Fonseca expresó que si Mossi considera que las sanciones son injustas y lo expresa públicamente, está haciendo un acto político y no reconocerlo es completamente contraproducente e irresponsable al ser un funcionario internacional.

El analista político dijo que la intercesión del régimen Ortega Murillo con el BCIE para que otorgara préstamos a los empresarios del sector privado, evidencia que el único modelo político que la dictadura sandinista es capaz de administrar es la de una alianza financiera, comercial y económica con el gran capital.

“Se están valiendo de la figura de Mossi para tratar de limar asperezas con el sector privado. Pero entendemos que las relaciones, en principio, no se fragmentan únicamente por razones económicas, sino por las violaciones a los derechos humanos cometidos por el gobierno. Y dudo mucho que en este caso Mossi y el BCIE estén en la capacidad de poder administrar estas situaciones teniendo en cuenta todos los factores”, aseguró Fonseca.