Encuesta CID Gallup: 49% opina que el régimen orteguista ha manejado “muy mal” la pandemia

Aunque el gobierno de Daniel Ortega ha tratado de instaurar una falsa normalidad en el país en medio de la seria crisis causada por el coronavirus, el 49% de los nicaragüenses no ha creído su discurso y desaprueba la manera en cómo se ha gestionado la pandemia, según el último Estudio de Opinión Pública sobre Nicaragua de CID Gallup correspondiente al mes de septiembre de 2020.

La encuesta realizada por CID Gallup, del 16 al 24 de septiembre a una muestra de 1,202 nicaragüenses de 16 años en adelante, detalla que la desaprobación es generalizada en todos los grupos poblacionales. Al desagregarlo, el sondeo detalla que el 50% de los encuestados, entre las edades de 16 a 24 años, valoran la gestión de la crisis como “mala o muy mala”. El 51% de las personas en el rango de los 25 a 39 años, coinciden con el primer grupo. Mientras que el 46% de los ciudadanos mayores de 40 años considera que se ha manejado «mal» la crisis.

En cuanto a los encuestados por nivel educativo, el 50% de las personas con primaria aprobada opinan que la gestión estatal del COVID-19 es “mala o muy mala”, de la misma forma que el 47% de los ciudadanos con secundaria aprobada y el 51% de los encuestados con grado universitario.

El gobierno orteguista, aparte de no haber tomado medidas concretas para prevenir y minimizar los contagios, ha promovido actividades políticas y sociales que convocan aglomeraciones de manifestantes y trabajadores del Estado. Durante el mes de septiembre la vicepresidenta Rosario Murillo llamó a los nicaragüenses a reunirse y disfrutar de los 10 días libres, del 11 al 21 de septiembre, que su Gobierno otorgó a funcionarios públicos por motivo de las fiestas patrias, a pesar de la amenaza de un rebrote de COVID-19 en el país.

Mayoría de nicaragüenses ven corrupción en crisis de COVID-19

Por otra parte, ante la consulta de si la corrupción de parte del Gobierno ha disminuido, aumentado o se ha mantenido igual desde que inició la pandemia, el 65% de los encuestados manifestó que sienten que ha aumentado. La confianza en el personal que está al frente los programas ha disminuido, porque se “cree que hacen lo que el Gobierno les dice y no dan las cifras reales”.

El Observatorio Ciudadano COVID-19 Nicaragua denuncia constantemente la cero transparencia en la gestión gubernamental de la pandemia y a finales de septiembre elevó su preocupación hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de un informe denominado “Falta de Información, Prevención y Atención Médica Sobre la Crisis”, que presentó en conjunto con la Red Internacional de Derechos Humanos (RIDH).

En Nicaragua luego de casi siete meses de haberse hecho oficial el primer caso de coronavirus, las cifras reales de contagios y fallecidos siguen siendo opacas, pues el Ministerio de Salud (Minsa) reconoce, hasta el 29 de septiembre, únicamente 5,170 contagios y 151 muertes, mientras que el Observatorio reporta, hasta el 23 de septiembre, un acumulado de 10,396 casos y 2,735 muertes a nivel nacional.

Población se ha protegido por sí sola

Ante la falta de acciones de parte del Estado y el panorama incierto en cuanto a la magnitud real de la pandemia en Nicaragua, la población ha tomado sus medidas para prevenir el contagio, destacando el uso de mascarillas, según reflejan los datos obtenidos por CID Gallup.

En mayo el 35% de los encuestados usaba mascarilla, cifra que se elevó hasta el 80% en el mes de septiembre. El lavado frecuente de manos con agua y jabón en mayo solo era costumbre del 17% de las personas consultadas, mientras en septiembre el 60% lo mantiene como uno de sus hábitos de higiene y prevención.

Sin embargo, no solo la prevención ha salido de la propia bolsa de los nicaragüenses, pues el Observatorio Ciudadano COVID-19 Nicaragua ha manifestado que “la negación del Ministerio de Salud (MINSA) a realizar la prueba RT-PCR para el diagnóstico de COVID-19 ha causado que los hogares deban asumir como gasto propio (o de bolsillo) múltiples pruebas sugestivas de laboratorio” y también diferentes medicamentos, muchas veces autorecetados.

Por otra parte, en mayo la distancia social de un metro solo era procurada por el 8% de los encuestados, pero en septiembre el 45% afirma respetarla. Por otra parte, salir a la calle a pasear, visitar amigos y familia era evitado por el 20% de los consultados en mayo, mientras que ahora el número se ha reducido a un 16%.

Este dato coincide con lo expuesto en el Informe de Movilidad Local de Google que mostró que, entre el 30 de agosto y el cuatro de septiembre, la movilidad en Nicaragua aumentó a pesar del riesgo de rebrote de COVID-19 anunciado por los expertos en salud.

El 30 de agosto, la movilidad en el apartado de tiendas y ocio que incluye lugares como restaurantes, cafeterías, centros comerciales, parques temáticos, museos, bibliotecas y cines, aumentó hasta -7%, mientras que en ese mismo apartado el cuatro de septiembre la movilidad fue de -3%. O sea que, a pesar de que los registros se mantienen en negativo, la tendencia es a normalizar el flujo.

Coronavirus sigue entre nosotros

Finalmente, el virus se mantiene como un tema vigente pues tanto en mayo como en la actualidad, un 74% de los encuestados por CID Gallup dijeron saber “mucho” sobre el COVID-19.

Además, la incredulidad respecto a los informes semanales del Minsa es palpable pues aunque el Gobierno se esfuerza por hacer creer que controla la situación, esto no es creíble para la mayoría de la población puesto que el 64% en mayo y el 62% en septiembre ven a su alrededor personas contagiadas y muertes a causa del virus, “en especial en Managua y entre personas con 25 años y más”, señala el informe de la encuestadora.

Durante el mes de septiembre cada semana el Minsa contabilizó menos fallecidos a causa de coronavirus: cuatro (del 25 de agosto al 1 de septiembre), tres (del primero al ocho y del 8 al 15) y dos (del 15 al 22 y del 23 al 29), no obstante en su reporte del 19 de septiembre el Observatorio COVID-19 Nicaragua manifestó que, si bien es cierto los contagios y muertes han disminuido, “la existencia de un único caso o una muerte, significa que el virus sigue circulando y por ello el riesgo sigue estando presente”.

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