Lo dicho:
“La falta de equipos imponen un bloqueo técnico insalvable. La distancia en línea recta entre Managua y Caracas supera los dos mil quinientos kilómetros. La fuerza aérea nicaragüense solo cuenta con aviones ligeros, como el Antónov AN 26. Cuyo alcance máximo con carga útil es de apenas mil cien kilómetros. Para llegar, estas aeronaves tendrían que realizar múltiples escalas técnicas, pidiendo permisos diplomáticos de urgencia que tardarían días en procesarse. Por la vía marítima, el panorama no mejora. El buque mercante Augusto César Sandino… que en el pasado llevó alimentos a Cuba… tardaría entre cinco y siete días de navegación continua para tocar costas venezolanas. En una emergencia por terremoto, donde las primeras setenta y dos horas son vitales para rescatar sobrevivientes, un barco que llega una semana después resulta inviable para la primera respuesta”, es uno de los mensajes que comparte el régimen a sus militantes.
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“Y la ayuda humanitaria para cuando , el pueblo de Venezuela no necesita palabras”, escribió en la página de Facebook “Símbolo revolucionario”, Yolibeth López. El cuestionamiento es igual a los de cientos de nicaragüenses que esperan que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo envíe ayuda humanitaria a Venezuela tras el terremoto que el 24 de junio de 2026.
Hasta el momento los mensajes de buenas intenciones y solidaridad inundan las redes sociales oficialistas, pero hasta el momento el régimen no ha informado cómo se concretó la solidaridad al pueblo venezolano. Mientras, las bases sandinistas reciben mensajes explicando por qué el país no ha enviado ayuda humanitaria. Los pretextos son diversos: no hay equipo, la distancia entre ambos países, la falta de aviones, el buque mercante que tiene Nicaragua llegaría hasta en siete días, situación que impiden la asistencia, pues “las primeras setenta y dos horas son vitales para rescatar sobrevivientes, un barco que llega una semana después resulta inviable para la primera respuesta”.
Una fuente experta en atención en desastres, que habló con DIVERGENTES en condición de anonimato por motivos de seguridad, asegura que la falta de envío de asistencia médica, insumos, personal de emergencia, militares, la respuesta es la misma: “no ha habido ayuda porque otros países ya están asistiendo y [en Nicaragua] no tenemos la capacidad”. Sin embargo, la fuente asegura que el envío de ayuda humanitaria y asistencia no depende necesariamente de las primeras 72 horas.
Lo cierto es que Nicaragua sí ha asistido a otros aliados políticos como Cuba. En 2022, envió a la isla cuatro cargamentos con alimentos, medicinas y otros enseres, en un recorrido que según Murillo le tomó al buque Augusto César Sandino cuatro días llegar en su último zarpe.
Sin barcos propios, pero con opciones logísticas

La excusa de la trayectoría del buque y las limitaciones de no tener uno, se pueden resolver con fletar los servicios de un medio más grande. Una fuente con conocimientos en transporte marítimo, conversó con DIVERGENTES también en condición de anonimato, manifiesta que “a falta de barcos estatales (propiedad del Estado de Nicaragua), se recurre al circuito comercial convencional, navieras utilizando contenedores (FCL) o carga consolidada (LCL). Aunque Nicaragua no tiene una ruta directa, los grandes operadores logísticos del Caribe conectan la región de forma eficiente”.
Misiones como las del PMA, la Cruz Roja o las agencias de cooperación de los gobiernos— que rara vez poseen barcos propios— “a menudo gestionan y financian el transporte marítimo utilizando sus propios operadores logísticos globales, asumiendo la responsabilidad del flete desde el origen”, dice el especialista en transporte marítimo.
Por ejemplo, el buque Glamar, que navega oficialmente bajo la bandera de Honduras, es un barco de carga general que realiza frecuentemente el transporte de ganado en pie hacia Venezuela desde Nicaragua y demora aproximadamente diez días en llegar a Puerto Cabello.
Según la fuente, otra alternativa es que, en el marco del acuerdo de cooperación bilateral, Venezuela envíe sus propios buques, ya sean de la Armada o de la flota mercante estatal, —como, por ejemplo, la Corporación Venezolana de Navegación— a recoger los insumos directamente a los puertos nicaragüenses en el puerto de El Rama.
Agrega que, una tercera vía de enviar ayuda humanitaria a Venezuela es la tercerización por medio de otros aliados comerciales, es decir, “coordinar el traslado a través de las flotas de países aliados en la región que sí dispongan de naves de gran calado o buques de apoyo logístico”.
En el caso que el régimen sandinista quisiera enviar ayuda humanitaria, dice la fuente en transporte marítimo, es necesario realizar gestiones diplomáticas, coordinar el medio de transporte, presentar la documentación ante la Dirección General de Aduanas y la Empresa Portuaria Nacional; mientras el país receptor tendría que realizar el proceso de recepción bajo la figura aduanera de ayuda humanitaria.
El Código Aduanero Uniforme Centroamericano y su reglamento establece en su artículo 110 y 555 que, los “envíos de socorro” se consideran envíos urgentes, por lo que el argumento del mensaje compartido en las bases sandinistas, es engañoso.
Si bien los trámites aduaneros son necesarios, este Código enfatiza que el paso de insumos como “mercancías, incluyendo vehículos y otros medios de transporte, alimentos, medicinas, ropa, frazadas, carpas, casas prefabricadas, artículos para purificar y almacenar agua, u otras mercancías de primera necesidad, enviadas como ayuda para las personas afectadas por desastres” es más expedito.
Asimismo, también establecen como “envíos de socorro”: los equipos, vehículos y otros medios de transporte, animales especialmente adiestrados, provisiones, suministros, efectos personales y otras mercancías para el personal de socorro en caso de desastres que les permita cumplir sus funciones y ayudarlos a vivir y trabajar en la zona de desastre durante todo el tiempo que dure su misión.
Emergencia requiere de apoyo internacional

La capacidad de respuesta no se limita a las primeras 72 horas como indica el mensaje compartido, pues los daños ocasionados por el terremoto, la asistencia médica y psicológica y la remoción de escombros van a continuar. Nicaragua en su historia, por su limitada capacidad, solamente envía insumos básicos como alimentos y medicinas por vía marítima lenta o al despliegue de rescatistas a nivel centroamericano, sin embargo, la hermandad con Venezuela no sería una limitante para enviar ayuda humanitaria por vías comerciales.
Stephanie Hochstetter, directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para Venezuela, a través de una videoconferencia en La Guaria, zona cero del desastre sísmico, estimó que la ONU prestará asistencia a 500 000 personas que se encuentran en los refugios instalados tras el terremoto. Esto explica que la ayuda de Nicaragua sería esencial, porque según Hochstetter, “la necesidad de alimentos, agua potable, refugio y servicios básicos es inmediata y crítica”, alertó.
Un especialista en atención de emergencias humanitarias, que ha colaborado con organizaciones confiscadas por el régimen, explicó igualmente bajo condición de anonimato, que las primeras horas tras un desastre están enfocadas en las labores de búsqueda y rescate de sobrevivientes, una etapa que requiere personal altamente especializado y equipos técnicos. A su juicio, esa fase ya está siendo atendida por delegaciones internacionales presentes en Venezuela.
Señala que, conforme avanzan las labores de remoción de escombros y recuperación de los fallecidos, comienza una etapa que demanda una mayor movilización de recursos para la atención humanitaria. En ese momento, explica, es necesario asistir a las personas que permanecen en los refugios temporales mediante la entrega de alimentos, artículos de higiene y atención psicosocial.
Posteriormente, añade, inicia la recuperación de las zonas afectadas. Esto implica demoler las estructuras que representan un riesgo, definir si las viviendas serán reconstruidas en el mismo lugar o si las familias deberán ser reubicadas, además de restablecer los servicios básicos y reactivar la actividad económica de las comunidades afectadas.
El especialista considera que la mayor necesidad de apoyo se presenta una vez superada la fase de emergencia. “Con el paso del tiempo, la ayuda internacional suele disminuir y, en muchos casos, el respaldo termina canalizándose mediante préstamos, porque toda respuesta humanitaria también está condicionada por factores políticos”, afirma
Añade que espera que la comunidad internacional mantenga el apoyo a Venezuela de manera coordinada y que países como Nicaragua y Cuba puedan contribuir, no necesariamente con recursos económicos, sino con personal capacitado y voluntad de trabajo.
Ayuda humanitaria no depende de aviones militares

Otro de los argumentos en los mensajes compartidos a los simpatizantes sandinistas sobre la situación con Venezuela se refiere a la ayuda por vía aérea.
“La fuerza aérea nicaragüense solo cuenta con aviones ligeros, como el Antónov AN 26. Cuyo alcance máximo con carga útil es de apenas mil cien kilómetros. Para llegar, estas aeronaves tendrían que realizar múltiples escalas técnicas, pidiendo permisos diplomáticos de urgencia que tardarían días en procesarse”.
Aunque Nicaragua no tiene autonomía de vuelo ni la capacidad de carga pesada transcontinental para establecer un puente aéreo inmediato, masivo y sin escalas hasta Caracas, eso no significa que la ayuda deba de llegar en aviones del Ejército de Nicaragua.
Los Topos Aztecas de México, una asociación civil sin fines de lucro integrada por voluntarios mexicanos que prestan sus servicios de rescate, apoyo y asistencia a toda persona que se encuentre en situación vulnerable, fueron una de las primeras brigadas en responder a la emergencia, luego de trasladarse en un vuelo comercial. Héctor Méndez, el “Topo Mayor”, agradeció en su cuenta de Facebook a una línea aérea por brindarles el traslado a Venezuela.
Colombia se sumó a la causa y a través de aerolíneas comerciales activaron vuelos humanitarios en alianza con la Cruz Roja colombiana y la Patrulla Aérea Civil con el fin de brindar asistencia en la zona del desastre. Por su parte, Argentina dispuso de recursos y operó dos vuelos comerciales especiales hacía Venezuela con personal de rescate y 25 toneladas de equipamiento de emergencia e insumos.
Costa Rica también realizó dos envíos de apoyo humanitario a Venezuela, el primer contingente fue de 17 rescatistas, y el segundo fue con 48 especialistas en búsqueda y rescate, acompañados por 12 toneladas de equipo técnico especializado, a través de vuelos comerciales y de carga.
Más que un problema logístico, es falta de voluntad política

Juan Diego Barberena, abogado constitucionalista nicaragüense, expresa que la ausencia de ayuda humanitaria ante lo sucedido con Venezuela de parte del Gobierno de Nicaragua, no es precisamente por impedimento logístico, ni por la lejanía del país.
“La razón me parece estrictamente política, ausencia de voluntad política. En el sentido de que la dictadura no quiere mostrar que está estrechando aún más sus relaciones con Venezuela frente a la administración de Trump”, dice Barberana.
“Si Nicaragua es realmente un aliado histórico incondicional de Venezuela, la incondicionalidad y esa alianza y esa hermandad de los pueblos se demuestra ahora en una tragedia humanitaria sin precedentes. No se demuestra únicamente cuando hay disputas políticas”.
Delcy Rodríguez, presidenta de Venezuela, luego de los múltiples comunicados de Murillo resintiendo la situación agradeció “profundamente la sentida y solidaria expresión del Copresidente de la República de Nicaragua, Daniel Ortega, de la Copresidenta Rosario Murillo y del pueblo nicaragüense hacia nuestra nación, en estos momentos de dificultad. Venezuela valora sinceramente este gesto de hermandad histórica, que reafirma la fuerza de nuestros vínculos y la convicción compartida”. Hasta hoy, la ayuda humanitaria de Nicaragua no ha llegado. Mientras tanto, la hermandad entre ambos países parece limitarse, por ahora, al intercambio de saludos oficiales.