Fallece el expresidente Enrique Bolaños, el último mandatario de la democracia

El ingeniero y expresidente de Nicaragua entre 2002 y 2007 encabezó el último gobierno democrático que ha tenido el país tras el regreso al poder de Daniel Ortega. Su gobierno estuvo marcado por el escándalo de corrupción de su predecesor, Arnoldo Alemán, y las asonadas encabezadas por el caudillo sandinista. “Lo único que sabe el sandinismo es el capricho, el garrote, la sangre, el asalto, las turbas, el incendio, la asonada. ¡Qué triste! Deberían civilizarse algún día”, dijo una vez Bolaños.

El expresidente Enrique Bolaños junto a Daniel Ortega, quien encabezó una oposición con constantes boicot para el gobierno liberal. EFE | Archivo

Enrique Bolaños Geyer, expresidente de Nicaragua, falleció a las 11:05 de la noche del lunes 14 de junio, a sus 93 años. Fue el último político en gobernar en democracia, desde el triunfo de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, y hasta la llegada al poder de Daniel Ortega y el Frente Sandinista. Su mandato, que inició el 10 de enero de 2002 y finalizó el 10 de enero de 2007, estuvo marcado por el racionamiento energético, las acusaciones por corrupción a su homólogo Arnorldo Alemán y las protestas contra su gobierno que Ortega encabezaba como oposición.

“Sabemos que en otros tiempos nos acompañarían a darle el último adiós, sin embargo él, desde su quebranto de salud, llamó siempre a la prudencia y al cuido”, informó la familia del expresidente a través de la página de Facebook de la Biblioteca Enrique Bolaños. Los familiares no detallaron la causa del fallecimiento, pero el expresidente mantenía una salud delicada en los últimos meses.

En 2001, Bolaños lanzó su candidatura a la presidencia de Nicaragua junto a José Rizo como compañero de fórmula. Su frase “remanguémonos las mangas” se volvió en un símbolo de su campaña. Ganó la presidencia con un triunfo del 56.3% de los votos, derrotando así a la fórmula de Daniel Ortega y Agustín Jarquín. Al llegar a la presidencia, Bolaños había acumulado una enorme experiencia en el plano político, primero como presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) durante el gobierno sandinista en los ochenta, y luego como vicepresidente en la gestión de Arnoldo Alemán, cuyo mandato estuvo marcado por la corrupción y el despilfarro que la administración de Bolaños se encargaría de denunciar al llegar al poder, en un acto público sin precedentes en la historia de Nicaragua y con el uso de la mejor tecnología del momento. 

El expresidente Bolaños hacía frente personalmente a las constantes asonadas montadas por Daniel Ortega. EFE | Archivo.

En agosto de 2002, Bolaños presentó el gran destape de la huaca de Arnoldo Alemán. Por primera vez, un presidente acusaba a un dirigente de su mismo partido de haber dirigido una operación de corrupción estatal, con las suficientes pruebas para probarlo. “Arnoldo, si me estás viendo, debo decirte que estoy triste. Al ver las pruebas contundentes que señalan al expresidente de la república, como autor y cómplice de haber cometido semejante delito con los pocos reales del pueblo de Nicaragua”, dijo en televisión nacional. La Procuraduría aseguró tener en su poder unos 10 mil cheques que mostraban el complejo esquema de lavado que Alemán había construido en su gobierno, en el que se blanqueó cerca de 100 millones de dólares de la época. 

El presidente instó a la ciudadanía a firmar una petición pública para que levantara la inmunidad a Alemán, que fungía como diputado de la Asamblea. La denuncia de las “guacas” del caudillo liberal generó todo tipo de reacciones a nivel nacional, que incluso tildaron al presidente de “pequeño dictador” que le había declarado la “guerra política” al arnoldismo.

“Bolaños trazó tres grandes planes, a implementar respectivamente en las zonas rurales (donde se abrirían nuevas facilidades de crédito para los campesinos), el sector de la pequeña y mediana empresa, y las áreas del turismo y las infraestructuras. El programa del PLC contemplaba inversiones públicas en la formación de capital humano y en la reducción de la enorme pobreza, que afectaba al 70% de los cinco millones de nicaragüenses, pero estas promesas sociales no casaban bien con las seguridades de que se perseguiría la austeridad en el gasto público, pues el déficit del sector superaba ampliamente el 10%”, analiza una biografía publicada por el Barcelona Centre for International Affairs. 

Graves costos políticos 

Enjuiciar al corrupto Arnoldo Alemán le trajo graves problemas políticos a Bolaños. EFE | Archivo.

Lo cierto es que el combate a la corrupción encabezado por Bolaños trajo graves costos políticos. Se estableció en la Asamblea una alianza fáctica entre arnoldistas y sandinistas con la que se aprobó con 74 votos contra siete un paquete de enmiendas constitucionales que obligaba al presidente a someter al Legislativo los nombramientos de los miembros del Gabinete y otras altas personalidades del Estado. En 2005, las tensiones con Ortega subían de tono, debido en gran parte a una serie de intentos para desaforar al presidente y otros miembros del Ejecutivo. La crisis escaló tanto que la Organización de Estados Americanos (OEA) y los Estados Unidos tacharon los hechos de conspiración. En paralelo, su gobierno sufría severas protestas de estudiantes y sindicalistas por la subida de las tarifas del transporte público, el alza de la electricidad y contra la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta).

Ante las protestas sandinistas, Bolaños aseguró: “El sandinismo es lo único que sabe. El capricho, el garrote, la sangre, el asalto, las turbas, el incendio, la asonada. ¡Qué triste! Deberían civilizarse algún día”. Durante la gestión de Bolaños, el FSLN se mantuvo como una fuerza de oposición centrada a presionar a los gobiernos de turno mediante la acción en las calles. Para funcionarios de la época, se había convertido en un “co-gobierno” que ordenaba huelgas, incendios a entidades estatales y actos de violencia en las calles. 

Tras haberse celebrado las elecciones generales de 2006 en las que Ortega fue elegido como presidente con un 38% de los votos, debido en gran parte a la reducción del umbral electoral por el pacto Ortega-Alemán, Bolaños firmó la ley que penalizaba el aborto en Nicaragua en todos los supuestos y que fue aprobada en el Parlamento, con el voto favorable del FSLN.

Legado virtual

El expresidente Bolaños fue un apasionado de su biblioteca virtual, la más completa de Nicaragua. EFE | Archivo.

Después de su salida de la política, Bolaños ha dejado un enorme legado virtual para el país. El 17 de octubre de 2011, el expresidente presentó su propia biblioteca electrónica que contiene más de 27 mil documentos para su libre lectura. La Biblioteca Enrique Bolaños se ha posicionado como uno de los principales portales de consulta de documentos históricos y legales de antaño.

En 2017, publicó su obra más reconocida “La lucha por el poder”, en la que cuenta la historia política de Nicaragua de las últimas dos décadas.

En sus más recientes entrevistas criticó la represión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, sus sucesores que han gobernado 14 años. “Nunca ordené disparar a la Policía” (durante las protestas sandinistas que vivió en su gobierno). “Anunciaban que iban a tener una manifestación, que averiguara, entonces (la policía) que fuera sin armas y que cuidado, porque mejor que salgamos golpeados nosotros, los policías, y no irlos a golpearlos a ellos”, dijo en 2019 al medio Despacho 505.

Plano personal

El expresidente Bolaños y su esposa, doña Lila T, fallecida primero. EFE | Archivo.

Bolaños, fue un político de tintes conservadores que, de cara al exterior, respaldó la postura militar de los Estados Unidos contra Irak, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Durante su gobierno también se obtuvo la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta). 

Nació en Masaya, el 13 de mayo de 1928, hijo de Nicolás Bolaños Cortés, de origen español, y Amanda Geyer Abaúnza. En 1952 puso en marcha la explotación algodonera, que le garantizó una larga y exitosa experiencia empresarial. Desde entonces, participó en diversos negocios del sector privado. Se graduó de ingeniero industrial en la Saint Louis University, en Saint Louis, Missouri, Estados Unidos. Luego atendió el Programa de Alta Gerencia del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) para directivos y presidentes de empresas. 

Bolaños fue escogido por el PLC como precandidato de la Unión Nacional Opositora (UNO), la agrupación de partidos políticos que derrotó al Frente Sandinista en 1990. Sin embargo, fue aventajado ante la figura de Violeta Barrios, viuda del periodista Pedro Joaquín Chamorro asesinado por la dictadura somocista en 1978. Barrios se convertiría en la primera mujer que alcanzaba la silla presidencial en el país, y quien conduciría un gobierno que entre sus principales objetivos estaba ponerle fin a la guerra entre los sandinistas y la contrarrevolución financiada por el gobierno de los Estados Unidos.