Juan Diego Barberena

Juan-Diego Barberena
23 de octubre 2025

La causa de la causa: cómo los Ortega-Murillo condenan a la catástrofe económica

Foto de archivo | Divergentes.

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Ante el anuncio de la conclusión de la investigación llevada a cabo por la oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos, conforme a la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, lo primero que debemos decir los y las nicaragüense conscientes de la realidad socioeconómica de nuestro país es que no hay nada que celebrar, por mucho que nos encontremos en una confrontación absoluta e inamovible contra la dictadura Ortega-Murillo. El país es más grande que eso. 

Sea que, producto de lo anterior, la Administración Trump imponga aranceles de hasta un 100% a las exportaciones de Nicaragua a Estados Unidos o bien expulsen al país del Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con Estados Unidos, los efectos para la vulnerable economía nacional serán catastróficos. 

Al mismo tiempo, hay que señalar a los verdaderos responsables de este batacazo: la dictadura de Ortega-Murillo. Y quieran o no eso es incontestable. Son ellos los responsables de que “los abusos de los derechos laborales, derechos humanos, libertades fundamentales y el desmantelamiento del Estado de Derecho, restrinjan y obstaculicen el comercio con los Estados Unidos”, como señala la conclusión del informe. 

La tiranía ha asesinado a más de 325 nicaragüenses, sigue cometiendo de forma continuada crímenes de lesa humanidad y ha convertido a Nicaragua en un paraíso de impunidad total, cuyo colofón es el desmembramiento constitucional de 2025 que configuró un absolutismo familiar. De tal forma que acá rige, a rajatabla, lo que decían los causalistas –para explicar la teoría causal del delito y de la responsabilidad civil– “la causa de la causa es la causa del mal causado”. 

Preparando recomendación…

 El problema es que los Ortega-Murillo, en su afán de perpetuarse en el poder, perdieron de vista que de poco les servía auto aislarse internacionalmente. La salida de la OEA, del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, de la UNESCO, de la FAO, de la OIM, de la OIT y de la Corte Centroamericana de Justicia, pensaron que les valía para no tener contrapartes que les emplazaran y les recriminaron los graves abusos a los derechos humanos que han venido cometiendo. Y también, erróneamente, calcularon que, ante el imperio de la Ley de la Selva a nivel internacional, como consecuencia de la crisis del orden jurídico internacional, no iban a estar sujetos a rendir cuentas. Estas desregulaciones internacionales únicamente han dejado en indefensión a los más vulnerables: los trabajadores y trabajadoras nicaragüenses, cuyos derechos laborales han sido violentados como dice el Representante Comercial y los más desposeídos que eran los beneficiarios de los proyectos de la FAO, etc. 

Estas medidas de ejecutarse afectarán a centenares de miles de trabajadores no solo de zonas francas, sino de otros sectores empresariales que exportan a los Estados Unidos ajustados a las ventajas del Tratado de Libre Comercio. Golpeará profundamente a las mujeres que trabajan en el sector de maquila –la inmensa mayoría en situaciones laborales precarias que la misma dictadura ha avalado por medio de sus componendas con las transnacionales– que las forzará a circunstancias de mayor vulnerabilidad social y económica. 

Y qué decir de la inversión extranjera directa que ya antes estaba muy limitada por la ausencia de certeza jurídica en el país. Son los Ortega-Murillo los responsables únicos de que el país esté al borde del colapso. Por su afán somocista de perpetuarse en el poder, por su violación sistemática y generalizada de los derechos humanos y por querer convertir a Nicaragua en la Corea del Norte de Centroamérica.

La gente tiene miedo y es un temor legítimo. El hambre, la miseria solo genera atraso, violencia y migración. La pelota está en la cancha de la dictadura. Ellos tienen la llave política para evitar el cataclismo económico. Y esa llave debe abrir la puerta de la competencia política, el respeto de los derechos fundamentales, el cese del Estado de excepción de facto y dar paso a una transición pacífica a la democracia. No hay otra solución que esa. Lo sabe la dictadura, lo sabe el Ejército y el gran capital nicaragüense. 

La causa de la causa: cómo los Ortega-Murillo condenan a la catástrofe económica

Pero también esta situación nos debe convocar a los actores políticos de la oposición a hacer nuestro trabajo. La “pureza ideológica” y los egos estúpidos de quienes se creen inmaculados tienen recorrido corto y no cumple otro fin más que retrasar la construcción de alternativas simultáneas. Es esta la coyuntura en donde la gente necesita ver a una fuerza política que canalice su descontento –y también su temor– por medio de propuestas políticas programáticas sensatas y pertinentes que generen certidumbre hacia un futuro cambio social y democrático. Este es un agravio más de lo que la gente está sufriendo y debe ser capitalizado. 

Es hora de que el gran capital asuma su responsabilidad histórica ante el país y se movilice en pro de una solución democrática, sino ellos terminarán, como otros, siendo llevados al precipicio por la misma dictadura. Hoy el país debe ser más importante que sus intereses inmediatos.

No debemos perder de vista el análisis político global de la coyuntura actual y los elementos objetivos que gravitan que son los que al final determinarán lo que acontecerá. A esa amenaza de la imposición de un arancel del 100% o de la expulsión del Tratado de Libre Comercio se suman otros factores. 

  1. La crisis de la sucesión dinástica de la dictadura sobre la que abundantes reflexiones se han expuesto. No solo la ausencia de sucesores, sino el proceso de devoración interna, por medio de las purgas, llevado adelante por Rosario Murillo. 
  2. La incertidumbre geoestratégica en la región. Cada día que pasa se complica la situación para la dictadura de Maduro. Trump y Rubio parecen empecinados en solucionar el problema venezolano en el corto plazo y eso tendrá efectos en los Ortega-Murillo. Este puede ser un factor determinante, conjugado con las medidas económicas, que deriven en una salida de la dictadura de Managua. 

La literatura y la experiencia histórica ha demostrado que las dictaduras y los regímenes políticos de corte familiar caen por la conjunción de varios factores, y en el caso de marras, parecen estar en el horizonte.

ESCRIBE

Juan-Diego Barberena

Abogado. Máster en Derecho por la Universidad de Cádiz. Miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco.