La familia Ortega-Murillo convierte el béisbol profesional en su nuevo botín, el feudo que fue de Bayardo Arce

El régimen Ortega-Murillo oficializó el control del béisbol profesional tras disolver la Liga (LNBP) y crear una nueva entidad bajo un cuadro leal, nacido en la Juventud Sandinista. La maniobra se enmarca en la purga contra Bayardo Arce, comandante histórico y padrino de la liga, arrestado en julio. Según el periodista Miguel Mendoza, el régimen ya tenía injerencia desde 2009, pero el quiebre empezó en 2017 con el Estadio Dennis Martínez (renombrado Soberanía), cuando los hijos de Ortega desplazaron a Arce del negocio.

Fotos tomada de Presidencia.

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El béisbol profesional de Nicaragua pasó oficialmente a manos de la familia Ortega-Murillo. El Ministerio del Interior disolvió la Liga Profesional de Béisbol (LNBP), que presidía Pancansán Arce, hijo del comandante histórico Bayardo Arce, y en su lugar creó la Asociación Profesional de Béisbol Nicaragüense. La nueva entidad fue entregada a Cristhian Jiménez, militante de la Juventud Sandinista y leal a la pareja copresidencial. 

La maniobra, que siguió al arresto de Arce en julio, es una expresión más de la purga impulsada por Rosario Murillo de cara a la sucesión dinástica. Según fuentes sandinistas, “limpia la mesa” de contendientes históricos de la vieja guardia. Semanas antes, agentes policiales allanaron las oficinas de la LNBP en Managua.

El golpe fue simbólico y político. Arce no es un dirigente cualquiera: fue uno de los nueve comandantes de la revolución sandinista en los años ochenta, un cuadro histórico con peso propio y, tras el regreso de Ortega al poder en 2007, su asesor más influyente en materia económica. Fue artífice del modelo de “diálogo y consenso” con el gran capital y pieza clave en los negocios que vincularon al régimen con el gran capital. Aunque en agosto de 2024 fue ratificado como asesor presidencial, hacía tiempo que sus funciones eran meramente protocolarias. Murillo, recelosa de la vieja guardia, lo mantenía arrinconado. Su arresto confirmó el cierre definitivo de ese ciclo.

En la caída de Arce también pesa un componente deportivo y económico. Desde hace más de una década, su nombre estuvo ligado al béisbol profesional. En 2008, la Liga no se jugó por falta de patrocinadores. Fue Arce quien, al año siguiente, consiguió financiamiento privado y respaldo del régimen para revivirla. Bajo su tutela, la LNBP se consolidó como un negocio atractivo, capaz de fichar a peloteros internacionales, generar taquilla y multiplicar los contratos de patrocinio. En paralelo, el Bóer, el equipo capitalino más popular y con mayores recursos, se convirtió en su bastión.

Preparando recomendación…

Antes de su arresto, la influencia de Arce vino menguando. En octubre de 2024, Arce cedió el control del Bóer ante las presiones políticas, entregándolo a un operador cercano a los Ortega-Murillo. La familia presidencial, que ya había incursionado en el fútbol, ponía la mira en el béisbol como nuevo botín. El episodio dejó claro que lo que estaba en juego no era solo la permanencia de Arce, sino el control total de una industria deportiva y cultural con enorme impacto social.

El periodista deportivo Miguel Mendoza, exiliado tras la represión y una de las voces más respetadas en la crónica beisbolera, advierte que lo ocurrido no debe interpretarse como una irrupción repentina. “No es que el régimen esté arrebatando la Liga ahora. Ellos ya estaban apoderados desde hace mucho tiempo”, afirma. Recuerda que desde 2009 el béisbol profesional funcionó con respaldo directo del poder político: “El régimen pagaba 250 000 dólares en derechos de televisión, equivalentes al 25% del presupuesto de la liga. Ese dinero se repartía entre los equipos. Desde entonces, la dictadura siempre estuvo dentro”.

Para Mendoza, el verdadero quiebre entre Arce y la pareja copresidencial ocurrió en 2017, con la inauguración del Estadio Nacional Dennis Martínez, cuyo nombre fue cambiado por Soberanía en represalias a las críticas del expelotero. Hasta ese momento, el Bóer explotaba el viejo estadio de Managua como su feudo: cobraba taquillas, cantinas y vallas publicitarias sin pagar al Instituto de Deportes. Con el nuevo coloso, ese negocio pasó a manos de los hijos de Ortega –Maurice y Camila– junto a Fidel Moreno, operador político y secretario general de la alcaldía capitalina, dice Mendoza.

“Bayardo ya no iba a tener el mismo resorte. Apenas le dieron 30 000 dólares de taquilla por toda la liga, cuando antes dominaba todo. Desde ahí el Bóer empezó a venirse abajo”, explica Mendoza. La pérdida de ingresos redujo drásticamente el margen de maniobra del equipo más popular del país, que dejó de atraer a los mejores peloteros y comenzó a perder patrocinadores.

El ocaso del padrino del béisbol

La familia Ortega-Murillo convierte el béisbol profesional en su nuevo botín, el feudo que fue de Bayardo Arce

La decadencia se profundizó en los años siguientes. Entre 2020 y 2021, la alcaldía arrebató a Arce el Bóer en el torneo Germán Pomares, mientras la Liga Profesional se debilitaba hasta perder autonomía, contextualiza el cronista deportivo. Aunque su hijo Pancansán se mantuvo un tiempo como presidente, el control real ya había cambiado de manos. Paralelamente, los equipos quedaron bajo dominio de figuras vinculadas al régimen: el comisionado Francisco Díaz en Chinandega, Fidel Moreno en Estelí y empresarios de Empremar en Rivas. “Siempre esta gente lo ha dominado. La dictadura siempre ha financiado el béisbol profesional”, insiste Mendoza.

El desenlace llegó en 2025. Con el arresto de Arce, el allanamiento de la LNBP y la constitución de la nueva Asociación de Béisbol, el régimen consumó su control absoluto del deporte. Para Mendoza, lo que se formalizó no fue un arrebato reciente, sino la salida definitiva de Arce de un negocio que él mismo había reactivado y que, paradójicamente, terminó siendo devorado por el poder que ayudó a sostener.

La familia Ortega-Murillo convierte el béisbol profesional en su nuevo botín, el feudo que fue de Bayardo Arce
Dusty Baker recibido en Managua por Maurice Ortega-Murillo. Foto tomada de Presidencia.

Ahora, el nuevo mapa del béisbol profesional está diseñado a la medida de la familia copresidencial y de sus hijos. Maurice Ortega Murillo, en particular, ha ganado visibilidad como rostro deportivo del clan. En agosto de 2025 recibió en Managua al legendario entrenador de Grandes Ligas Dusty Baker, designado como nuevo manager de la selección nacional que competirá en el Clásico Mundial de 2026. También ha encabezado actos de abanderamiento de selecciones juveniles, en una estrategia que combina propaganda política y el marcaje total del clan copresidencial. 

El control del béisbol complementa el dominio que ya ejerce la pareja copresidencial sobre el fútbol, la televisión y la música popular, en un intento de abarcar todas las expresiones de la vida social. En palabras de Mendoza: “No es que el régimen irrumpa en espacios ajenos, es que siempre ha estado. Lo que cambia ahora es que expulsaron a Bayardo”.


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