El supermercado chino está a reventar. Graciela esperó a finales del mes de noviembre para comprar la gorra “purisemera” . Esta mujer de 45 años, que tiene más de 15 celebrando La Purísima, no va por las sopas chinas o productos estrambóticos. Su objetivo son unos picheles de plástico, cuyo valor es más bajo que en el mercado Oriental.
“Aquí me cuestan 13 por docena y en el mercado más de 20. Me sale mejor aquí”, dice con asombro. “Con esto es suficiente, la gente anda buscando esto, aquí vamos de viaje”, asegura mientras se dirige a caja con al menos diez docenas del producto. En total gastará 1560 córdobas.
Graciela cuenta más detalles del por qué su decisión. Asegura que su devoción es inmensa, pero que su situación económica no es la mejor. Celebrar La Purísima ha sido parte de la tradición familiar y considera que lo importante es compartir con las personas, sin importar si la gorra es una caña, una naranja o un pichel, como en su caso.
“Tengo muchos años gritando La Purísima cada 7 de diciembre. Antes dí panas con naranjas, caña, cajeta, matracas… pero todo eso se ha encarecido. Los vendedores te revientan y como te dije antes, compartir es el objetivo y esto (en referencia a los picheles) me sale bien”, continúa.
Más barato y menos riesgo

Sobre el por qué compró en la tienda china y no en el mercado tradicional los productos plásticos, Graciela es contundente. Prefiere visitar un comercio en el que sabe que encontrará el producto a un precio accesible y puede estacionar su vehículo con tranquilidad, a caminar muchas cuadras bajo el inclemente sol y a expensas de que te puedan asaltar, como es el riego de lo que ocurra en el populoso Mercado Oriental, el más grande de Centroamérica.
“Yo también hago lo mismo”, expresa Ángeles, una mujer de 35 años que ha tomado la batuta familiar desde hace seis para gritar La Purísima en su casa ubicada en el barrio Villa Reconciliación. “Voy con mi papá hasta una surtidora, una distribuidora grande, a comprar lo que vamos a dar”, asegura.
A diferencia de Graciela, ella compra productos de la canasta básica para compartir el día de la gritería con quienes lleguen a su casa. No compra insumos caros, pero que sí salgan favorables por docena, como sopas instantáneas en sobres, café, avena molida, o sobres que contienen polvo saborizado para preparar bebidas.
“Yo dejé de dar cosas tradicionales hace rato, porque sale un ojo de la cara. Y comprar estos otros productos es mejor porque la gente anda necesitando estas cosas. Nosotros ponemos entre varios miembros de la familia y así logramos hacer pequeñas bolsas para entregar. Esto nos resulta favorable y nos permite seguir con la tradición”, afirmó.
El costo de la gorra tradicional
Previo a la celebración de la Gritería en Nicaragua, los principales mercados de la capital no están a reventar. Los tramos que venden cañas, naranjas, cajetas y otros productos tradicionales de la festividad mariana, están “palmados”.
En el negocio de Suyen en lo que va del día apenas llegó una persona a cotizar el costo de la caña y las naranjas. No se llevó nada y abandonó el tramo con la promesa de que regresaría luego para comprar parte del producto. “Se van y no vuelven. Eso ha pasado en la última semana, está lento todo”, asegura a DIVERGENTES.
También consultó a varios comerciantes que distribuyen productos tradicionales para La Purísima sobre su costo, y se pudo constatar que lo dicho por Graciela y Ángeles es acertado. El precio de los artículos que conforman una gorra tradicional es alto en comparación con los baldes y vasos chinos.
Por ejemplo, mientras una gorra tradicional para una persona (incluye una pana mediana, una bolsa de cinco cajetas, naranja, banano, caña y una pelota pequeña de plástico) tiene un valor de 51 córdobas, mientras que un pichel de plástico que se vende en las tiendas chinas, solamente cuesta 13 córdobas.
El plástico, la nueva opción

Es decir que si un feligrés quiere entregar 100 panas tradicionales, tendrá que gastar 5100 córdobas. Contrario a los 1300 que podría gastar entregando un pichel por persona el día de La Gritería.
“La gente busca el plástico y por lo menos a mí me sale más barato entregar un pichel. No es lo mismo gastar 5000 o 7000 córdobas, que 1500. También la gritería es una cuestión de economía. Claro, hay personas que sí tienen dinero para dar esas panas tradicionales, pero la mayoría en el barrio donde yo vivo por lo menos no”, afirmó Graciela.
Para esta feligrés los productos de plástico que venden en las tiendas chinas suponen una nueva opción para los nicaragüenses que gritan La Purísima. Antes que los supermercados asiáticos se pusieran de moda, algunos decidían comprar solamente naranjas para entregar en la gritería.
“Hay purísimas en las que te dan solo una naranja o un pedazo de caña. No dan panas, ni cajetas, ni avenas. A veces solo te dan un banano. Y uno va recolectando. Ahí es la viveza de uno de identificar cuáles son las casas donde hay premio, o sea, donde dan panas y más cosas”, compartió un ciudadano a DIVERGENTES que asiste a las purísimas desde que tenía 8 años de edad.
Primero el ahorro, luego la gorra
Estela, una habitante del barrio Domitila Lugo, en Managua, se prepara para el 7 de diciembre desde inicios del año. Dice que ahorra lo más que puede para luego decidir qué entregará a los devotos el día de la Gritería.
Este año, por ejemplo, el ahorro no fue el que esperaba porque tuvo que hacer gastos de emergencia. Sin embargo, decidió que compraría naranjas el propio día de la Gritería. “Las tengo que comprar el mismo siete porque si no se me dañan”, expresó.
El gasto de Estela, tomando en cuenta los precios de los principales productos tradicionales de la gorra mariana, podría superar los 1000 córdobas, sin embargo, no se elevaría a más de 3000.
Por ejemplo, si Estela compra 600 naranjas, su gasto sería de 1800 córdobas. Una cantidad bastante accesible si tomamos en cuenta su situación económica la cual, según sus palabras, no es la mejor. Si esta feligrés incluyera 600 vasos (15 por unidad) de plástico que venden en las tiendas chinas, el monto se elevaría exponencialmente. Pasaría hasta los 10 800 córdobas.
“No me puedo dar ese lujo de repartir naranjas y vasos a 600 personas. Si acaso puedo con las naranjas, pero lo demás sí sale bastante caro para mí. Solo que hiciera la Purísima junto a cuatro personas más quizás podría”, afirmó.
Los desaparecidos de la gorra purisimera

La situación económica ha empujado a la ciudadanía a repartir productos de la purísima que no “sangren” su bolsillo. La principal opción es el plástico chino que es más barato incluso que el vendido dentro del mercado Oriental. Así, las personas prefieren comprar un vaso cuyo precio en el super chino es de 15 córdobas, a uno que dentro del gran centro de compras, sale a 20 córdobas.
La opción del producto más barato ha venido a enterrar insumos bastante codiciados en las purísimas. Si antes era algo difícil “coronar” un nacatamal, ahora es misión imposible. De igual forma ocurre con las matracas, limón dulce y hasta el gofio.
“Yo recorro las calles buscando nacatamales, gofio… el año pasado me costó coronar algunos, este año quién sabe. Hablé con mi cuñada y ella va a dar bolsas de avena pequeñas. Ella antes daba mejores cosas pero lo mismo del dinero te limita”, afirmó Estela.
El costo de un nacatamal para purísimas es de 35 córdobas. Si una persona quiere regalar a 100 personas deberá gastar al menos 3500 córdobas. Igualmente, si desea repartir una bolsa de tres cajetas, deberá gastar 18 córdobas (cuestan 6 las de coco, maní, leche y coyolito) por paquete. O sea, unos 1800 para cien personas.
Ángeles explicó que también es difícil encontrar en las purísimas limón dulce, matracas o las típicas escobas, que les regalan a los más pequeños. Asimismo chischiles o los famosos tracatraca.
“Ha sido un cambio rotundo. También hay gente que da granos básicos porque ve la necesidad de las personas. Hay otros que no tienen y dan solo una naranja. Pero más allá de lo que comprás, creo que lo importante es compartir con las personas estas fiestas marianas”, finalizó.