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Las promesas electorales recurrentes de Ortega: ¿“Educación de calidad para todos”?

Divergentes | Cortesía.

El régimen de Daniel Ortega señaló en el “Plan de lucha contra la pobreza para el desarrollo humano sostenible 2021- 2026” que la educación continuará siendo una de sus prioridades de gobierno. Aunque el tema se promociona como un enorme éxito, lo cierto es que el sistema educativo todavía tiene serias deficiencias, en especial en la formación de docentes, infraestructura y en los recursos que le asignan a través del Presupuesto General de la República. El gasto oficial en la educación no llega ni siquiera al 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

El equipo de Fact- Checking realizó un análisis sobre el estado de la educación en el país y, a partir de las afirmaciones del comandante Ortega, se preguntó: ¿Realmente ha mejorado la calidad de la educación desde 2006, cuando el caudillo sandinista retornó al poder? La clasificación que se otorgó es engañosa y poco confiable.

Para entender esta clasificación, el equipo de Fact- Checking analizó distintos ítems. Uno de ellos tuvo que ver con el aumento en la partida presupuestaria del Ministerio de Educación desde el año 2006 (pasó de tres mil 159 millones de córdobas a 14 mil 613 millones). Sin embargo, no existen muchos indicadores que demuestren una mejoría en el sistema.

El gasto gubernamental en educación

Para analizar el gasto gubernamental en educación, primero revisamos el presupuesto ejecutado en córdobas durante el período 2007 al 2019:

En el primer gráfico se observa que ha habido un aumento al presupuesto en el sector. Sin embargo, se debe considerar que este aumento no se refleja en los últimos años (período 2017-2019) al realizar la conversión de córdobas a dólares, debido al deslizamiento cambiario que en 2006 fue de C$ 17.57 x 1 US$ y en 2020 C$ 34.34 x 1 US$, según reportes del tipo de cambio oficial anual del Banco Central de Nicaragua (BCN). Asimismo,  refleja la  brecha entre el presupuesto actualizado versus el presupuesto ejecutado, haciendo notoria la subejecución en el presupuesto del Ministerio de Educación que durante el periodo analizado ha oscilado entre 8% y 2%. Este oscilamiento indica que no se han ejecutado totalmente los presupuestos en estos trece años.

El gráfico muestra los altibajos en el presupuesto ejecutado (en dólares), aunque el presupuesto vaya aumentando gradualmente (en córdobas). Según datos del BCN, el gasto gubernamental en educación no supera el 4% en los últimos años, siendo 3.1% en el año 2017. Esa misma cifra se mantiene en el 2018 e incrementa a 3.4% en el 2019.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), los países de bajos recursos deberían destinar el 5.4% del PIB a la educación. Un 3.4% al nivel preescolar, primaria y primer ciclo de secundaria. Esto con el fin de asignar recursos públicos para fomentar la educación preescolar, no formal y la alfabetización de los adultos más desfavorecidos. Aunque el porcentaje ideal para poder brindar una enseñanza de calidad es del 8%.

En el año 2015, el gobierno se comprometió destinar el 6% del PIB a la educación,  pero esto no ha ocurrido. Mientras que en el país vecino, Costa Rica, según datos del Banco Mundial, alcanzó un 7% del PIB en el gasto público en educación en el año 2019. Una gran diferencia.

En el gráfico de ejecución de gastos, la mayor parte de la partida presupuestaria corresponde a gasto corriente para cubrir las remuneraciones del personal educativo y administrativo. En cambio, el gasto de capital es significativamente menor y evidencia que no hay datos de inauguración de nuevos centros educativos como tal. Todas las obras públicas se han concentrado en “reemplazos, mejoramientos, rehabilitaciones, reparaciones y ampliaciones”, como lo mencionan en los informes de liquidación.

Es necesario señalar que muchas de las rehabilitaciones son realizadas en centros escolares con condiciones deplorables y en comunidades alejadas. Sin embargo, el gobierno no ha tenido ningún interés en crear nuevas infraestructuras en nuevas ubicaciones para un mejor acceso a la educación para muchos niños, niñas y jóvenes de otras comunidades.

El salario absurdo de los docentes

A pesar de que el mayor gasto del presupuesto es el salario de todo el personal educativo y administrativo, esto es insuficiente para que los trabajadores educativos tengan una mejor calidad de vida. El Gobierno invierte muy poco en mejorar las condiciones salariales y laborales del magisterio. El pago básico oscila entre los 8.000 córdobas y el extra (postgrados, cursos, técnicos) con suerte les ayuda a totalizar 10.000. El precio de la canasta básica ronda arriba de los 14.000 córdobas.

Si bien el régimen “premió” a los maestros en 2010 con la entrega del Bono Solidario, esto duró únicamente cuatro años, y coincidió con el fin de la cooperación venezolana a Nicaragua.

Para los maestros esta “ayuda” representó un ingreso extra de hasta 750 córdobas. Ante las demandas de los docentes, el gobierno decidió integrar el bono al presupuesto nacional como un reajuste salarial anual del 9%. Pero de nuevo, a pesar de este apoyo, actualmente los maestros no logran ni cubrir el gasto de la canasta básica mensual, tal y como se refleja en los siguientes gráficos:

La experta en ciencias de la educación, Josefina Vigil, afirma que es absurdo el salario de los maestros, pero también, el descuido total de las políticas de desarrollo profesional dentro del magisterio. Según la experta, si se quiere mejorar la calidad de la educación, se tiene que mejorar la formación de los maestros. También se debe atraer a la formación docente a los mejores candidatos y, para tener los mejores candidatos, se debe pagar salarios dignos, así como ofrecer condiciones de desarrollo profesional a lo largo de la carrera.

Vigil asegura que la formación docente no ha mejorado sino empeorado. El hecho de que existiera una transformación curricular de la formación docente, no quiere decir que su currículum sea de mayor calidad. De esta manera, se ha trasladado un problema de calidad a la educación a los niños y niñas por maestros que tuvieron una formación deficiente provenientes de una primaria y secundaria acelerada. Eso hace que los docentes no sean elegibles para ser los agentes de cambio educativo que se necesitan.

La gratuidad de la educación

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La doctora Vigil hace énfasis en que la educación gratuita que promueve el gobierno de Daniel Ortega es una manipulación, ya que lo único que hizo el gobierno fue eliminar el pago de aranceles. Sin embargo, no hubo ninguna otra política pública que permita decir que la educación es gratuita. Es decir, la inversión que los padres y madres de familia hacen para enviar a sus hijos a la escuela es muchísimo mayor que la inversión que el Estado hace por cada niño y niña que va a la escuela. Por lo tanto, los padres y madres de familia tienen que pagar el transporte, uniformes, y asumir un conjunto de gastos para los cuales no tienen ningún tipo de subvención.

Un artículo escrito por el economista y sociólogo Oscar René Vargas, publicado en Artículo 66 en el año 2013, indica que el promedio de la inversión en educación por alumno en Costa Rica alcanzó los $700 dólares anuales, mientras que en Nicaragua fue apenas de $70 dólares.

El acceso a la educación

Con el gobierno de Daniel Ortega no ha mejorado el acceso a la educación. No hay un crecimiento de la matrícula como asegura la propaganda oficial. Un ejemplo es la comparación de cifras de la matrícula correspondiente a los años 2008 y 2019, en la que se puede observar un estancamiento:

Matrícula ejecutada
Nivel educativo20082019
Preescolar220,529279,525
Educación primaria944,341883,822
Educación secundaria446,868332,060
Total1,611,7381,495,407
Fuente: Informes liquidación PGR.

“Desde que llegó esta administración ha sido clarísimo que únicamente hay un interés de instrumentalizar la educación. Lejos de aportar aquello que tiene que ver con la mejora sustantiva de la educación, de su calidad, de la equidad, lo que ha habido es una instrumentalización política de la educación, en un intento por captar votos, voluntades y adeptos a su régimen”, asegura Vigil. 

Un ejemplo fue la promoción del uso de los estadios virtuales para que los jóvenes fueran a ver los partidos de fútbol, perdiendo horas importantísimas de clase. Irónicamente, para ver fútbol se invirtieron recursos para construir estos estadios, pero no para inversiones en la calidad de la educación. Recursos que pudieron ser usados para mejorar los laboratorios, la calidad en las aulas con los recursos didácticos, el salario de los maestros y su formación.

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