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Las promesas electorales de Daniel Ortega: ¿“Salud para los pobres”?

Un hombre con tapabocas, como medida de prevención ante el coronavirus, pasa frente a una propaganda de Daniel Ortega y Rosario Murillo. EFE/Jorge Torres

Las palabras de Daniel Ortega retumbaron en los parlantes: “Medicina para los pobres, medicina para los humildes, medicina para los trabajadores, medicina para el pueblo”. Ortega conmemoraba junto a sus fieles el 41 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Lo hacía en medio de una pandemia que dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema sanitario, mismo que exalta en la mayoría de sus apariciones públicas y usa como bandera en la campaña electoral en ciernes en 2021.

A partir de esa afirmación surge una enorme interrogante: ¿qué tan cierto es que en Nicaragua existe salud para “los más pobres”? El equipo de Fact-Checking de DIVERGENTES clasifica el discurso como engañoso. Si bien existe un aumento en la partida presupuestaria que recibe el Ministerio de Salud desde 2006 (pasó de tres mil 280 millones de córdobas a 16 mil 100 millones), Ortega no toma en cuenta ciertas variables que influyen en que este incremento no impacte realmente en la sociedad.  

Una de ellas es el aumento poblacional en el país. En el año 2006, Nicaragua contaba con una población de 5 millones 514 mil habitantes, mientras que en el 2020 alcanzó los 6 millones 625 mil habitantes, según las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Es decir, superando un poco más del millón de habitantes en ese período.

Otro de los factores es el deslizamiento de la moneda, la cual se demuestra en  la tasa cambiaria del córdoba con respecto al dólar. En 2006  fue de C$ 17.57 x 1 US$ y en 2020 C$ 34.34 x 1 US$, según reportes del tipo de cambio oficial anual del Banco Central de Nicaragua (BCN).

Esto se ve reflejado en el presupuesto ejecutado en córdobas durante el período 2007 al 2019: 

En el primer gráfico podemos notar que sí existe un aumento cada año en el presupuesto ejecutado por el Ministerio de Salud. No obstante, al ver la gráfica de la ejecución en dólares es notorio el descenso a partir del año 2018. Analizando la ejecución del año 2019 con respecto a 2017, se refleja una contracción de 9.53%.

Es necesario señalar que la mayor parte de lo ejecutado es en gasto corriente, en el que se concentran los gastos de remuneraciones del personal médico y administrativo, mientras que en gasto capital podemos observar que es mínimo lo que se gasta en inversiones, esto inclusive con la incorporación de las donaciones y préstamos que son aprobados al gobierno. 

Los informes de ejecuciones presupuestarias reflejan el dato del porcentaje de lo invertido en compra de medicamentos y material de reposición en el gasto corriente:

En el gasto capital, se puede ver reflejado el porcentaje que corresponde a donaciones y préstamos y cómo ha ido fluctuando desde el año 2007: 

Todos estos datos quedan evidenciados en los siguientes indicadores: 

Gasto gubernamental en salud por habitante

Una publicación del Banco Central de Nicaragua (BCN) llamada Nicaragua en cifras 2019, detalla que el gasto gubernamental en salud por habitante fue de 68.5 dólares en el 2019. 

AñosGasto gubernamental en salud (US$ x habitante)
201773.3
201870.0
201968.5
Fuente: Nicaragua en Cifras 2019. Banco Central de Nicaragua (BCN).

En comparación con otros países de la región, Nicaragua muestra uno de los gastos gubernamentales por habitante más bajos, según datos del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) en el período del 2013 al 2016.

Aporte familiar promedio en salud

En Nicaragua, el gasto en salud es financiado mayormente por las propias familias. De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el aporte familiar promedio en el país es de 37.54% del gasto total en salud, mientras que en otros países de la región representa el 33%. 

Camas hospitalarias

Datos del Banco Mundial, siendo el último año 2017, muestra que Nicaragua no llega ni al 1% de camas hospitalarias por cada mil habitantes. Esto demuestra que no se incrementó este porcentaje en el período 2012 a 2017, el cual es menor a 1%.

Ni un médico por cada mil habitantes

Regresando al 19 de julio del 2020, el comandante Daniel Ortega mencionó que “de 2,715 médicos que encontramos en el 2006 en el sistema de salud, hoy tenemos 6,182 médicos en el sistema de salud, prácticamente estamos hablando que se ha triplicado”. La afirmación es acertada pero engañosa, ya que no es lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

23 médicos por cada 10 mil habitantes es la cifra establecida como mínima necesaria para prestar servicios esenciales sobre todo de salud materna e infantil, mientras que en Nicaragua no se llega ni a la mitad de la cifra establecida, por lo que hay 10 médicos por cada 10 mil habitantes. 

El análisis de estas cifras mencionadas por el mandatario permite dimensionar que la densidad de médicos por mil habitantes no llega a uno en el 2020, según datos del Banco Mundial, Nicaragua nunca ha superado esa cifra y la tendencia es la siguiente: 

Según datos proporcionados por el presidente de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), el doctor José Antonio Vásquez, en el contexto del año 2018 fueron despedidos 244 médicos, entre ellos, 124 especialistas, 29 sub especialistas y 91 médicos generales.

En el año 2020, durante el contexto de la pandemia, fueron despedidos 28 médicos, entre ellos especialistas, sub especialistas y médicos generales. Y hasta el 25 de agosto del año pasado llevaban contabilizados 47 médicos fallecidos en el contexto de la pandemia de la COVID-19.

De acuerdo al análisis, esto nos demuestra que la situación de la salud en Nicaragua no muestra mejoras sustanciales como estaba concebido conforme a los objetivos del Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC) implementados desde el año 2007. ¿Y cuáles eran estos objetivos? 

Construir servicios de salud eficaces, efectivos y eficientes que generen una mejora equitativa de la situación de salud de la población, alcanzar mayores niveles de satisfacción de los usuarios y alcanzar mejoras en el nivel de protección financiera en salud.

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