Las “usurpaciones” musicales de Rosario Murillo y su dictadura 

La banda sonora de la dictadura Ortega-Murillo la compone en su mayoría la vicepresidenta y la interpretan bandas plegadas al oficialismo.“Ni Hitler, ni Stalin, ni Pol Pot, Pinochet, ni el mismo Somoza secuestraron las canciones de nadie… mucho menos las de sus adversarios”, dice un músico. El equipo de Fact-Checking de DIVERGENTES te cuenta sobre el tema


Cada 19 de julio, cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo celebran el aniversario de la revolución sandinista, los artistas plegados a la dictadura “estrenan” canciones alusivas a la fecha, cargadas también de adulaciones a la pareja presidencial. Murillo es la compositora en jefe de la banda sonora de una dictadura que se disfraza con el imaginario de una revolución pervertida. 

Las últimas celebraciones del 19 de julio en plaza cerrada se han reducido a conciertos de principio a fin, solo interrumpidos con la intervención de Ortega. El ‘concierto’ de la plaza tiene como repertorio canciones icónicas de los años setenta y ochenta, en su mayoría creadas luego del triunfo de la revolución. También canciones que han sido utilizadas en las campañas y la propaganda Ortega-Murillo a lo largo de estos 15 años en el poder. 

Además, no solo se limitan a usarlas en este mes sino también durante cualquier actividad político-partidaria-estatal que se realice en cualquier rincón del país. “A mí lo que me choca es que le cambien la letra por propaganda y hay un montón de bandas que hacen propaganda, y eso me parece mediocre”, expresa Mario Ruiz, uno de los compositores más conocidos en Nicaragua y exiliado en Costa Rica por la persecución en su contra. 

La vicepresidenta Murillo le ha puesto la letra a muchos de estos temas usurpados. En 2006, en la campaña electoral que concluyó con unas elecciones en las que Ortega selló su retorno al poder gracias al pacto con Arnoldo Alemán, la primera dama lanzó una adaptación de la canción Give peace a change de John Lennon. Lennon grabó dicha canción en 1969, mientras permanecía en una cama del Hotel Queen Elizabeth, en Montreal, Canadá, protestando contra la guerra de Vietnam.

Luego, en la campaña electoral del año 2011 usaron la canción ‘Nicaragua triunfará’, basada en la canción Stand by Me, del músico estadounidense Ben E. King, grabada en 1961. 

Según el medio oficialista El 19 digital, la letra es autoría de Rosario Murillo, quien cambió totalmente la letra, que dura 4 minutos con 46 segundos, y el video 7 minutos con 15 segundos. La producción del tema de campaña y del video, que se transmitió permanentemente por la televisión local y por Internet, estuvo a cargo de Maurice Ortega, uno de los nueve hijos de la pareja presidencial.

Frame del video oficial de la canción “Nicaragua triunfará”. Divergentes

El caso de esta canción es particular, ya que es la única que ha recibido un reclamo. En julio de 2011, Sony Music, a través de una carta, demandó al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que “cese y desista inmediatamente” de difundir una canción y un video en el que usan la música del tema Stand by Me para promover la candidatura a la reelección del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. 

Sean Melia, el entonces director de negocios y licencias de Sony Music Publishing LLC (Sony/ATV) explicó que Sony/ATV Music es dueña y controla el 100% de la composición musical titulada Stand by Me, “una de las más icónicas canciones en la historia de la música popular”. “Esto constituye una seria infracción a los derechos de autor de Sony/ATV”, denunció la compañía. 

Sin embargo, el régimen hizo caso omiso y siguió copiando más obras musicales. En el 2020 con ‘Canción de amor’, basada en One Love de Bob Marley y en el 2021 con la canción de campaña electoral ‘Daniel Mi Presidente’ copia de la canción Lento producida por Richy Rojas y Daniel Santacruz, cantante estadounidense de origen dominicano. 

A esto hay que sumar, el uso indebido de los derechos de las canciones de los hermanos Mejía Godoy, tales como La tumba del guerrillero, Vivirás Monimbó, El Rapto, El repliegue, Que se redamen las copas y muchas otras más. Desde junio de 2008, los cantautores Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, trovadores de la revolución nicaragüense, habían prohibido al Frente Sandinista que utilice sus canciones en actos públicos, para no convertirse en “cómplices” de unas prácticas políticas que les resultaban cada vez más parecidas a las del derrocado dictador Anastasio Somoza.

En febrero de 2021, los hermanos Mejía Godoy denunciaron las intenciones del partido oficialista de intentar confiscarles los derechos de autor de su música, a través de una ley que fue aprobada en la Asamblea Nacional, controlada por Daniel Ortega. La ley establece que las canciones, documentos escritos, gráficos y audiovisuales relacionados al héroe nacional Augusto Sandino son patrimonio cultural de la nación.

“Esto no es un plagio, es algo peor: una usurpación. Una usurpación como han venido haciendo con la música de los Mejía Godoy todos estos años”, dice un músico que, por seguridad, prefiere el anonimato. “Realmente es un robo descarado a la propiedad intelectual de la obra de los Mejía Godoy, a quienes Ortega y Murillo consideran traidores. Ni Hitler, ni Stalin, ni Pol Pot, Pinochet, ni el mismo Somoza secuestraron las canciones de nadie… mucho menos las de sus adversarios”. 

¿Plagio, cover o sampler? 

Daniel Ortega junto a músicos afines al FSLN durante el primer acto público tras la reelección de él y de Rosario Murillo el 8 de noviembre de 2021. Foto: El 19 Digital

Lo cometido por Rosario Murillo no es ni plagio, ni cover ni sampler. Te explicamos a continuación: 

Para determinar qué es un plagio, normalmente se debe tomar en cuenta el número de compases seguidos que se repiten. Si son siete o menos, es simplemente una ‘inspiración’. Pero a partir de ocho compases seguidos se está plagiando una obra. Expertos en el tema aseguran que las canciones usadas por el régimen no son plagio porque “la melodía de la letra es distinta”. Una melodía es una sucesión de sonidos que es percibida como una sola entidad y se desenvuelve en una secuencia lineal. 

Por otro lado, el cover es una nueva versión o interpretación de una canción grabada por un artista previamente. Esta opción es muy utilizada por cantantes principiantes que se quieren dar a conocer en la industria al no tener material propio con el que trabajar. Por ejemplo, Knockin’ on Heaven’s Door de Guns N’ Roses, es un tema original de Bob Dylan. En estos casos la letra de la canción no cambia y se mantiene la original. 

Y por último, un sampler es utilizar un archivo sonoro ya existente de cualquier tipo y reutilizarlo en una canción. Por ejemplo, frases de películas, canciones antiguas, etc. También se puede hacer reproduciendo nuevamente el trozo de canción con otros instrumentos. El autor recibe su retribución y además se le reconoce como tal en los créditos.

Lo que ha hecho el régimen es crear trabajos derivados/adaptaciones de las canciones. Cuando se realizan cambios significativos en la letra o la melodía, incluyendo la inclusión de nuevas letras o traducción de la canción en otro idioma, se crea un trabajo derivado.

Sin embargo, a nivel internacional sólo el propietario de los derechos de autor tiene la potestad de producir trabajos derivados en la forma de traducciones, adaptaciones, nuevos arreglos u otras alteraciones de la obra. En este caso, se debe solicitar el permiso directamente al propietario del copyright. Asimismo, si se usa un arreglo específico de una obra en dominio público, se tiene que solicitar una licencia mecánica para usar ese arreglo. 

No existe registro que el régimen haya solicitado alguna vez los permisos adecuadamente. Otro elemento importante es que no aclaran que sus canciones son adaptaciones de canciones con sus autores originales en específico, aún a sabiendas que el uso de estas es para fines políticos. 

Lo que dice la Ley de Derechos de Autor de Nicaragua

Los artistas plegados a la dictadura no solo cantan canciones llenas de adulaciones a la pareja presidencial, también usurpan las canciones de los hermanos Mejía Godoy. Foto: El 19 Digital

La Ley N°. 312, Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos fue aprobada el seis de julio de 1999 y consolidada el 25 de junio de 2020. El artículo 13 señala que están protegidas por esta Ley todas las creaciones originales y derivadas, literarias, artísticas o científicas, independientemente de su género, mérito o forma actual o futura, entre ellas, las composiciones musicales, con o sin letra.

El artículo 19 establece que el autor tiene como derechos morales los siguientes: 

  • Derecho a la paternidad, en virtud del cual debe ser reconocido como tal, en particular el derecho a que se indique su nombre en los ejemplares de su obra, y en la medida de lo posible, de forma habitual en relación con cualquier uso público de su obra.
  • Derecho a la integridad, que le faculta para exigir que se respete la integridad de la obra, por lo que podrá oponerse a toda deformación, mutilación u otra modificación de la obra cuando pueda causar o cause perjuicio a su honor, legítimo interés o reputación.
  •  Derecho de divulgación, el autor es quien decide si su obra es divulgada, en qué forma y momento.
  • Derecho de retiro o arrepentimiento, que le permite retirar la obra de circulación, previa indemnización de daños y perjuicios a los titulares de derechos de explotación de la obra.
  • Derecho de modificarla, respetando los derechos adquiridos por terceros.

Por otro lado, el artículo 23 dispone lo relacionado al derecho patrimonial, el cual es alienable, temporal y, sin perjuicio de otras modalidades y los usos que el autor le puede dar para su difusión. El artículo 27 subraya que los derechos patrimoniales durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o de la declaración de su fallecimiento o de la respectiva declaración de ausencia. Esto quiere decir que alguien ajeno al derecho patrimonial no puede realizar un uso indebido a cualquier composición musical. Una vez desaparecen los derechos patrimoniales, la obra pasa a dominio público. 

Incluso, el artículo 31 indica que está permitida sin autorización del autor exclusivamente para uso personal la reproducción en una copia de una obra divulgada. Pero en la práctica la realidad es otra. “Los derechos de autor en todas partes son respetados menos en Nicaragua, hasta las canciones se roban”, exclama Mario Ruiz.

Nicaragua ratificó en 1961 la Convención Universal sobre Derecho de Autor, durante el periodo del dictador Luis Somoza. Además, Nicaragua es uno de los 193 Estados miembros de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), un organismo autofinanciado de las Naciones Unidas. La OMPI está dedicada a fomentar el uso y la protección de las obras del intelecto humano.

“Con el caso de los Mejía Godoy hay saña y están tratando de borrarlos de la memoria popular, obligando a sus músicos que no digan sus nombres”, agrega el otro músico consultado por DIVERGENTES

Una canción de Carlos Mejía ante el Papa Francisco 

Carlos Mejía Godoy (c), durante la presentación de uno de sus últimos álbumes en Madrid en compañía de, Carlos Zubiaga e Iñaki Uranga, de El Consorcio; Angela Carrasco, José Morato, Elsa Baeza y Rafael Almarcha, de Siempre Así (i a d). EFE/Víctor Lerena

Al ser consultado sobre la usurpación de sus canciones, Carlos Mejía Godoy evitó referirse al tema para evitar represalias de los Ortega-Murillo. Sin embargo, dice que sus canciones sí han sido correctamente reproducidas por artistas internacionales, como su canción ‘Oración de la Mesa’, que el grupo sevillano ‘Siempre Así’ incluye en el famoso disco ‘Misa de la Alegría’. 

De hecho, el 11 de julio pasado ‘Siempre Así’ ofreció un concierto en El Vaticano y la canción de Carlos Mejía fue cantada ante el Papa Francisco