De el “papalomoyo” a la “lepra de montaña”: qué se sabe de la leishmaniasis cutánea en Nicaragua y Costa Rica

La leishmaniasis cutánea, conocida popularmente en Nicaragua como “lepra de montaña” y en Costa Rica como “papalomayo”, es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de pequeños insectos llamados flebótomos. Aunque Costa Rica reporta un aumento de casos y Nicaragua actualiza sus cifras oficiales, médicos consultados aseguran que la enfermedad continúa presente en la región.


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En Costa Rica la conocen como “papalomoyo”, mientras que en Nicaragua muchos campesinos de la zona norte del país, como don Brígido Martínez, habitante de El Cuá, la llaman “lepra de montaña”. Su nombre científico es leishmaniasis cutánea, una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un insecto. 

El aumento de casos mantiene en alerta a Costa Rica. En Nicaragua, en cambio, las autoridades no han actualizado las cifras oficiales durante el 2026. Sin embargo, dos médicos del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) consultados por DIVERGENTES aseguran que la enfermedad sigue presente todos los años y que el sistema de salud nacional mantiene estricta vigilancia y experiencia en el diagnóstico y tratamiento.

El caso cobró relevancia después de que el costarricense Dennis Vargas viajó a Nicaragua para recibir tratamiento contra la leishmaniasis cutánea. Su historia generó reacciones en redes sociales: desde inquietud por la enfermedad, hasta mensajes que destacan la atención recibida en el sistema de salud nicaragüense. Según relató, tomó esa decisión debido al desabastecimiento del medicamento Glucantime (medicina que se usa para su tratamiento) y a las largas listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Costa Rica hasta el 17 de junio, según datos de la Dirección de Vigilancia de la Salud registra 369 casos, de estos contagios 204 corresponde a hombres y 165 a mujeres. En contraste con Nicaragua, las cifras oficiales disponibles llegan hasta el 2025. Ese año el Ministerio de Salud (Minsa) reportó 253 casos de leishmaniasis cutánea; en 2024 notificó 607; en 2023, 1542; en 2022, 2424; y en 2021, 1252. 

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No es lepra: es una infección causada por un parásito y transmitida por flebótomos

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Funcionarios del Ministerio de Salud de Nicaragua durante la visita de expertos en leishmaniasis de la Organización Mundial de Salud OMS y la Organización Panamericana de la Salud en junio de 2026. Divergentes| Foto tomada de la OPS

Aunque en Costa Rica el aumento de casos ha despertado preocupación y en Nicaragua no existen datos oficiales actualizados para 2026, esta enfermedad no es nueva en la región. En este explicativo te contamos qué es la leishmaniasis cutánea, cómo se transmite, cuáles son sus síntomas y qué medidas ayudan a prevenirla.

  1. La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria causada por un microorganismo del género leishmania. Según la Organización Mundial de la Salud, existen más de 20 especies de este parásito capaces de provocar la enfermedad en los seres humanos.
  2. Esta enfermedad se manifiesta en tres formas principales: visceral, mucocutánea y cutánea. Esta última es la más común en las Américas.  
  3. El vector transmisor son los flebótomos —un pequeño insecto volador, similar a un mosquito, conocido también como “mosca de la arena” que lo transmiten a las personas—. No son los mosquitos comunes (Aedes o Anopheles) que transmiten dengue o malaria. Son insectos mucho más pequeños (aproximadamente 1.5 a 3 milímetros), de vuelo silencioso y que suelen picar al atardecer, durante la noche o en zonas con vegetación.
  4. El ciclo de transmisión de la enfermedad cutánea involucra varios animales silvestres y domésticos que pueden albergar el parásito y distintos tipos de flebótomos. Esto significa que no circula únicamente entre personas. Entre los animales identificados como posibles reservorios, según la OMS, se encuentran algunos roedores, marsupiales y mamíferos como los armadillos y los perezosos.
  5. Según la OMS el período de incubación en los seres humanos es de dos a tres semanas, aunque advierte que se puede reducir el período. 
  6. La Norma para el Manejo Integrado de Vectores establece que cuando la investigación de foco demuestre transmisión intra domiciliar o en el espacio que rodea la vivienda se debe realizar el control químico en el área, partiendo de los casos positivos y 500 metros alrededor como respuesta.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de contraerla?

De el “papalomoyo” a la “lepra de montaña”: qué se sabe de la leishmaniasis cutánea en Nicaragua y Costa Rica
La leishmaniasis cutánea puede prevenirse con medidas sencillas como usar repelente, mosquiteros, mantener limpios los patios y evitar la exposición en zonas de riesgo. Divergentes| Archivo

El organismo también señala que las personas con mayor riesgo de contraer la “lepra de montaña” son aquellas que viven expuestas a condiciones de pobreza, viviendas precarias, contacto con la basura, alcantarillado, hacinamiento, dormir al aire libre o directamente en el suelo, donde existe una mayor exposición a las picaduras.

Otro de los principales factores según el organismo sanitario es que la alimentación deficiente de las personas puede influir en que la infección avance a falta de nutrientes como proteínas, hierro, vitamina A y zinc. 

También, en el caso de países como Nicaragua y Costa Rica donde existen poblaciones rurales, migraciones y desplazamientos puede favorecer la aparición de estos brotes, y es que cuando las personas no tiene contacto previo con el parásito y luego se instalan donde la enfermedad tiene alta presencia, pueden llegar a estar expuestas. 

Los cambios ambientales, como la deforestación, la expansión humana hacia áreas boscosas y las variaciones de temperatura y lluvia, también pueden modificar la distribución de los flebótomos y aumentar el riesgo de transmisión.

Entre los síntomas especifica que las personas empiezan a presentar úlceras que cambian de tamaño y apariencia dependiendo del tiempo. Puede iniciar como una pequeña mancha o picadura en la piel, luego aparece un bulto y se convierte en una úlcera que generalmente no causa dolor, tiene forma redonda e inicialmente se cubre con una costra. 

El problema, según la médica que conversó con DIVERGENTES en condición de anonimato, es que si no recibe el paciente atención, la úlcera puede infectarse con otras bacterias. Eso no significa que todas las lesiones en la piel sean “lepra de montaña”, es por ello que recomienda acudir a los centros de salud para una evaluación y pruebas específicas

Según la especialista, no existen vacunas disponibles para prevenir esta enfermedad, pero recomienda se pongan en prácticas medidas de protección individual y colectivas con el fin de reducir el contacto con estos vectores como: evitar realizar actividades al aire libre, usar mosquitero, aplicarse repelente de insectos, limpiar los patios y terrenos baldíos, no acumular basura, colocar mallas finas en las puertas o las ventanas para evitar el ingreso de los insectos transmisores. Además, recomienda si se encuentra en zonas boscosas, vestir ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, además de monitorear a los animales domésticos. 

¿Está Nicaragua preparada para atender más casos de “lepra de montaña”?

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La leishmaniasis cutánea sigue presente en Nicaragua. La OPS destacó la atención comunitaria en zonas de alta incidencia, mientras que la prevención y el diagnóstico oportuno siguen siendo claves para evitar complicaciones. Divergentes| Foto tomada de la OPS

Tras una visita al Minsa en junio de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) destacó las experiencias observadas en Nicaragua para la atención oportuna y el seguimiento de pacientes con leishmaniasis

Mencionan que en los municipios del Cúa y Wiwilí de Jinotega, “el abordaje de la leishmaniasis refleja la fortaleza de un modelo de salud que no espera a que la población llegue a las unidades, sino que se moviliza hacia las comunidades de difícil acceso, con acciones extramuro que permiten identificar casos, brindar seguimiento y acompañamiento a las familias durante todo el proceso de la atención”.

Además, enfatizan que existe disponibilidad de medicinas y la introducción de nuevas tecnologías como la termoterapia, y en el caso que el paciente se complique o sea atípico, estos son remitidos, según la OPS al Centro Nacional de Dermatología.

Es importante aclarar, que pese a su nombre popular, la “lepra de montaña” no es la enfermedad de Hansen. La primera corresponde a la leishmaniasis cutánea, causada por un parásito y transmitida por un flebótomo. La segunda es una enfermedad bacteriana con una forma de transmisión diferente.

Aunque en Nicaragua no existen cifras oficiales actualizadas sobre la leishmaniasis cutánea durante 2026, la enfermedad continúa presente en el país. Por ello, identificar sus síntomas, evitar la exposición a los flebótomos —los insectos que transmiten el parásito— y acudir a un centro de salud ante cualquier lesión sospechosa siguen siendo las principales medidas para prevenir complicaciones y recibir tratamiento oportuno.