Los nicaragüenses tienen menos dinero para comprar arroz, frijoles y tortilla

El costo de la canasta básica continúa alcanzando cifras récords. Lo más dramático es el aumento que sufre el valor de los alimentos desde la crisis de 2018. Productos de la “dieta nica”: gallopinto, tortilla y queso se ven afectados con aumentos de entre el 21% y 73%, mientras el poder adquisitivo disminuye

La tortilla es uno de los alimentos que más subió en estos cuatro años. Aumentó su valor unitario en las tortillerías y pasó de un córdoba la unidad a más de tres córdobas cada una | EFE

Cada día se hace más complicado ajustar para comprar alimentos en Nicaragua. No sólo es una percepción al momento de ir al mercado, sino una realidad que reflejan las propias estadísticas de instituciones de gobierno: mientras los costos de los alimentos aumentan en más del 40%, los salarios registran disminuciones en el poder adquisitivo de hasta el 23%. Productos de la “dieta nica”: arroz, frijoles, tortilla y queso, son de los que más sufren incrementos en los últimos años.

“Siempre comemos gallopinto con queso, porque es más barato (que el pollo o la carne), pero ahora compramos menos”, dijo una trabajadora administrativa de un colegio privado de Managua, que gana 12 mil 500 córdobas mensuales (347 dólares). “Antes compraba queso para tres o cuatro días, pero ahora compro los días que voy a comer para no desajustarme en la semana”, agrega la mujer de 38 años de edad.

En marzo de 2018, antes de la crisis política, el valor de la canasta básica era de 13 mil 275.33 córdobas (426 dólares al tipo de cambio oficial en marzo 2018), mientras que en agosto de 2022 registró la cifra récord de 18 mil córdobas con 54 centavos (500 dólares). Esto significa que aumentó 4 mil 725 córdobas (74 dólares si restamos las cifras con el tipo de cambio oficial), que equivale al 36% de lo que valía en córdobas hace más de cuatro años.

Sin embargo, los alimentos son los productos que más subieron: 3 mil 863 córdobas (107 dólares). Entre ellos, el arroz  y los frijoles, que se usan para hacer el gallopinto, sus precios se elevaron en 29% y 61.44% respectivamente. La tortilla es uno de los alimentos que más subió (73.44%) en estos cuatro años, lo que ha llevado a aumentar su valor unitario en las tortillerías: de un córdoba que costaba la unidad antes, ahora cuesta más de tres córdobas cada una. En cuanto al queso, el aumento que registra es del 21.82%.

A inicios de este año, el precio de la libra de queso llegó a valer en los mercados nicaragüenses hasta 105 córdobas (2.90 dólares), debido a que en esa época del año se produce menos leche, entre otras razones. En agosto de este año, la libra de queso se cotizaba en 89.87 córdobas, según las cifras del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide). 

La trabajadora administrativa cuenta que hasta hace un año destinaba 5 mil córdobas mensuales ($140) para los alimentos del mes, pero ahora asigna más de 7 mil 500 ($208), “con los que a duras penas completo”. Ella está a cargo de su mamá, de 68 años, y su hija, de 17 años. “Nos rebuscamos para completar, comiendo queso, sopas instantáneas, pollo algunos días, y carne una o dos veces al mes”, agrega. 

Empleados de gobierno pierden poder adquisitivo

Mientras estos productos de alto consumo para los nicaragüenses sufrieron alzas de entre el 21% y el 73%, el poder adquisitivo de los salarios disminuyó. Entre 2018 y julio de 2022, los asegurados en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aumentaron su salario nominal en 25.52%, sin embargo, su salario real (que representa el poder de compra) disminuyó en 1.54%, según las cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN). 

Los más afectados son los salarios del empleo formal en empresas privadas, quienes apenas aumentaron su salario nominal en 3.7%, mientras su salario real disminuyó en 23%. No muy lejos de esta disminución están los trabajadores del Gobierno central, quienes aumentaron su salario nominal en 9.3%, pero su salario real ahora es 15.5% menor que en 2018. “El simpatizante sandinista o el trabajador del Estado, obviamente, siente también que compra menos alimentos con su salario”, dijo el economista Enrique Sáenz. 

El economista considera que aunque el Producto Interno Bruto (PIB) creció 5% en el primer semestre de 2022, las reservas internacionales, el déficit fiscal y la moneda continúan estable, la economía de Nicaragua se debe analizar con las consecuencias que sufren los ciudadanos con “el aumento del costo de los alimentos, el desempleo, el desplome de los salarios y el éxodo masivo de nicaragüenses”. 

Un trabajador de un centro de salud, de 45 años de edad, dijo que con su salario de 16 mil córdobas ($444.4) mensuales “vive endeudado”. Su ingreso es superior a la media de trabajadores estatales por los años de antigüedad (22 años) que le pagan por laborar en el Ministerio de Salud (Minsa). Sin embargo, es el único ingreso de su hogar: su esposa y tres hijos. “Quiero renunciar, pero sé que no voy a encontrar algo mejor. También me he querido ir del país, pero me da miedo arriesgarme en otro país”, dice el trabajador estatal. 

Nicaragua con la inflación más alta de Centroamérica

Un informe del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) de mayo de este año, señala que la tasa de inflación de la región se incrementó en 2.9% entre marzo de 2021 y marzo de este año. Los alimentos y el transporte (precios de combustibles) fueron los que incidieron en el aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC). “La inflación elevó el costo de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) de la mayor parte de países de la región, lo que provocará un aumento de la pobreza y de la inseguridad alimentaria y nutricional”, indica el informe. 

Del grupo de alimentos, Nicaragua registró la tasa de inflación más alta hasta marzo de este año (13.7) de los siete países que componen el SICA. En tanto, del grupo de precios de combustibles, Nicaragua se ubicó con la tercera tasa de inflación más elevada (12), sólo superada por República Dominicana (12.6) y Costa Rica (13.5).

La libra de queso pasó de 73 córdobas en el 2018 a 89 córdobas en agosto de 2022 | EFE

“Las fuertes alzas de precios reducen el valor de los salarios y los ahorros reales, aumentando la pobreza en los hogares de más bajos ingresos, que son más vulnerables ante la inflación. La erosión del poder adquisitivo que produce la inflación tiende a empeorar la distribución del ingreso, la desigualdad y la pobreza, con lo que se pueden revertir los avances en la lucha contra la pobreza y la inseguridad alimentaria y nutricional en la región”, agregó el documento. 

Aunque el precio de los alimentos ya se situaba en máximos históricos antes de la invasión de Rusia a Ucrania, a partir de entonces, el contexto político y económico generó mayor fragilidad en los sistemas alimentarios que ya sufrían con las medidas adoptadas durante la pandemia, según el SICA. 

Uno de los pocos bálsamos para la economía nicaragüense proviene de las remesas. Se calcula que este año podrían ascender a los 3 mil millones de dólares (hasta julio se registraron $1,670.6 millones), lo cual es superior a la totalidad del ingreso por impuesto que proyecta recibir el gobierno este año. Para economistas consultados por DIVERGENTES, las remesas significan un alivio económico en un país como Nicaragua, en donde la mitad de la población laboral se encuentra en condiciones de desempleo o subempleo, es decir, que no gana ni siquiera el salario mínimo.

Las remesas de julio de 2022 registraron un incremento del 120.5% más que las de julio de 2018. En ese mismo período, las remesas provenientes de Estados Unidos aumentaron en 211.7%. Esto coincide con que ahora el país norteamericano es el destino preferido que están eligiendo los migrantes nicaragüenses, que históricamente iban hacia Costa Rica.