Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo

En octubre de 2017, la madre del documentalista sandinista Marcio Vargas escribió una carta desesperada a Rosario Murillo. Bajo el título “Un rayo de luz”, Ligia Arana pedía empleo fijo, salario de 2000 dólares y seguro social para su hijo, entonces sin trabajo. También rogó ayuda en un juicio de custodia que el “cineasta” enfrentaba en el juzgado de la familia. El fallo llegó a su favor semanas después. Hoy, Vargas es uno de los principales voceros de la maquinaria propagandística del régimen. Esta es la historia de una lealtad ciega, premiada con planilla, recursos y favores.

Marcio Vargas, uno de los principales operadores de la propaganda del régimen Ortega-Murillo. Foto tomada de Presidencia.

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El pasado 22 de julio, en el marco de las celebraciones del 46 aniversario de la Revolución Sandinista, la Cinemateca Nacional estrenó el documental “FSLN: Camino a la Victoria”, dirigido por Marcio Raúl Vargas, uno de los propagandistas más furibundos de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Los medios oficialistas destacaron con entusiasmo el filme de una hora y 45 minutos que “recuenta los orígenes del Frente Sandinista hasta la actualidad”.

“No se van a aburrir y las críticas son buenas”, dijo con autobombo Samantha Carrión, productora del documental y actual pareja del “cineasta”, un viejo conocido en los canales de televisión sandinistas por su programa Izquierda Visión, junto a su hermano Carlos, también productor de la pieza audiovisual.

Dentro del ecosistema mediático y cultural de la dictadura Ortega-Murillo, Marcio Vargas está en la cúspide de su carrera cinematográfica, con todo el respaldo de un régimen empeñado en reeditar la historia a punta de propaganda. Antes de este documental, en 2019 publicó otro film titulado “Nicaragua, guerra contra el pueblo” que, básicamente, niega los crímenes de lesa humanidad comandados por la pareja copresidencial, y ejecutados por policías y paramilitares durante la masacre a las protestas civiles de 2018. La contranarrativa que Marcio Vargas presenta es la misma que los Ortega-Murillo intentan imponer desde ese año: que fueron víctimas de un “intento de golpe de Estado”. 

Además de estos documentales, Marcio Vargas —junto a su hermano Carlos, quien es su postproductor— publica Izquierda Visión en Canal 4, una de las expresiones más burdas de la propaganda sandinista. El programa, que simula ser análisis político, funciona en realidad como un eco disciplinado del discurso Ortega-Murillo: sin matices, sin preguntas, sin sustancia y acusaciones sin sustento. 

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La súplica de Ligia Arana a Murillo

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo
Los hijos de la pareja copresidencial dan el pésame a Ligia Arana. Foto de Presidencia.

Sin embargo, antes de gozar de relevancia en el aparato de propaganda dictatorial, en específico en 2017, Marcio Vargas era un productor audiovisual sandinista sin empleo y sin seguro social. En una complejidad económica tal, que su madre, Ligia Arana García, quien fue docente de la confiscada Universidad Centroamericana (UCA), envió una carta desesperada a Murillo, en ese entonces vicepresidenta

La carta se titula “un rayo de luz” y fue enviada por Ligia Arana por correo electrónico a Murillo el 24 de octubre de 2017, a las 8:04 de la noche, según los documentos en poder de DIVERGENTES. 

La madre suplicaba a Murillo “la ubicación laboral” de sus hijos. Específicamente cargos en los canales sandinistas, dirigidos por los hermanos Ortega-Murillo. La petición de Ligia Arana en favor de Marcio y Carlos Vargas es tan específica que sugiere el monto de los salarios. 

“Le supliqué (a Daniel Ortega) que le asignara –si lo tenía a bien–  dos mil dólares de salario y su seguro  para que tenga oportunidad de rehacer su vida con una compañera, pues ya tiene 4 años de haberse divorciado”, dice Ligia Arana en la extensa carta. “Marcio Raúl tiene aspiraciones de vivir aparte y con toda la razón del mundo. Está dispuesto a trabajar 7 días a la semana con el horario que se le indique y con plena disposición para seguir estrictamente las orientaciones de quien sea su jefe”.

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo

Una reunión con Ortega después de la muerte del padre

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo
Foto tomada de presidencia.

Ligia Arana, militante sandinista y educadora, era la esposa del periodista Marcio Vargas Aguilar, reconocido por su talento como escritor, cronista y editor. El padre de los productores audiovisuales batalló durante dieciocho meses contra un agresivo cáncer, pero falleció el 15 de mayo de 2016. En la carta dirigida a Murillo, la madre reseña una reunión que tuvieron con Daniel Ortega días después del fallecimiento en la Secretaría General del Frente Sandinista. 

El relato de Ligia Arana menciona que no tuvo “el gusto” de conocer en persona a Murillo en esa reunión, pero aprovechó la oportunidad para plantearle a Ortega la preocupación por el futuro de sus dos hijos. Pero antes le contó al caudillo sandinista sobre los programas que Marcio y Carlos Vargas producían: Izquierda Visión y Lado Oscuro, “de los cuales no sacaban ni un centavo”. 

“El comandante (Ortega) expresó que facilitaría la creación de una productora para que se ubicaran mis hijos. Agradecí mucho su generosidad, aunque de inmediato le externé que me inquietaba la falta de habilidades de mis hijos para manejar financieramente un negocio, menos aún asegurar su autosostenibilidad”, explica Ligia Arana a Murillo. “Realmente se requiere de ciertas cualidades, algunas naturales y otras de formación que ellos no poseen”. 

La madre dice que, después de la reunión, esperó hasta febrero de 2017 para agradecer a Ortega con la creación de la productora, “pero que era una inversión muy grande con muy pocas posibilidades de éxito”. En cambio, pide un empleo a dedo, apelando a la lealtad política, a la tragedia familiar y a la cercanía histórica con el Frente Sandinista de su familia.

“Enfaticé que mis hijos lo que necesitaban es un trabajo. Tienen formación, habilidades, capacidades y pasión por lo que saben hacer. Podrían aportar mucho ubicados en los espacios laborales donde puedan desplegar las mismas. Por ello le rogaba que apoyara la ubicación de Marcio Raúl en cualquiera de los canales sandinistas  –el que él definiera– para que tuviera  la posibilidad de trabajar como Dios manda, con un salario y su seguro social”, dice la carta, que es abundante en detalles. 

Continúa Ligia Arana: “Recalqué que podía contribuir –según su formación como director de cine graduado en Cuba y como documentalista reconocido– con producción, realización de documentales y continuar elaborando Izquierda Visión (…) Es de suma importancia que el programa se transmita en un canal sandinista, su nacimiento fue precisamente en la productora de Maurice, antes de que naciera Canal 13. Por las múltiples responsabilidades con sus hijos, le supliqué que  le asignara –si  lo tenía a bien–  dos mil dólares de salario y su seguro para que tenga oportunidad de rehacer su vida con una compañera, pues ya tiene 4 años de haberse divorciado. Tiene aspiraciones de vivir aparte y con toda la razón del mundo. Está dispuesto a trabajar 7 días a la semana con el horario que se le indique y con plena disposición para seguir estrictamente las orientaciones de quien sea su jefe”, prometió Ligia Arana. 

Divorcio y pensión alimenticia

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo

A renglón seguido, la madre menciona en la carta la dificultad de la manutención de los dos hijos de Marcio Vargas, tenidos con dos mujeres diferentes. La primera es una niña, cuya madre promovió un proceso de divorcio unilateral tras una separación, concretada en julio de 2013, según consta en la sentencia judicial 000086-ORM5-2012-FM en poder de DIVERGENTES. 

En ese fallo, el Juzgado de la Familia ordenó a Vargas el pago de una pensión mensual de 300 dólares, monto al que el “documentalista” se opuso. Marcio Vargas argumentó ante el judicial dificultades económicas y el nacimiento de otro hijo y, en su lugar, propuso una cuota de 200 dólares. Al final, el tribunal le impuso una pensión de 250 dólares.

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo
Parte del legajo judicial en poder DIVERGENTES.

En junio de 2017, Marcio Vargas entró también en conflicto con la mamá de su segundo hijo. El “documentalista” demandó a la mujer por custodia, cuidado y crianza del menor, contenida en el asunto 003572-ORM5-2017-FM. Mientras estaba abierto ese proceso judicial –antes de remitir la carta solicitando ubicación laboral para su hijo–, Ligia Arana envió otros copiosos correos pidiendo a Murillo intervenir en favor del “documentalista” en el caso. 

En el sistema judicial no hay más documentos sobre el caso, más que el 003572-ORM5-2017-FM, la resolución a favor de Marcio Vargas. Mes y medio después, sin especificar la causa, Ligia Arana agradece a Murillo por su pronta y “oportuna respuesta”. 

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo

Después de ese episodio, en octubre de 2017, es que Ligia Arana envía su carta desesperada a Rosario Murillo. Además de relatarle a la vicepresidenta el ofrecimiento de Daniel Ortega para crearle a sus hijos una productora, le cuenta que Daniel Edmundo y Maurice Ortega Murillo –ambos directores de los canales de televisión oficialista– le prometieron a Marcio Vargas, durante la vela de su padre, “ponerse de acuerdo” para ubicarlo laboralmente. 

Sin embargo, ninguna de las promesas se materializó y por eso decidió poner al tanto a Murillo con la carta. “Compañera Rosario, sé que comparte –como Vicepresidenta– con el Comandante Daniel la responsabilidad de nuestro querido país, pero las mujeres tenemos capacidades inigualables para lidiar con diez mil cosas a la vez. Le ruego ayude a mis hijos con sus respectivas ubicaciones  de trabajo”, se lee en la misiva. “Estoy más que convencida que lo que mis hijos necesitan es un trabajo estable. Necesitan sentirse integrados a un colectivo laboral, pues durante los últimos años, sin posibilidades de trabajar en un lugar determinado, según me expresan no se sienten como personas, ello les deprime mucho. Ellos aman lo que saben hacer (Marcio producir documentales  y Carlos realizar y  editar (sobre todo) el programa que tienen en el canal 8). Nunca aprendieron –porque no tuvieron maestros– a tener ambiciones de tener ni una pequeña empresa, sólo trabajar como profesionales desde su visión como sandinistas, como jóvenes comprometidos”.

Marcio Vargas, el “documentalista” sandinista que necesitaba un salario de 2000 dólares para trabajar 24/7 para el régimen Ortega-Murillo
Marcio Vargas en la vela de su padre con los hijos de los copresidentes. Foto tomada de Presidencia.

Además de la misiva, Ligia Arana envió a Murillo una descripción de los programas televisivos de sus hijos, siempre señalando la falta de empleo de Marcio Vargas: “La vida le ha enseñado –con las experiencias vividas– que es imperativo ser humilde, prudente y ver más hacia dentro para reconocer sus errores y estar en la disposición de superarlos para ser cada día una persona mejor. Es necesario señalar que aunque mi hijo no encontró oportunidades  de  trabajar  –aunque insistentemente las buscó–, siempre se mantuvo (junto a su hermano) leales al Frente Sandinista, con amor, pasión y corazón”.

Ligia Arana falleció el 7 de junio de 2022, después de ver que su carta surtió efectos: el ascenso de su hijo Marcio Vargas en el aparato propagandístico Ortega-Murillo, quien al fin consiguió un salario y seguro social. 


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