Muerte e incertidumbre en el Macizo de Peñas Blancas

El régimen de Daniel Ortega confirmó siete muertos por el derrumbe, sin embargo, los vecinos que ayudan en el rescate contabilizan al menos ocho y doce desaparecidos. Complicadas labores de búsqueda en el deslave impide encontrar más cuerpos


Un deslave ocurrido en el sector Los Roques, Comunidad San Martín de Peñas Blancas, en el departamento de Matagalpa, provocó la muerte –hasta ahora– de siete personas y la desaparición de al menos doce, todos miembros de una familia, según información gubernamental. Los comunitarios que apoyan con el rescate y búsqueda de los ciudadanos soterrados descartan encontrar a personas con vidas, puesto que el derrumbe tuvo un recorrido de mil metros y una anchura de 200 metros hacia abajo.

Según el reporte gubernamental los fallecidos identificados hasta ahora son Martha Lorena Hernández, 34 años y sus hijos Orlando Josué Navarrete Hernández, de siete meses y Heykel Navarrete Hernández, de nueve años, además de Karen Junieth Martínez Hernández, de dos años de edad. Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, señaló que también murieron Fanor Otero, de 40 años, junto a sus hijos Elvin Otero, de 13 años, y Fanny Otero de 8 años. No obstante los rescatistas voluntarios informaron que son ocho los fallecidos y al menos doce desaparecidos.

En el reporte oficial el Gobierno explicó que estas familias “en años anteriores recibieron la propuesta de reubicación de lugar por estar en zona de riesgo, pero no aceptaron” y que habían sido “visitados para que abandonaran el lugar ante la llegada del huracán”, pero decidieron quedarse.

Un equipo de DIVERGENTES en la zona preguntó a los comunitarios sobre esta versión oficial. Augusto César Salgado, poblador de una comunidad vecina, explicó que la familia estaba lista para evacuarse, sin embargo, el deslave ocurrió pronto y no les dio tiempo de salir.

Pablo Espinoza, párroco de la comunidad de Rancho Grande, en Matagalpa, lamentó la condición de pobreza de esta familia y el riesgo que había por estar en una zona vulnerable. “Prácticamente tenían la sepultura. Quisimos llegar hasta donde se originó el deslave, pero es muy inclinado, son más de 300 metros hacia arriba”, señaló.

Vecinos que colaboran con labores de rescate continúan la búsqueda de los cuerpos en el Macizo de Peñas Blancas. Carlos Herrera| Divergentes

“Nadie les avisó o tal vez les avisaron y no creían… Aquí nacieron, tristemente aquí murieron y aquí van a quedar sepultados. Es conmovedor por su condición de pobreza, terminar en esa miseria, no se lo deseo a nadie”, expresó el sacerdote, quien describió la escena del lugar de la avalancha como “caótica”.

Pobladores de la localidad hasta ahora han encontrado con vida a Carlos Hernández Hernández de 38 años de edad, Yarelis Díaz, Gregorio Aguilar y Orlando Navarrete Baldizón, esposo y padre de Martha Lorena y sus dos hijos (fallecidos).

Policía impide cobertura de medios independientes

Aunque a la zona controlada del deslave entraron medios de comunicación oficiales, un operador político del Frente Sandinista de la localidad y un subcomisionado de la Policía, impidieron a los medios independientes hacer su trabajo.

Horas más tarde, agentes de la policía pusieron una cuerda para impedir el paso a la zona controlada del deslave. El subcomisionado dijo a los periodistas que eran “órdenes de arriba”. Además de no permitir el ingreso de los medios independientes, los oficiales impidieron que algunos rescatistas voluntarios ofrecieran entrevistas libremente.

Finalmente los medios de comunicación fueron expulsados del límite con el primer retén policial, pese a que estaban a más de 4 kilómetros del deslave. Adentro solo quedaron medios del régimen orteguistas. Lo que molestó a los oficiales es que los medios independientes entrevistan a rescatistas que pese a la amenaza policial, sí brindaron declaraciones.

Los oficiales alejaron del primer perímetro a los periodistas y los custodiaban cargando fusiles de guerra. Cuando se les explicó que estaban haciendo su trabajo, los agentes argumentaron que debían seguir un protocolo. 

Según testigos que participan en el rescate en el Macizo de Peñas Blancas, la búsqueda es terrible. El terreno sigue inestable, los cuerpos están muy soterrados, otros están en el río entre piedras y escombros.

La Policía Nacional impidió la cobertura de los medios independientes en la zona segura del deslave. Carlos Herrera | Divergentes

Miskitos y mayangnas sufrieron por Eta y ahora por Iota

La fuerza de un huracán categoría cinco con la que Iota tocó tierra e ingresó al país por la Costa Caribe ha dejado hasta este miércoles al menos 24 muertos e innumerables destrozos en varias zonas del territorio nacional, muchas de las cuales todavía permanecen incomunicadas. Un informe de Fundación del Río señala que la trayectoria del ciclón generó un golpe directo en al menos 23 territorios indígenas mayangnas y miskitos, los que albergan a un total de 294 comunidades, conformadas por un estimado de 147,459 personas. 

Muchos de estos territorios ya habían sido impactados por el huracán Eta hace trece días, por lo que la tragedia es todavía mayor debido a que las lluvias generaron alteraciones directas de los caudales de ríos de al menos cuatro cuencas: la cuenca del Río Coco, la del Río Ulang, la del Río Wawa, la del Río Kukalaya, la del Río Prinzapolka y la del Río Grande de Matagalpa, donde se asientan estas comunidades, cita el documento. 

A las intensas lluvias, inundaciones y desborde de ríos se ha sumado la destrucción de carreteras y caminos, afectaciones reportadas por el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) en los servicios de telecomunicaciones en la Costa Caribe Norte y Sur y en Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia y algunos municipios de Estelí, Boaco y Managua, marejadas ciclónicas en zonas costeras, pérdida de cultivos y áreas de producción y deslizamientos de tierra producto de la saturación de humedad en los suelos.

Carlos Herrera | DIVERGENTES

Furia ciclónica arrasa 17 áreas protegidas

El informe de Fundación del Río especifica el efecto devastador del ciclón en 17 áreas protegidas de la Costa Caribe Norte del país, que incluyen 15 Reservas Naturales, dentro de ellas la mayor parte de la Reserva de Biosfera de Bosawás, el Parque Nacional Cerro Saslaya, la Reserva Biológica Marina Cayos Miskitos, es decir “el 23% del total de las áreas protegidas de Nicaragua y unas 905,031 hectáreas de impacto, lo que representa el 29% de la superficie de las áreas protegidas del país”.

Según Fundación del Río el recorrido de Iota sobre territorio nacional fue de aproximadamente 355 kilómetros y los efectos en las áreas protegidas incluyen “desprendimientos de ramas y derribo de árboles, deslizamientos de tierra, arrastre de ecosistemas ribereños por crecida de ríos e inundaciones, pérdida y alteración de hábitats de especies, muerte de fauna acuática por poca oxigenación y arrastre de sedimentación en ríos y alteración de ciclos de floración y pérdida de frutos que sirven de alimentación a la fauna” por lo que se requiere “la elaboración de un diagnóstico detallado sobre el impacto total del huracán Iota”.

Región Central y Pacífico padecen consecuencias

Además de la Costa Caribe y el Triángulo Minero, departamentos y ciudades como Managua, Carazo, Rivas, Matagalpa, y Wiwilí registraron graves inundaciones y muertes. En Managua, el conductor y un pasajero fallecieron la noche de este martes al caer un árbol sobre el taxi en el que viajaban y en Carazo, los niños David Umaña Rodríguez de once años y su hermana Daniela Umaña Rodríguez de ocho fallecieron a causa del desborde del río La Conquista.

Iota abandonó el territorio nacional hacia Honduras la noche de este martes convertido en tormenta tropical, sin embargo persisten en la nación los cielos plomizos y un aire de pesadumbre y dolor ante un drama de dimensiones todavía incalculables.