Nicaragua, de los países más riesgosos para sufrir una muerte materna en Centroamérica

El Ministerio de Salud reporta una reducción de muertes maternas como uno de sus principales logros sanitarios. Sin embargo, los propios registros oficiales muestran que ocho de cada diez mujeres fallecidas por esta causa murieron dentro de hospitales entre 2023 y 2025. En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud mantiene a Nicaragua como el tercer país con mayor mortalidad materna de Centroamérica

muertes maternas
Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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Leanny Yasmina López Santiago tenía 20 años cuando ingresó al Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco, en Bluefields, para dar a luz a su primer hijo. Cuatro días después, murió tras el parto. Su familia denunció que, pese a las complicaciones presentadas, los médicos insistieron en practicarle un parto vaginal, antes de decidir una intervención quirúrgica.

La muerte de la joven, ocurrida el 17 de noviembre de 2023, no quedó registrada únicamente en la memoria de su familia. También pasó a formar parte de las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud (Minsa), que muestran que desde ese año a 2025, el 83.5% de las muertes maternas en Nicaragua ocurrieron dentro de hospitales, y que las principales causas se mantienen sin cambios durante la última década.

Nicaragua continúa siendo uno de los países más peligrosos para ser madre en Centroamérica. Aunque el Minsa asegura haber reducido las muertes maternas a apenas 16 casos durante 2025 —la cifra más baja registrada en los últimos seis años—, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubica al país con la tercera tasa más alta de mortalidad materna de la región, con 60 decesos por cada 100 000 nacidos vivos. 

Variaciones en la metodología para registrar muertes maternas

Nicaragua, de los países más riesgosos para sufrir una muerte materna en Centroamérica
Leanny Yasmina López Santiago tenía 20 años cuando murió tras dar a luz en el Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco, en Bluefields. Su caso forma parte de los registros oficiales de mortalidad materna del Ministerio de Salud correspondientes a 2023. DIVERGENTES/ Tomada del Diario La Prensa.

Las cifras del Minsa y las estimaciones de la OMS no son contradictorias, sino que responden a metodologías distintas. Mientras la cartera estatal contabiliza las muertes notificadas por el sistema nacional de salud, el organismo internacional calcula la razón de mortalidad materna mediante modelos estadísticos que ajustan los registros nacionales para compensar posibles subregistros y facilitar la comparación entre países. 

Preparando recomendación…

Bajo esa metodología, Nicaragua mantiene uno de los indicadores más altos de la región. Mientras Costa Rica registra 24 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos, Panamá reporta 37, El Salvador 39 y Honduras 47. Solo Guatemala, con una tasa de 94, y Belice, con 67, presentan indicadores superiores a los de Nicaragua.

La mortalidad materna comprende las defunciones de mujeres durante el embarazo, el parto o el puerperio (posparto), un período de aproximadamente seis semanas posteriores al nacimiento durante el cual el cuerpo de la mujer se recupera del embarazo y el parto. 

En ese contexto, la posición que ocupa Nicaragua refleja que, pese a la reducción de las muertes maternas en 2025, el riesgo de morir por causas asociadas a la maternidad sigue siendo uno de los más altos de Centroamérica

La versión oficial

Con base en los registros oficiales del Minsa, el Gobierno sandinista presentó esa reducción como uno de los principales avances de su sistema sanitario, tanto en las publicaciones de la página web de esa entidad, como durante el Primer Simposio Nacional de Cuidado de Enfermería Perinatal, celebrado en junio de 2026. 

En ese encuentro, la directora nacional de Enfermería, Janeth Vega, informó que las muertes maternas disminuyeron de 21 casos en 2024, a 16 en 2025, equivalente a una reducción interanual del 23.8%. La funcionaria atribuyó ese resultado al “fortalecimiento de la atención perinatal y a la incorporación de más de 160 enfermeros especialistas en las unidades hospitalarias”. 

Las cifras expuestas por la funcionaria del Minsa coinciden con el Mapa de Mortalidad Materna 2023-2025, elaborado por la entidad estatal, que muestra una reducción sostenida de fallecimientos durante los últimos seis años, al reportar 45 casos en 2020, 37 en 2021, 37 en 2022, 30 en 2023, 21 en 2024 y 16 en 2025

Riesgos se mantienen en sistema hospitalario de Nicaragua

Nicaragua, de los países más riesgosos para sufrir una muerte materna en Centroamérica
Una actividad del Minsa sobre atención de emergencias obstétricas reúne a personal sanitario con pañoletas rojinegras, un símbolo de propaganda oficialista en actos promovidos por el Gobierno. Pese a estas capacitaciones, la hemorragia continúa siendo la principal causa de muerte materna, según los registros oficiales. DIVERGENTES/ Tomada de El 19 Digital.

De acuerdo con los datos oficiales, la reducción de las muertes maternas no modificó las causas que siguen cobrándose la vida de las mujeres nicaragüenses durante el embarazo, el parto y el puerperio. 

Los mapas de mortalidad materna del Minsa muestran que, aunque el número de fallecimientos disminuyó entre 2020 y 2025, las principales causas de deceso prácticamente no cambiaron.

La hemorragia asociada al embarazo, el parto y el puerperio se mantuvo como la principal causa durante todo el período analizado. Los registros oficiales atribuyen a esta complicación 25 muertes en 2020, 15 en 2021, 17 en 2022, 14 en 2023 y 10 tanto en 2024 como en 2025.

La enfermedad hipertensiva del embarazo ocupó el segundo lugar con nueve fallecimientos en 2020; siete en 2021 y 2022; cinco en 2023 y 2024; y uno en 2025.

La tercera de las complicaciones registradas por la entidad estatal es la ruptura uterina durante el trabajo de parto, una emergencia obstétrica en la que el útero se desgarra mientras la mujer da a luz, provocando una hemorragia potencialmente mortal.

Los registros oficiales reportan cinco muertes por ruptura uterina en 2020, dos en 2021, cuatro en 2022, tres en 2023 y una en 2024. En 2025, por primera vez en el período analizado, el Minsa no registró ningún fallecimiento por esta causa.

Lo que revelan los datos 

Para el ginecólogo y Máster en Salud Pública José Antonio Delgado Alvarado, aunque existen factores de riesgo asociados a la maternidad, una adecuada vigilancia del trabajo de parto permite identificar señales de alarma e intervenir oportunamente. Por ello considera que cada caso debe analizarse como un indicador de la calidad de la atención obstétrica.

Para Delgado, los datos oficiales demuestran que la reducción de las muertes no ha ido acompañada de cambios en las complicaciones que las provocan. Aunque el número total de fallecimientos maternos disminuyó durante el período analizado, la hemorragia concentró una proporción cada vez mayor de los casos. En 2020 representó el 55.6% de las muertes registradas por el Minsa ese año y, para 2025, esa proporción aumentó al 62.5%. 

“Una cosa es presentar números reducidos de mortalidad materna, y otra es decir que aunque tengas números reducidos, seguís manteniendo las mismas causas de mortalidad materna. Entonces, algo no está funcionando en el sistema”, señaló Delgado.

La persistencia de las mismas complicaciones no es el único patrón que muestran los mapas del Minsa. Los registros también evidencian que las muertes continúan concentrándose en determinados territorios del país y afectan principalmente a un mismo grupo de edad, pese a la reducción del número de fallecimientos. 

Morir en el hospital, no en la casa

La Organización Mundial de la Salud sostiene que la atención brindada por personal sanitario capacitado antes, durante y después del parto puede salvar la vida de la madre y del recién nacido. Sin embargo, los mapas oficiales del Minsa muestran que entre 2023 y 2025, ocho de cada diez muertes maternas en Nicaragua ocurrieron precisamente dentro de una unidad de salud.  

De acuerdo con los datos de 2023 a 2025, el 83.5% de las muertes maternas del país sucedieron dentro de un hospital (56 de 67 casos totales en ese período), frente a un 74.7% entre 2020 a 2022 y un 76% entre 2016 a 2018.

“¿Cómo se explica eso sí hay más hospitales? El Ministerio de Salud anuncia la construcción de más de 80 nuevos centros hospitalarios, pero justamente en el año en que reporta la menor cantidad de muertes maternas, el porcentaje de mujeres que fallecen dentro de una unidad de salud es el más alto del período”, cuestionó el especialista. 

A su juicio, este dato resulta especialmente preocupante porque la hemorragia posparto ocurre cuando la paciente ya se encuentra bajo atención médica.

“Si una mujer muere por esa causa dentro del hospital, donde el personal tiene el mayor control sobre su evolución clínica, eso evidencia una falla en la vigilancia obstétrica”, afirmó. 

Más allá de las cifras

Para Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ninguna mujer debería morir por causas prevenibles relacionadas con el embarazo o el parto. La Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030) plantea como objetivo poner fin a las muertes maternas prevenibles, mientras la OMS advierte que la mayoría de estos fallecimientos puede evitarse mediante atención oportuna y de calidad durante el embarazo, el parto y el puerperio. 

Los registros oficiales del Ministerio de Salud muestran que Nicaragua ha logrado reducir el número de muertes maternas en los últimos años. Sin embargo, los mismos datos evidencian que las principales causas de fallecimiento se mantienen prácticamente intactas y que la mayoría de estas muertes continúa ocurriendo dentro de hospitales, un comportamiento que contrasta con el objetivo internacional de evitar que las mujeres sigan muriendo por complicaciones prevenibles. 


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