Canal de Youtube de Divergentes
Canal de Youtube de Divergentes

Nicaragua no publica cifras recientes de chikungunya pese a alertas regionales

Nicaragua no publica datos actualizados sobre el chikungunya desde 2016, pese a alertas regionales y casos recientes en Centroamérica vinculados al país. La falta de información oficial limita conocer si el virus circula actualmente y evidencia vacíos en la vigilancia epidemiológica.


Lo dicho:

“Hoy aplicamos el Natular, un biolarvicida en forma de tableta o pastilla que tiene una efectividad de hasta dos meses en nuestros recipientes, inhibiendo, matando la larva que pronto se va a convertir en un mosquito volador que puede transmitir las enfermedades del dengue, zika y chikungunya, además de la fumigación”, dijo Bayron Saldaña, director del centro de salud Francisco Buitrago.

 

Clasificación:

Verificamos:

Rosario Murillo, copresidenta de Nicaragua, asegura en sus alocuciones diarias que en el país apenas se registran uno o dos casos de Covid-19. A la par, el Ministerio de Salud (Minsa) publica semanalmente su informe epidemiológico, donde destaca —en un formato repetitivo— la evolución del dengue, malaria, influenza, neumonía y leptospirosis.

Sin embargo, hay una ausencia notable: el chikungunya. Las últimas cifras oficiales disponibles se remontan a 2016. No existen datos públicos recientes sobre esta enfermedad viral transmitida por mosquitos como Aedes aegypti y el Aedes albopictus.

La alerta regional, no obstante, apunta en otra dirección. En febrero de 2026, la Organización Panamericana de la Salud advirtió un aumento de casos de chikungunya en países de las Américas, incluso en zonas donde el virus no había circulado recientemente, lo que evidencia, según la organización, la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica.

El 14 de abril, el Ministerio de Salud de Costa Rica confirmó su cuarto caso de 2026 : una mujer de 52 años con antecedente de viaje reciente a Nicaragua. Según la investigación epidemiológica, la paciente ingresó al país durante el período de incubación del virus, por lo que se clasificó como un “caso importado”.

El dato no prueba por sí solo un brote, pero sí evidencia una circulación regional del virus y deja una pregunta abierta para los sistemas de salud centroamericanos: ¿qué está pasando en Nicaragua, donde no hay cifras públicas recientes sobre chikungunya?

La falta de información oficial contrasta con los registros del pasado. En diciembre de 2016, Murillo aseguró que los casos de chikungunya disminuyó 87% respecto al año anterior. Para agosto de 2015, Nicaragua reportó 2704 casos, mientras en 2014 se registraron 2695, según explicó, en su momento, Martha Reyes, entonces directora de Prevención de Enfermedades.

El chikungunya reaparece como una amenaza subestimada en la región

Brigadistas visitan los hogares nicaragüenses fumigando y abatizando para reducir el criadero de mosquitos. Foto tomada de El 19 Digital

Desde entonces, las acciones institucionales se centraron en campañas de eliminación de criaderos de zancudos, fumigación y abatización para prevenir enfermedades como dengue, zika y chikungunya. Aún así, estas medidas no sustituyen la necesidad de datos públicos actualizados.

Sin embargo, el contexto regional plantea nuevos desafíos. Según la Organización Panamericana de la Salud, aunque una persona infectada desarrolla inmunidad de por vida, con el paso de los años aumenta el número de personas susceptibles al virus. A esto se suman condiciones climáticas y socioeconómicas que favorecen su transmisión.

Thaís DoSanto, asesora regional en arbovirosis de la OPS, advirtió en el pódcast Hablemos de Salud que la letalidad del chikungunya es comparable a la del dengue.

“La proporción de personas que mueren con el virus es equivalente a la del dengue, antiguamente se creía que era menos grave, pero ahora incluso se ve más”, señaló.

El chikungunya suele aparecer entre cuatro y ocho días después de la picadura de un mosquito infectado, aunque pueden manifestarse entre el día 2 y el 12. Se caracteriza por aparición de fiebre y dolor intenso en las articulaciones. Aunque las complicaciones graves son poco frecuentes, el riesgo aumenta en poblaciones vulnerables. Hasta el momento, no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico, indica la OPS.

La ausencia de información oficial sobre el chikungunya en Nicaragua no permite confirmar ni descartar la circulación del virus, en medio de alertas regionales. Los casos vinculados al país evidencian una brecha en la vigilancia epidemiológica que limita comprender la dimensión real del problema, situación que limita cualquier respuesta oportuna frente a una posible expansión del virus.