Oligopolio y complicidad, razones por las que Nicaragua tiene los combustibles más caros de Centroamérica

A pesar de las sanciones de Estados Unidos a los negocios de combustibles de la familia Ortega Murillo, en Nicaragua persiste el oligopolio entre las empresas transnacionales y el Estado que mantienen un sobreprecio en las ventas. Un caso único en la región. Este artículo desmonta los mitos que esgrime el gobierno sandinista sobre el precio de los combustibles para deslindar responsabilidades.

Una estación de combustible en Managua. Miguel Andrés | Divergentes.

Los nicaragüenses pagarán esta semana $0.55 centavos más por cada galón de gasolina regular que sus vecinos salvadoreños. Con la de este domingo once de abril, Nicaragua registra 21 alzas de combustible en las últimas 22 semanas. La comparación con El Salvador no es casual: este país centroamericano utiliza una logística casi igual a la nicaragüense para hacer la importación del crudo y las calidades de los productos que vende. Todas estas características inciden en el precio final que los consumidores pagan en las estaciones de servicios.

El alto precio que se registra en Nicaragua con respecto a El Salvador data desde hace casi una década, cuando Managua recibía el crudo casi exclusivamente de Venezuela, como parte de la cooperación bilateral iniciada por el fallecido Hugo Chávez. Se calcula que la cooperación de Caracas, privatizada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, fue de 3,721 millones de dólares entre 2007 y 2016. En el 2013, por ejemplo, cuando Albanisa importaba el 89% del petróleo del país sudamericano, los nicaragüenses pagaron $0.66 centavos más por cada galón de gasolina regular que los salvadoreños como promedio de todo el año. 

Dos fuentes del mercado de hidrocarburos explicaron a DIVERGENTES que estos sobreprecios de los combustibles se aplican porque en Nicaragua existe un oligopolio en el negocio de las petroleras, sin que el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) logre transparentar cómo ocurren estos cambios de precios. “Se alían, explícita o tácitamente, para procurar ganancias anormales en un mercado o industria de la que sólo ellas poseen control”, dijo César Arévalo, experto en hidrocarburos.

Con las sanciones impuestas en 2019 a DNP-Zanzíbar, un conglomerado de estaciones propiedad de la familia Ortega-Murillo, este es el panorama que existe en Nicaragua, donde hay una colusión entre las transnacionales y el estado para fijar los precios, según una fuente que trabajó en una de estas transnacionales, que habló en condición de anonimato. 

“No hay otra explicación de por qué estas empresas, UNO y Puma, venden el galón de combustible más barato en El Salvador que en Nicaragua”, agrega por su parte César Arévalo, quien considera “hay un amarre entre el Estado y las distribuidoras”.

DIVERGENTES hizo solicitudes de entrevistas con los gerentes de País de Puma Energy y UNO para conocer la fórmula de precios, y por qué Nicaragua tiene los combustibles más costosos de Centroamérica, pero hasta el momento no han sido respondidas.

En países como Costa Rica y Honduras los precios de los combustibles son regulados. Mientras que en el caso de El Salvador, aunque funciona un libre mercado como en Nicaragua y Guatemala, en 2014 se aprobó el acuerdo número 1668, en el cual se le dio facultades al Ministerio de Economía para establecer las bases de cálculo y revisar la fórmula de paridad, “con el fin de transportar los costos integrados y establecer los márgenes de mayoristas y detallistas para asegurar precios competitivos”.

En Nicaragua, el INE tiene las facultades de supervisar y fiscalizar los suministros de combustibles; los precios de los inventarios, especificaciones técnicas y normas. También asegurarse que la fórmula de paridad para establecer que los precios sean transparentes. La ley 742, reglamento 392011, le otorga la facultad para “revisar la fórmula de paridad de precios de referencias, cambios de las estructura de costos por transparencias”. Pero también, la Ley 277, artículo 39, prohíbe “las prácticas anticompetitivas, formación de cárteles, concertación interna de precios”. Ninguna de estas acciones que puede ejecutar el INE han sido bloqueadas por las sanciones a DNP-Zanzíbar.

En 2017, Jaime Batlle, gerente de país de Puma Energy, dijo que los precios de los combustibles en Nicaragua son “verificados por el ente regulador (el Instituto Nicaragüense de Energía, INE), siendo de una forma transparente”. Esto dejó claro la complicidad del INE en la fijación de los precios.

En Nicaragua, las distribuidoras fijan los precios de todos los combustibles todos los domingos, mientras en otros países se hace cada 15 días, como en El Salvador, o mensual como en Costa Rica.

¿Cómo se fijan los precios?

A nivel internacional, el precio del petróleo cambia en dependencia de la demanda, la producción, las reservas y la situación política de los países productores. Pero además, se agregan algunos impuestos, costos de transporte y logística.

En Nicaragua, los precios de los combustibles están determinados por el puerto de origen, flete marítimo y seguro, gasto de muelle y costos de internación, pérdidas de almacenamiento del producto, gastos de terminal, gastos de transporte terrestre, otros gastos y el margen de ganancia que aplica el importador.

Una de las gasolineras propiedad de la familia Ortega-Murillo. Las estaciones de este conglomerado tuvieron que cerrar tras las sanciones de los Estados Unidos. Miguel Andrés | Divergentes.

Un elemento fundamental son los volúmenes de venta de los combustibles para bajar o subir los precios. Es decir, si las distribuidoras venden menos, le suben más al precio para mantener los márgenes de ganancias. Las mayores ganancias de las petroleras fueron en 2017, un año antes de la crisis política, el de mayor bonanza para este negocio, con un récord de 7.5 millones de barriles vendidos. Sin embargo, en los años siguientes, debido a la crisis política primero y la económica después, los volúmenes de venta han bajado, y por lo tanto, los precios han subido. 

“Los precios de ventas en 2021 subirán o bajarán en función de cuanto suba o baje el volumen mensual de ventas del mercado. Los cambios de precios no solo dependen de los cambios de los precios internacionales, sino también del volumen de ventas para mantener márgenes”, explica Arévalo.

De modo que la misma crisis económica, provocada por la represión del régimen de Daniel Ortega en 2018, ha incidido en el aumento de los precios de los combustibles. Al tener menos volúmenes de ventas, las distribuidoras han subido los precios de los combustibles sin ningún ente que transparente cómo lo hacen.

Justificaciones oficiales

Por estas razones, la justificación del régimen de Daniel Ortega de que los precios de los combustibles han aumentado debido a las sanciones de Estados Unidos a Venezuela y Nicaragua, se cae por su propio peso, según los expertos. 

Venezuela, sumergida en una crisis humanitaria desde hace más de un lustro, no entrega ninguna gota de petróleo a Nicaragua desde diciembre de 2018. Miguel Andrés | Divergentes.

Desde el oficialismo se argumenta que ante “la guerra económica” contra Venezuela, este ha dejado de suministrar combustibles a Nicaragua, y que por lo tanto, ahora que viene casi exclusivamente de Estados Unidos, se tiene que pagar un impuesto mayor en el Canal de Panamá para que pueda descargarse en el pacífico, ya que no existe puerto en el caribe nicaragüense.

Sin embargo, El Salvador tampoco tiene puerto en el caribe y los precios continúan siendo significativamente más baratos. Por otro lado, tampoco es nuevo que Estados Unidos, el principal enemigo ideológico de Ortega, sea el principal suplidor de petróleo y sus derivados de Nicaragua. De hecho lo es desde 2017. Pero aún más: Venezuela, sumergida en una crisis humanitaria desde hace más de un lustro, no entrega ninguna gota de petróleo al país desde diciembre de 2018.

Otra justificación oficial es que las sanciones en 2019 a DNP-Zanzíbar han dejado al país sin poder de incidencia en el negocio de los combustibles. Fue ampliamente difundido en redes sociales un video en el que un fanático orteguista le reclama a unos periodistas de Canal 10 que el precio de los combustibles se encuentra elevado debido a las sanciones “que promovieron” los periodistas. Sin embargo, estas sanciones fueron dirigidas a un grupo privado, sin tocar el libre mercado existente en Nicaragua.