Ortega “quiere tomar control del sector ganadero” con el cierre de Expica

La dictadura Ortega-Murillo, a través de la Asamblea Nacional, canceló este lunes la personería jurídica de otras 10 organizaciones sin fines de lucro. Con ellas ya suman más de un millar de asociaciones cerradas a solicitud del Ministerio de Gobernación, entre ellas Expica, que representa un golpe para el sector ganadero de Nicaragua

Foto tomada de la página de Expica.

El Parlamento controlado por Daniel Ortega continúa su cacería contra organizaciones no gubernamentales y este lunes los diputados orteguistas concretaron la cancelación de otras 10 oenegés, entre ellas la Asociación para el Desarrollo Agropecuario de Nicaragua (Expica), que era parte de la Exposición Pecuaria del Istmo Centroamericano. Con esta disolución el régimen busca deshacer los vínculos que tienen los empresarios nicaragüenses con cualquier red regional y tomar el control de este sector, consideró el analista político Eliseo Núñez. 

De acuerdo al Ministerio de Gobernación (Migob), entidad que hizo la solicitud de cancelación a la Asamblea Nacional, dichas organizaciones fueron cerradas porque “no estaban cumpliendo con la Ley General de Regulación y Control de Organismos Sin Fines de Lucro, Ley General de Agentes Extranjeros, Ley contra el Lavado de Activos, el financiamiento al terrorismo y el financiamiento a la proliferación de armas de destrucción masiva”. 

La institución también argumentó que las oenegés tampoco presentaban sus estados financieros conforme a los períodos fiscales, sus Juntas Directivas estaban desactualizadas y no reportaban las donaciones financieras que recibían del exterior. 

A criterio de Eliseo Núñez, estas cancelaciones, principalmente de Expica, son parte de la “lógica de totalitarismo” que caracteriza al régimen sandinista, de no permitir un intercambio de información y experiencias aún entre el gremio ganadero, pese a que esta organización no tiene vínculos políticos. 

“Esta suspensión de Expica entra dentro de esta lógica de que nada que no sea controlado por el Estado puede existir, y eso que genera transacciones y una serie de conexiones humanas entre diferentes productores de diversos lugares del país, o fuera del país, es un riesgo, porque para el régimen de Ortega hay traslado de información de cómo se encuentran los ganaderos y la situación interna del país”, planteó Núñez. 

Entre las organizaciones canceladas figuran la Asociación Nacional de Asegurados (Anase), la Asociación Academia para el Desarrollo Humano Alternativo (Asadehualt), la Asociación Nicaragüense de Cirugía Oral y Maxilo Facial (Ancom), la Asociación de Pequeños Comerciantes de las Zonas Francas de Nicaragua (Apcozfranic), Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Calidad (Funprodeca), Asociación Industrial Farmacéutica Nicaragüense (I.F.N.), Asociación Odontológica Técnica de San Benito (AOTSBE), la Fundación Museo Archipiélago de Solentiname y la Asociación Pro-Salud, Eduación y Desarrollo Social Nuestra Señora de Guadalupe (Apsedes Guadalupe).

Usurpación de funciones 

EFE.

El analista político también consideró que el plan de la administración orteguista es, además de concretar una dependencia total de las organizaciones, usurpar las funciones de las organizaciones canceladas. Recientemente el régimen copió el nombre de la Fundación Padre Fabretto para crear un centro tecnológico con el mismo nombre, tras la cancelación de la oenegé. 

“Los regímenes totalitarios lo que buscan es una dependencia total de parte de la población y organizaciones con respecto al Estado (…) Ortega pretende que los programas que tiene el gobierno sirvan como palanca política. No nos extrañemos que una vez se concrete la confiscación de Expica, el Ministerio de Agricultura y Ganadería haga su nueva feria con todo el andamiaje político que siempre hace, en el mismo lugar (de Expica), solo que patrocinado por el gobierno”, manifestó el experto. 

La persecución del régimen de Ortega y Murillo contra la libertad de asociación recrudeció desde las protestas de abril de 2018, y se ha convertido en toda una ofensiva contra centros de pensamientos y asociaciones de incidencia social, educativa y económica. Solo en lo que va de 2022, los Ortega-Murillo han dilapidado un millar de organismos civiles.

“Quienes creen que en Nicaragua pueden tener una vida tranquila, que pueden hacer trabajo empresarial sin tomar en cuenta la situación política, están muy equivocados… Ortega va a seguir avanzando hasta tener el control total de las cosas. Esta vez no será cerrando empresas y nacionalizando, como lo hizo en los ochenta, va a hacerlo creando empresas que las controle él, a través de socios privados o el mismo Estado”, finalizó Núñez.