Lo dicho:
“Nicaragua no ha intervenido nunca en los asuntos internos de ningún País, igualmente, nunca nos hemos referido a los difíciles procesos políticos, sociales y económicos que, de convulsión en convulsión, ha vivido ese Hermano País Centroamericano”, dice el comunicado publicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua y publicado en medios de comunicación oficialistas.
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El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua emitió, el pasado 14 de mayo, un comunicado dirigido al canciller de Guatemala, Carlos Ramiro Martínez, en el que le exigía abstenerse de emitir declaraciones “injerencistas” e “irrespetuosas” al medio español El País.
En su comunicado, el régimen afirma que “Nicaragua no ha intervenido nunca en los asuntos internos de ningún país, igualmente, nunca nos hemos referido a los difíciles procesos políticos, sociales y económicos que, de convulsión en convulsión, ha vivido ese Hermano País Centroamericano (sic)”. Sin embargo, esta afirmación es falsa. En este Diver-Check enumeramos algunos de los escenarios en los que Daniel Ortega ha cuestionado, criticado o vituperado a otros Estados y sus mandatarios.
Caso isla Calero vrs. Costa Rica

En su discurso del 13 de noviembre de 2010, Ortega lanzó fuertes ataques contra Costa Rica, México, Panamá, Guatemala y Colombia, a los que calificó como “países que están totalmente contaminados por el narcotráfico”, aludiendo que influía directamente en su política exterior.
Este señalamiento se desencadenó por el reclamo que hizo Costa Rica por la presencia del Ejército de Nicaragua en la isla Calero, tras la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ordenaba el retiro de las tropas nicaragüenses. Ante el rechazo a la resolución, Ortega arremetió contra los países que votaron a favor y anunció su intención de retirarse del organismo.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Costa Rica señaló: “Costa Rica rechazó hoy, de manera firme y categórica, las declaraciones del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien de manera temeraria lanzó acusaciones sobre narcotráfico contra varias naciones latinoamericanas en su afán de distraer a su pueblo de la contundente derrota sufrida en el seno de la OEA, que le conminó a retirar las tropas que han invadido suelo costarricense”.
El Gobierno de Guatemala, también señalado por Ortega de facilitar el narcotráfico, rechazó las declaraciones del mandatario a través de un comunicado de la Cancillería guatemalteca: “El Gobierno de la República de Guatemala considera que las declaraciones del presidente de Nicaragua no contribuyen a la lucha que contra el crimen organizado, Guatemala y los demás países de la región han emprendido”, y agregó que, “el Estado de Guatemala es respetuoso de la soberanía de otros Estados y no pretende tener injerencia en los asuntos internos de las hermanas Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica, y en ese contexto, las insta a seguir dialogando y encontrar de forma pacífica una solución a sus diferencias”.
Felipe Calderon, presidente de México en ese momento, también rechazó las declaraciones de Ortega mediante un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores: “México rechaza, de la manera más categórica y firme, las infundadas aseveraciones realizadas (…) por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega”, alegando que la resolución de la OEA insta a ambos gobiernos a reforzar mecanismos para prevenir, controlar y enfrentar el tráfico de drogas, el crimen organizado y el tráfico de armas en la zona fronteriza.
Gabriel Boric y Ortega
En septiembre de 2022, el presidente de Chile, Gabriel Boric, criticó a la Asamblea General de la ONU sobre la situación que viven los presos políticos en Nicaragua. Ortega no tardó en responder y el 28 de septiembre de 2022, lo llamó “perrito faldero”.
“Ahí sale el presidente de Chile… salen ahí como perritos falderos a hablar y a decir que hay que poner en libertad a los presos políticos en Nicaragua, y se olvidan de los presos políticos que tienen en su propio país… Llegó a la presidencia y no ha podido o no ha querido porque está dominado por la tiranía pinochetista”, dijo Ortega durante el acto de aniversario de la Policía Nacional.
Un año después, en septiembre de 2023, Ortega volvió a atacar a Chile, esta vez refiriéndose a los carabineros: “Los carabineros chilenos no son como la Policía de Nicaragua. Están formados por el asesinato masivo, formados para asesinar al pueblo”, a lo que Boric reaccionó instruyendo al ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Van Klaveren, a presentar una nota diplomática, argumentado que “la reputación de nuestras instituciones se defienden nacional e internacionalmente”.
Tras enviar la misiva, el régimen Ortega-Murillo respondió nuevamente con un insulto directo, comparándolo a Boric con una versión menor del dictador Pinochet: “Boric, vos sos un pinochetito”.
Iglesia Católica y la Santa Sede vrs. Nicaragua

Tras la expulsión de factor del nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, y las críticas del fallecido papa Francisco, quien comparó al régimen sandinista con la “dictadura hitleriana”, Ortega arremetió contra el Vaticano en febrero de 2023 y septiembre de 2022, culminando con la suspensión de relaciones diplomáticas. En un discurso, el mandatario atacó las estructuras internas de la Iglesia.
“Yo no creo ni en los papas ni en los reyes ¿Quién elige al papa? ¿Cuántos votos consigue el papa entre el pueblo cristiano?… Si vamos a hablar de democracia, el pueblo debería elegir a los sacerdotes, a los obispos, a los cardenales, y al papa… Son una mafia, una mafia organizada”, dijo Ortega.
Para analistas políticos, cuestionar la legitimidad interna de otro Estado soberano, como el Vaticano, y calificar a sus máximas autoridades de “mafia criminal” dinamitó más de un siglo de relaciones diplomáticas entre Nicaragua y la Santa Sede.
Embajador de la Unión Europea humillado públicamente
Durante el acto de octubre de 2019, Ortega aprovechó la presencia del entonces embajador de la Unión Europea, Pelayo Castro, en cadena nacional para criticar al bloque europeo, en respuesta a las sanciones impuestas contra funcionarios nicaragüenses por violaciones de los derechos humanos.
Ortega declaró frente al funcionario que es una vergüenza que la Unión Europea se haya sumado a la política expansionista de los Estados Unidos. Agregó que es ridículo reconocer a “un presidente fantasma en Venezuela… Arrastrada la Unión Europea por el Gobierno yanqui en su enloquecimiento, a hacer el ridículo de reconocer a alguien que apareció por ahí simplemente por la voluntad de los yanquis… ¡Increíble!”.
“Vienen a agredir a Nicaragua con sanciones solo por seguir las directrices de Washington”, continuó Ortega frente a Pelayo.
“Fascistas”, “falsos” e “hipócritas”
La Cancillería de Nicaragua, en agosto de 2021, emitió una violenta nota dirigida al Gobierno de España tras las críticas del ministerio de Exteriores español por la cancelación de partidos opositores en Nicaragua
“Ante tanta hipocresía y tanta desfachatez, rechazamos todas y cada una de las palabras contenidas en los incalificables, falsos y farsantes llamados de la Cancillería Española. Desafiamos y retamos al Reino de España, a asumir toda su responsabilidad verdadera en su feroz y brutal Historia Colonial y Neocolonial, así como su Fascismo encubierto como Socialismo”, decía el comunicado.
Como consecuencia, España llamó a la entonces embajadora María del Mar Fernández, señalando las “graves e infundadas acusaciones” del régimen nicaragüense.
Contra Colombia: “Narcoestado”

Los roces por el fallo de La Haya sobre el límite marítimo y las críticas del Gobierno colombiano sobre los derechos humanos en Nicaragua han hecho explotar a Ortega, llamando a Colombia como un “narcoestado”.
“Colombia es un narcoestado donde tiene gobernantes que se atreven a hablar de los derechos humanos y quieren darnos lecciones a los nicaragüenses en el tema de los derechos humanos. Fíjense bien, Colombia, un país donde, es un narcoestado. Colombia es un narcoestado”, puntualizó Ortega en diciembre de 2021 en un acto público, atacando la legitimidad interna del Estado colombiano y acusándolo directamente de criminalidad institucional.
Las declaraciones públicas, los insultos directos y la humillación de representantes diplomáticos evidencian que el régimen no sólo ignora las normas internacionales de respeto mutuo, sino que utiliza el discurso agresivo como herramienta política para desviar la atención de sus propios problemas internos.