¡Pasale encima! ¡Dale para atrás… en la cabeza!
Esas palabras fueron las que repetían un grupo de trabajadores del ingenio San Antonio, en el municipio de Chichigalpa, mientras un cocodrilo era atropellado de forma reiterada. En el video que circula en redes sociales se observa cómo una camioneta le pasa por encima y, posteriormente, un tractor agrícola que halaba un volquete es utilizado para rematar al animal.
Según una fuente en condición de anonimato que trabaja en el ingenio azucararo en donde ocurrió el incidente, los responsables del hecho fueron detenidos por la Policía Nacional de Quezalguaque y posteriormente dejados en libertad bajo fianza.
De acuerdo con el oficialista Canal 8, uno de ellos es José Adán Mejía, quien presuntamente habría instigado a los conductores a atacar al animal. En el mismo caso, también fueron detenidos dos conductores que habrían participado de forma directa. El caso, registrado en video, abre una pregunta clave: ¿matar a un cocodrilo en Nicaragua constituye un delito y qué consecuencias debería tener según la ley?
La muerte del cocodrilo reavivó el debate sobre el trato hacia la fauna silvestre. En redes sociales, algunos usuarios justificaron la acción de los trabajadores del cañaveral por la peligrosidad del animal —ante el riesgo de un posible ataque—, otros condenaron la escena, pues entre risas, los trabajadores ordenaban pasarle encima con vehículos pesados, lo que calificaron como un acto de crueldad. También hubo quienes señalaron que estos encuentros no son aislados, sino consecuencia del desplazamiento de especies provocado por la actividad humana.
Para ambientalistas y veterinarios, el hecho evidencia la urgencia de fortalecer la protección animal en el país, pero más allá de la discusión, la ley es clara: se sancionan los daños físicos o el maltrato animal sin distinción de cualquier especie, dice el artículo 391 del Código Penal de Nicaragua.
Una especie protegida y una ley que no se hace cumplir
Amaru Ruiz, presidente de Fundación del Río, sostiene que el caso constituye una violación directa a la Ley 747, Ley para la Protección y el Bienestar de los Animales Domésticos y Animales Silvestres Domesticados, así como al Sistema de Vedas de Especies de Vida Silvestres (flora y fauna) del Ministerio de Ambiente y de los Recursos Naturales (Marena). El cocodrilo involucrado —de la especie Crocodylus acutus— está incluido en la lista oficial de fauna protegida, publicada en La Gaceta, Diario Oficial, el 16 de marzo de 2026.
Un veterinario en condición de anonimato dijo a DIVERGENTES que “la Ley 747 de protección animal en Nicaragua tiene muchas limitaciones y, en la práctica, se aplica muy poco. Casos como el del cocodrilo asesinado por trabajadores del ingenio pasan en muchas comunidades del país, solo que casi nunca se hacen visibles. Esta vez se hizo viral, pero lo que refleja es la falta de conciencia sobre el respeto animal, sobre todo hacia la fauna silvestre… pasa con las boas constrictoras, zorros cola peladas, el zorro mión y coyotes, por ejemplo”.
El especialista agrega que la ley establece que la muerte de un animal sin justificación constituye un acto contra la vida y, por tanto, debe ser tratado con respeto, algo que —según señala— no ocurrió en el cañaveral.
Según Marena, los cocodrilos son especies importantes que regulan el equilibrio de la cadena trófica en los ecosistemas donde habitan. En Nicaragua, su distribución se extiende por el río Coco, las lagunas costeras del Caribe Norte, la laguna de Perlas, la bahía de Bluefields, el lago de Managua, el Refugio de Vida Silvestre La Flor, Salinas Grandes, Puerto Sandino, estero Real y el río San Juan, áreas protegidas como los refugios de vida silvestre Los Guatuzos y el Parque Nacional Archipiélago de Solentiname. Habitan tanto en aguas dulces como salobres e incluso pueden adentrarse en el mar.
“Son depredadores superiores que promueven la riqueza de especies, se asocian con el funcionamiento de los ecosistemas”, destacó la institución en 2023 durante la liberación de 40 especímenes de cocodrilo en el río San Juan.
El veterinario consultado agrega que es probable que el cocodrilo provenga de la zona costera de Corinto, ya que no es habitual encontrarlo en un cañaveral. Explica que estos desplazamientos suelen estar asociados a la actividad humana o a la búsqueda de alimento, como roedores o aves.
El debate en redes sociales continúa. Sin embargo, como señalan el ambientalista desnacionalizado Amaru Ruiz y el veterinario consultado por DIVERGENTES, la aplicación de las leyes ambientales y de protección de especies silvestres es limitada. A esto se suma la falta de conciencia ambiental, pese a iniciativas impulsadas por el régimen como la campaña nacional “Naturalmente Silvestres, El Bosque mi Hogar”.
En términos legales, el Código Penal de Nicaragua establece sanciones de cincuenta a doscientos días multa o trabajo en beneficio de la comunidad de diez a veinte días (no menores de dos horas diarias) para quienes dañen físicamente o maltraten animales. Sin embargo, el caso es más grave al tratarse de un cocodrilo, una especie protegida bajo veda indefinida en el país.
Según la Ley 1248, Ley de Áreas de Conservación Ambiental y Desarrollo Sostenible, irrespetar las vedas de flora y fauna constituye una infracción muy grave. El artículo 59 establece que estas conductas pueden ser sancionadas con multas equivalentes a cuatro veces el valor del daño causado, además de la restauración del daño, la suspensión o cancelación de permisos y el decomiso de los medios utilizados.
Sin embargo, el dato verificable hasta ahora muestra otra realidad: los involucrados fueron detenidos y posteriormente liberados bajo fianza, y no hay información pública que confirme la apertura de un proceso penal por estos hechos, a pesar que la legislación nicaragüense contempla sanciones para el maltrato animal y establece mayores responsabilidades cuando se trata de especies protegidas.
Esto evidencia una brecha entre lo que establece la ley y su aplicación en la práctica: un caso documentado, con normas que lo sancionan, pero sin señales claras de consecuencias legales hasta el momento, enfatizan los ambientalistas.
¿Qué hacer si aparece un cocodrilo cerca de una vivienda?
La recomendación es dar aviso inmediato a las autoridades: Bomberos, Policía Nacional y el Marena, a través de su delegación territorial. En este caso, la delegación de Chinandega es la encargada de coordinar la recuperación del animal.
Estas instituciones deben asegurar la zona y proceder con la evaluación del ejemplar por técnicos especializados: verificar si está herido o enfermo, realizar una inspección clínica y garantizar su resguardo. Una vez valorado por especialistas en fauna silvestre, el animal puede ser liberado en un hábitat seguro o trasladado a un centro de resguardo para su recuperación como el zoológico.
Un procedimiento similar se aplicó recientemente con otro ejemplar, que fue liberado en la comunidad La Piscina, en el municipio de El Viejo, dentro de la Reserva Natural Delta del Estero Real.
Lo esencial es no molestarlos, tocarlos, lanzarles objetos ni lastimarlos, pues son animales de cuidado. Lo mejor según el veterinario consultado, es guardar distancia y mantener la calma. Generalmente, indica, si un cocodrilo no se siente amenazado, seguirá su camino. También es importante no ofrecerles comida, ya que esto puede hacer que dependan de los humanos y alteren su comportamiento natural de caza.
