Propaganda sandinista promueve venta de langosta y huevos de tortuga, especies en veda 

En mercados de Managua, la docena de huevos de tortuga se cotiza en más de 300 córdobas y la langosta en 360, pese a vedas que prohíben su comercialización y sin controles de entidades ambientales del país.

En el mercado Iván Montenegro se ofertan huevos de paslama y langosta como alternativa para esta Semana Santa. Foto tomada de El 19 Digital.

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“No importan las vedas”, dice un comerciante del sector ferretero del Mercado Israel Lewites, donde a diario se comercializan huevos de tortuga y langosta a la vista de autoridades ambientales y municipales.

En este mercado y en el Iván Montenegro, la venta de langosta y huevos de tortuga ocurre con normalidad, especialmente durante la Cuaresma y Semana Santa, cuando aumenta el consumo de mariscos. Esto ocurre pese a las regulaciones del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), que establecen vedas para proteger estas especies. El 30 de enero de 2026, la institución actualizó el Sistema Nacional de Vedas (Resolución Ministerial No. 016-2026) con el objetivo de “garantizar la recuperación de las poblaciones de flora y fauna silvestre”.

Pese a estas regulaciones, a inicios de marzo autoridades municipales recorrieron los mercados capitalinos junto a medios oficialistas para promover el consumo de productos del mar durante la temporada. En ese mismo espacio donde se ofertan especies en veda, la visita transcurrió sin señalamientos ni controles. 

En ambos mercados, la docena de huevos de tortuga se cotiza en más de 300 córdobas y la de langosta en 360, pese a que ambas especies están en veda. La primera tiene veda indefinida y la langosta proveniente del Caribe no puede capturarse desde el 1 de marzo al 30 de junio de 2026, según la Resolución Ejecutiva PA-No.001-2026 del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca).

Preparando recomendación…

“Todas las embarcaciones industriales y artesanales que se dediquen a la pesca de langosta con nasas y/o buzos deberán estar en puerto, cesando la actividad de captura de este recurso en toda la Zona Económica Exclusiva del Caribe nicaragüense”, reza en la resolución, que establece vedas temporales para proteger los ciclos de reproducción de especies como la langosta, iguana, boa, pepino de mar y otras especies. 

En el caso de la tortuga marina y la venta ilegal de sus huevos, el Marena es claro: la tortuga Cabezona, Verde, Tora, Carey y Paslama tienen veda indefinida. Sin embargo, en la práctica no existen mecanismos efectivos de monitoreo o seguimiento en los mercados capitalinos o departamentales. La venta ocurre de forma abierta, pese a una normativa que prohíbe su captura y comercialización.

“El sistema de vedas no funciona”

Propaganda sandinista promueve venta de langosta y huevos de tortuga, especies en veda 
La protección queda en el discurso: especies en veda como los huevos de tortuga se comercializan públicamente en Nicaragua, evidenciando la falta de control y la prioridad del interés comercial sobre la conservación. Foto tomada de El 19 Digital.

Amaru Ruiz, presidente de Fundación del Río, afirma que el Sistema de Vedas no está funcionando en Nicaragua, puesto que “en el país se siguen comercializando huevos de tortugas y otras especies protegidas” que se encuentran en el listado de vedas, la lista roja de especies protegidas y en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

“Se comercializa y de forma pública, como el caso de los huevos de tortuga. Esto ha aumentado en los últimos años, pues el régimen prioriza el interés comercial que tienen las especies sobre el interés de conservación y de investigación, y lo hemos visto en estas especies, pero también en otras especies que están siendo exportadas por el régimen de Ortega-Murillo”, afirma el ambientalista desnacionalizado.

Ruiz señala que el Gobierno actúa como juez y parte: autoriza la comercialización de estas especies protegidas y, además, permite su exportación a mercados internacionales, cuando “deberían de priorizar la conservación de estas especies y prohibir más bien la comercialización tanto nacional como internacional, tanto de los productos derivados de estas especies”.

Javier Gutiérrez, titular del Marena, expresó en el Canal 4 que la institución, durante esta temporada veraniega estarán trabajando en la atención de áreas protegidas y la instalación de de estaciones ambientales en sitios turísticos de alta afluencia como el Parque Nacional Volcán Masaya, el Zoológico Nacional, el Cerro Negro y playas como Chacocente y La Flor, donde habrá presencia de guardabosques y personal especializado.

Sin embargo, este despliegue institucional contrasta con una realidad que el propio Estado parece ignorar o tolerar, pues mientras el Marena anuncia la vigilancia en playas donde anidan las tortugas y la langosta extraídos de esos mismos ecosistemas se siguen vendiendo abiertamente en los mercados, sin control ni sanción.

El hecho de que sea una práctica extendida entre los nicaragüenses consumir estos productos en Semana Santa no significa que esté permitida. La protección no puede quedarse en las playas mientras en los mercados se tolera e incluso se incentiva su consumo.

Lo más inquietante es que, lejos de cuestionarlo, algunos medios y autoridades municipales contribuyen a sostener esta práctica, convirtiendo su venta en algo cotidiano, pese a tratarse de especies protegidas.


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