A partir de este viernes 6 de marzo de 2026, el Gobierno del Reino Unido oficializó la exigencia de una visa de visitante para todos los nacionales de Nicaragua que deseen ingresar a su territorio. La decisión, anunciada por la Embajada Británica, pone fin al esquema que permitía a los nicaragüenses viajar por turismo o negocios con una simple autorización electrónica (ETA).
El cambio es de ejecución inmediata, aunque contempla un periodo de gracia limitado para quienes ya tenían planes de viaje. Según la información oficial del portal GOV.UK, aquellos viajeros que reservaron y pagaron su trayecto antes de las 3:00 p.m. (hora de Londres) del 5 de marzo, y lleguen al Reino Unido antes del 16 de abril de 2026, podrán utilizar su ETA vigente por última vez.
Para el resto de ciudadanos, el proceso se vuelve más complejo. La nueva visa estándar de visitante tiene un costo de 127 libras esterlinas (aproximadamente 6260 córdobas) y el tiempo estimado de procesamiento es de al menos tres semanas.
Un obstáculo logístico crítico es que en Nicaragua no existe un Centro de Solicitud de Visas (VAC) para registrar los datos biométricos necesarios (huellas y fotografía). Esto obliga a los solicitantes a desplazarse a países vecinos como Honduras o El Salvador para completar el trámite, lo que triplica el costo real del viaje al sumar boletos terrestres o aéreos y estadía en el extranjero.
El factor político
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, justificó la medida afirmando que el libre visado se había convertido en una “puerta trasera” hacia el país. Según datos oficiales, entre enero de 2022 y diciembre de 2025, 609 nicaragüenses solicitaron asilo en suelo británico. Se trata de una cifra inusual para una nacionalidad que, históricamente, no representaba un flujo migratorio de este tipo hacia las islas británicas.
Casi el 90% de estas peticiones en 2025 se realizaron directamente al llegar a los puertos o aeropuertos del Reino Unido, una práctica que Londres califica como ‘explotación’ de las reglas de visitantes. Con la imposición de visas, el Gobierno busca replicar el ahorro logrado con países como Jordania, Colombia y Trinidad y Tobago, que tras exigirles visado, sus solicitudes de asilo cayeron un 93%, lo que permitió al Estado ahorrar más de 370 millones de libras en costos de alojamiento y manutención que dejaron de gastar desde julio de 2024. Actualmente, unos 500 nicaragüenses y santalucenses ya reciben apoyo del sistema británico, una cifra que Londres pretende congelar con estas nuevas restricciones.
El endurecimiento migratorio ocurre en un momento de alta sensibilidad política en Gran Bretaña. El Gobierno de Keir Starmer busca demostrar un control más estricto de las fronteras ante el avance de fuerzas opositoras como el partido Reform UK
Las autoridades del Ministerio del Interior británico vinculan este fenómeno a la persistente persecución política y religiosa bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.