Desde hace cinco años, don Carlos ha pasado por consultas, exámenes y tratamientos para atender una polineuropatía que se sumó a otros padecimientos crónicos. A sus 60 años, este nicaragüense vive con diabetes, hipertensión y problemas cardíacos, por lo que su expediente médico reunía información sobre la evolución de su salud, los estudios que le habían realizado y los tratamientos recibidos durante esos años.
Ese historial se interrumpió en julio de 2025. Don Carlos, cuya identidad DIVERGENTES reserva por motivos de seguridad, asegura que en el Hospital Escuela Antonio Lenín Fonseca extraviaron su expediente, y le abrieron uno nuevo. Al no estar disponibles algunos de sus antecedentes y resultados, tuvo que repetir exámenes que ya le habían practicado. Desde entonces, sus consultas vuelven a quedar registradas, pero su expediente actual ya no contiene todo el historial acumulado durante los años que lleva tratando su enfermedad.
A Milagros, de 38 años, le ocurrió algo similar cuando pasó de una unidad de salud a otra. La nicaragüense, cuyo nombre fue cambiado para proteger su identidad, comenzó a atenderse en marzo de 2025 en el Centro de Salud Francisco Morazán, en Managua, donde le realizaron varios exámenes ginecológicos para investigar la posibilidad de un cáncer.
Más de un año después, en mayo de 2026, fue trasladada al Hospital Bertha Calderón Roque para continuar su atención. Sin embargo, asegura que los resultados de aquellos estudios no llegaron con ella. Al no estar disponibles en el hospital, tuvo que repetir exámenes que ya le habían realizado.
Los casos de Milagros y don Carlos ocurren mientras el Minsa avanza en la digitalización de los expedientes médicos, un proceso que comenzó hace varios años, pero que todavía enfrenta dificultades para conectar la información de los pacientes entre los distintos sistemas de salud.
Digitalización a medias en hospitales públicos

Nicaragua trabaja desde hace varios años en la digitalización de los servicios públicos de salud. En marzo de 2024, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que el Ministerio de Salud (Minsa) inició la implementación de herramientas de salud digital, entre ellas el expediente clínico electrónico.
El organismo señaló entonces que el proceso incluía el desarrollo de VITAL, una plataforma destinada a gestionar información del Modelo de Salud Familiar y Comunitario (MOSAFC), implementado desde 2007 y presentado por el Gobierno sandinista como uno de los pilares de su política de salud.
Desde aquel anuncio de 2024, el proceso ha avanzado, pero todavía enfrenta dificultades para conectar la información entre las distintas plataformas.
En julio de 2026, después de conocer el funcionamiento de VITAL y las experiencias con FLEMING en el Hospital Fernando Vélez Paiz, la OPS señaló la necesidad de avanzar en la interoperabilidad, es decir, lograr que los diferentes sistemas puedan conectarse y compartir la información médica de un paciente cuando pasa de un establecimiento de salud a otro. Así, sus antecedentes podrían estar disponibles para dar continuidad a la atención.
FLEMING funciona como un sistema de expediente clínico electrónico que almacena información de los pacientes atendidos en los hospitales en los que está instalado. El médico nicaragüense José Antonio Delgado explica que se trata principalmente de una herramienta de uso interno y advierte que el registro pierde utilidad para la continuidad de la atención si los antecedentes no están disponibles cuando el paciente acude a otro establecimiento.
La necesidad de conectar los sistemas volvió a aparecer en septiembre de 2026, durante un taller del Minsa y la OPS enfocado en la incorporación de inteligencia artificial en salud. La interoperabilidad fue incluida entre las líneas de trabajo que Nicaragua todavía debe fortalecer. El encuentro definió además prioridades para los siguientes 24 meses en áreas como infraestructura, gestión de datos, ciberseguridad y capacitación del personal.
Repetir exámenes también tiene un costo
La pérdida de un expediente no solo afecta la continuidad de la atención. Los casos documentados por este medio muestran que también puede obligar a repetir análisis, estudios de imagen u otros procedimientos, cuando los resultados anteriores no están disponibles para el médico que debe continuar el tratamiento.
Esa repetición también consume nuevamente recursos del sistema público, desde el tiempo del personal, hasta insumos y equipos utilizados para realizar los estudios. Para el paciente implica regresar a la unidad de salud, esperar una nueva cita y retrasar la continuidad de su atención. También puede generar gastos de transporte y, para quienes trabajan, nuevas solicitudes de permisos ante sus empleadores y más tiempo fuera de sus labores.
Delgado advierte que el problema no se limita a que los sistemas estén digitalizados o conectados. Según el médico, en Nicaragua también existe “subregistro” y “ausencia de registro” de información sobre pacientes, enfermedades, medicamentos y exámenes. Atribuye esta práctica al interés de las autoridades sanitarias por evitar que las estadísticas reflejen las carencias y problemas del sistema público de salud.
“Entonces, es uno, subregistro, y dos, ausencia de registro para no dar las cifras reales y reportar que todo está bien”, sostiene Delgado.
La digitalización de los expedientes puede reducir parte de estos problemas cuando la información efectivamente se registra, permanece disponible y puede consultarse desde diferentes establecimientos.
Un expediente digital al alcance del paciente

Los países centroamericanos han avanzado a ritmos distintos y, en algunos casos, han comenzado a dar al propio paciente acceso a sus antecedentes médicos. Costa Rica tiene uno de los sistemas más desarrollados de la región. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) utiliza el Expediente Digital Único en Salud (EDUS), que permite consultar la información del paciente desde los diferentes establecimientos de su red.
El acceso no está limitado al personal médico. Mediante la aplicación EDUS, los usuarios pueden gestionar citas y consultar información relacionada con diagnósticos, medicamentos, alergias y otros datos de su atención. También pueden acceder a la Ruta Quirúrgica, una sección que les permite consultar la programación y dar seguimiento al proceso de una cirugía.
Desde 2025, los pacientes también pueden autorizar que profesionales de salud privados consulten parte de su información clínica. El acceso requiere el consentimiento del usuario y permite compartir datos como diagnósticos, medicamentos, alergias, vacunas, referencias y citas recientes.
El sistema no implica que toda la información producida en la atención privada se incorpore automáticamente al expediente de la Caja, pero permite al paciente trasladar parte de sus antecedentes cuando recibe atención fuera de la institución.
El Salvador amplía el expediente electrónico
Más de cinco millones de salvadoreños ya contaban con un expediente electrónico en mayo de 2025, según informó el Ministerio de Salud de ese país. La cifra equivalía entonces a más del 80% de la población estimada por las autoridades.
El sistema permite que la información registrada pueda ser consultada desde diferentes establecimientos públicos, según la documentación oficial. La normativa salvadoreña establece además mecanismos para conservar el expediente electrónico y entregar al paciente una copia de su información clínica.
Yaneth Márquez, salvadoreña entrevistada por DIVERGENTES, confirmó que los pacientes pueden acudir al establecimiento de salud y solicitar acceso a su expediente médico. También pueden pedir una copia de la información cuando la necesitan para continuar su atención.
Los lineamientos del Ministerio de Salud permiten al propio paciente solicitar acceso directo a su expediente clínico, bajo supervisión del personal encargado de custodiarlo. El Reglamento General de Hospitales también establece que puede acceder a su expediente y solicitar un resumen de su historial para continuar el tratamiento.
Honduras tiene registros digitales, pero todavía busca unificarlos
El Expediente Electrónico Único e Integral en Salud (EUIS) ya funciona en distintos establecimientos públicos hondureños, pero el país todavía trabaja para que la información de los pacientes pueda consultarse de forma integrada cuando reciben atención en diferentes unidades de salud. La hoja de ruta oficial reconoce que todavía existen varios sistemas que funcionan por separado y plantea avanzar hacia un expediente que conecte toda la red pública.
Bertha Suazo, habitante de Marcala, un municipio del departamento de La Paz, cuenta que ha visto ese proceso desde la atención pública. Según relata a DIVERGENTES, sus datos quedan registrados digitalmente dentro del sistema, pero como paciente no dispone de una aplicación que le permita consultar directamente su historial, resultados y citas como ocurre con el EDUS en Costa Rica.
La situación descrita por Suazo coincide con los planes oficiales. La hoja de ruta hondureña contempla para 2026 y 2027 ampliar el EUIS y desarrollar un portal para los pacientes. En octubre de 2026, autoridades hondureñas también buscaron cooperación técnica de Costa Rica para avanzar en la integración de los expedientes electrónicos de la red pública.
Guatemala mantiene una digitalización parcial
El expediente clínico electrónico todavía no funciona en toda la red pública guatemalteca. Las autoridades han comenzado a utilizarlo en determinados establecimientos y servicios de salud, mientras otros continúan fuera de estos sistemas.
Sergio López, guatemalteco entrevistado por DIVERGENTES, asegura que en los establecimientos donde ha recibido atención no ha encontrado un expediente electrónico que le permita mantener disponible su historial cuando cambia de unidad de salud.
Su experiencia coincide con un proceso que continúa en desarrollo. En febrero de 2026, la OPS informó sobre la puesta en marcha del Sistema Integral de Gestión Clínica (SIGC), que incorpora expedientes electrónicos en los Centros de Tratamiento Ambulatorio para adicciones.
En octubre de este año, el Ministerio de Salud capacitó al personal de Quetzaltenango para poner a prueba el Sistema de Información de VIH, ITS, hepatitis B y C (SIVIH), que también incorpora el expediente clínico electrónico.
Sin una copia del expediente en Nicaragua

Las diferencias en el avance de la digitalización también alcanzan al acceso que tiene el paciente a su propia información médica. En Nicaragua, la normativa del Minsa permite, en teoría, reproducir total o parcialmente el expediente clínico bajo determinadas condiciones, aunque este permanece bajo custodia del establecimiento de salud. En la práctica, el paciente no tiene acceso directo a su historial electrónico como ocurre en Costa Rica.
Tampoco existe un mecanismo para que reciba de forma sistemática una copia de sus resultados y pueda conservar su propio historial. Tener esa información le permitiría llevar estudios anteriores cuando cambia de hospital, buscar una segunda opinión o continuar su atención fuera del sistema público sin depender únicamente del expediente que guarda el establecimiento de salud. Don Carlos lo comprobó cuando los dolores provocados por la neuropatía se hicieron cada vez más fuertes.
Según relata, una doctora del Hospital Antonio Lenín Fonseca le dijo que “debía aprender a vivir con los malestares de la neuropatía” y continuó tratándolo con pregabalina, un medicamento utilizado para el dolor neuropático. Ante el empeoramiento, su hijo decidió llevarlo a un médico privado para buscar una segunda opinión y conocer si existían otras alternativas de tratamiento.
“Yo no tenía nada que llevarle al otro médico porque en el Lenín no me daban copia de mis estudios. Entonces uno tiene que quedarse con lo que le dicen ahí, porque no tiene cómo ir donde otro médico y decirle ‘mire, estos son mis exámenes, dígame usted qué piensa’. Yo no tenía nada de mi historial en mis manos”, relata.
Lo que vivieron don Carlos y Milagros muestra cuánto falta por avanzar en la digitalización del sistema público de salud en Nicaragua. Mientras parte de la información médica ya se guarda de forma electrónica, sus historias revelan que los antecedentes de un paciente todavía pueden perderse sin que se tenga una copia a la cual recurrir.