Hace tiempo que los datos de la lucha del Ejército de Nicaragua contra el trasiego de droga dejaron de ser confiables. La institución castrense informó en septiembre de 2025 que ha decomisado 195 toneladas de drogas —entre cocaína y marihuana— en los últimos 24 años, y ha detenido a 3000 personas vinculadas con estos alijos. Sin embargo, evitó precisar la cantidad incautada en los últimos 12 meses. La novedad es que incorporó un término-“desviar droga”-, en su estrategia llamada Muro de Contención.
“La denominada estrategia nacional ‘Muro de Contención’ permitió desviar en los últimos 12 meses, 800 toneladas de cocaína a más de 500 millas de los litorales Pacífico y Caribe de Nicaragua”, señala un informe de las Fuerzas Armadas, emitido a propósito de su 45 aniversario. Pero, el concepto de “desvío” es ambiguo: los militares no especifican si se trata de incautaciones, o alteraciones en las rutas del narcotráfico.
Más aún, plantea una contradicción: ¿cómo se contabilizan esas 800 toneladas, si en la práctica no existen decomisos que respalden la cifra? El uso de estas medidas sin evidencias verificables, convierte el Muro de Contención en una estrategia más discursiva que operativa.
Para el analista Robert Evan Ellis, investigador especializado en América Latina del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, es un término “creativo”. Es enfático en afirmar que no considera creíble la afirmación de que Nicaragua es un “muro de contención” contra el narcotráfico.
En esta entrevista, Ellis —quien de 2019 a 2020 formó parte del grupo de planificación de políticas del entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, durante la primera administración de Donald Trump— analiza la reciente designación de Nicaragua como país clave de tránsito de drogas, que responde al reconocimiento de una realidad de años.
¿Qué significa en la práctica que Estados Unidos designe al país como clave en el tránsito de droga?
Nicaragua desde hace años ha sido un país de tránsito, aunque quizás con poca visibilidad. Hace tiempo que hay un entendimiento en que los Ortega, no en forma tan sistemática de franquicia como el Cartel de los Soles en Venezuela, han sido jefes de organizaciones criminales. Esta designación es un reconocimiento de lo que ha seguido ocurriendo. Representa que personas como Marco Rubio (Secretario de Estado), que ha tenido presente la maldad de los Ortega, ahora se están fijando en Nicaragua. Lo que veo es que el Departamento de Estado del secretario Rubio tiene interés por estos líderes y reconoce la maldad de los Ortega. A largo plazo, indica que al igual que con el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua, Nicaragua está recibiendo más atención y para Trump, puede ser un blanco al estar asociada al narcotráfico y la migración.
¿Lo que pasa en Venezuela con el despliegue militar de Estados Unidos, podría ocurrir en Nicaragua?
No veo garantías de que lo que está pasando en Venezuela pueda pasar en Nicaragua, pero creo que esta posibilidad está poniendo muy nervioso a Ortega. Muchos nicaragüenses están esperando que por fin Estados Unidos ponga atención en Ortega, como ha puesto atención en Maduro. No sé si será así, pero es posible.
¿Usted cree que esta designación de Nicaragua tenga relación con lo que está ocurriendo en el Caribe con Venezuela? ¿Es parte de la misma estrategia de Estados Unidos?
No veo que estén relacionados directamente. Estamos muy adelantados al decir que “hoy Venezuela, mañana Nicaragua”, pero se nota que es parte del mismo patrón. Entonces, a largo plazo, es una posibilidad que ocurra lo mismo que pasa con Venezuela.
Estados Unidos retiró en junio de 2025 a la DEA de Nicaragua por falta de cooperación. Los Ortega-Murillo siguen diciendo que el país es un muro de contención de las drogas. ¿Qué tan creíble puede ser?
Honestamente, nadie en la Casa Blanca se toma en serio el argumento de los Ortega. Los Ortega han sido parte de la carretera de droga, y no un muro de contención. Han sido prácticamente parte del viaje de la droga hacia Estados Unidos.
¿Estados Unidos sopesa que el régimen de Daniel Ortega es parte del entramado de narcotráfico internacional o habría descartado esta posibilidad?
Yo solo puedo decir que en los más de 20 años que llevo siguiendo este tema, entre los analistas esto fue considerado como un sí.
¿No es descabellado pensar que Ortega pueda ser parte de este entramado?
Exactamente. Es impensable que, con este control social de los Ortega, no estuviera pasando droga. Yo he escuchado que se está moviendo droga por la Costa Caribe y están cobrando impuestos por el paso de droga. Eso ocurre desde hace años.
El Ejército de Nicaragua, para alabar la supuesta eficiencia de su estrategia del muro de contención, no habla de decomisos de drogas, sino que sus operaciones desviaron más de 900 toneladas de cocaína el año pasado, sin mostrar evidencias que lo respalden. ¿Qué connotación buscan con el término “desviar”?
Es creativo. Es dar la impresión de estar haciendo algo. El argumento de que están haciendo un buen trabajo no muestra “causa-efecto”. No veo que esto de que Nicaragua es un muro de contención tenga fundamento.
¿Usted cree que el Ejército de Nicaragua esté implicado en el narcotráfico?
Yo tengo que pensar que sí. Es cierto que las trazas de lanchas que transportan droga por Nicaragua no han sido tantas en comparación con Honduras y Guatemala, pero dado que el Ejército y la Policía están íntimamente involucrados con el sandinismo, es difícil pensar que con su control del territorio, no estén involucrados.

¿Usted cree que Estados Unidos, con Trump, pueda procurar o incidir en que haya un cambio en Nicaragua?
Honestamente, es difícil para mí ver una acción inmediata y decisiva. En Nicaragua la cantidad de droga que se transita es menor. Los Ortega son inteligentes en hacer cosas que no desestabilicen la región. Veo este cambio muy difícil y tampoco veo a Estados Unidos poniendo la lucha contra Nicaragua como una prioridad. Nicaragua no es la fuente de muchos refugiados, no es la fuente de petróleo. Lo que da esperanza a los Ortega, es la percepción de su insignificancia en el gran esquema.
¿Y la relación con Rusia (de Nicaragua) no podría ser un problema para la seguridad nacional de Estados Unidos?
Para mí debe ser. Ortega es una de las amenazas estratégicas principales contra los intereses de los Estados Unidos, precisamente por su involucramiento con Rusia, con Cuba, con China. Sin embargo, hasta ahora el presidente Trump no está dando mucho peso a esto, aunque podría hacerlo a largo plazo.
El despliegue militar en el Caribe que inquieta a Maduro
Con el profesor Ellis también se abordó sobre el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe latinoamericano, como parte de una estrategia para intensificar la lucha en contra del tráfico de drogas que viaja desde Sudamérica hasta el país norteamericano, cuyo verdadero objetivo sería cambiar el cálculo de quienes permanecen leales al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, haciéndoles ver que una intervención es inminente.
“La paciencia del presidente (de Estados Unidos, Donald Trump) con respecto a Venezuela, se ha acabado”, afirma. Su advertencia apunta a que, en este tablero geopolítico, el tiempo juega a favor de Washington y en contra de Caracas.
Estados Unidos ha argumentado que su despliegue militar en el mar Caribe responde a la lucha contra el narcotráfico, pero también puede ser vista como una demostración de fuerza para presionar al régimen de Maduro. ¿Cuál cree usted que es el verdadero propósito de Trump?
No va a terminar con Maduro en el poder. Estados Unidos irá incrementando (su presión). Durante la primera administración de Trump había un esfuerzo por aplicar presión para que ocurriera un regreso democrático en Venezuela con Juan Guaidó, y a pesar de algunos logros, el presidente Trump terminó su tiempo sin tener este éxito. En esta ocasión, aunque no se ha comprometido con un cambio de régimen, Maduro se ha vuelto un desafío muy importante a los logros políticos de Trump. Lo que veo ahora no es necesariamente que Trump vaya a desarrollar una operación de larga escala. No piensa en una ocupación.
¿Descarta una intervención militar similar a la que terminó con Manuel Antonio Noriega en Panamá?
No creo que haya una invasión del estilo Operación Causa Justa. Uno no necesita un Marine Air-Ground Task Force (MAGTF) (organización principal del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos) para hundir barcos de drogas. Algunos buques del Séptimo Distrito de la Guardia Costera ya fácilmente hacen eso. El Cuerpo de Marines da la posibilidad de hacer muchas cosas: operaciones contra blancos terrestres, operaciones limitadas por persona, u operaciones de gran escala para capturar a miembros del Gobierno. Mi cálculo al final es que el presidente Trump no está apurado de hacer cosas, pero está poniendo presión, negociando. Esto de Maduro es una situación en la que el presidente Trump puede tener éxito, pero la cuestión es cuándo. El presidente Trump prefiere que los militares (de Venezuela), ya viendo que la operación es inminente, actúen. En caso de que eso no ocurra, pueden desarrollarse operaciones en tierra.
Algunos expertos consideran que el hundimiento de lanchas en el Caribe por parte de Estados Unidos son desproporcionados, incluso las operaciones antinarcóticos las podría realizar la Guardia Costera. ¿Es necesario este tipo de operaciones?
Uno no necesita tantos buques de guerra anfibios, ni una fuerza de 2000 marineros para derribar barcos con droga. El hecho de que esta fuerza esté en el Caribe envía un mensaje muy claro de que podría ser otra cosa, envía mensajes de determinación y compromiso. Para mí, es muy importante entender por qué Maduro está en el poder. La mayoría de personas que siguen fieles a Maduro, es porque saben que si él sale del poder, quedan expuestos a ser juzgados por lo que han hecho: extorsión, tráfico de droga, violaciones a los derechos humanos. Lo importante es que este cálculo puede cambiar si los fieles a Maduro están convencidos de que una operación de Trump es inminente.
¿Las Fuerzas Armadas de Venezuela tienen capacidad para responder o resistir un ataque de Estados Unidos?
Maduro no tiene un chance en una operación militar. Yo creo que todo el sistema de defensa aérea de Venezuela sería eliminado en cinco minutos. Estamos ante un juego complicado, y la cuestión es cuándo es inminente que los grupos cercanos a Maduro actúen. Sabemos que hay conversaciones con María Corina Machado y los Estados Unidos. El tiempo está del lado de Trump y hay tiempo para permitir que María Corina pueda preparar su estrategia. Hay tiempo para asegurar que los que van a entregar a Maduro, lo hagan bien. Se están cocinando cosas en este momento.
¿Estados Unidos está propiciando un quiebre entre los leales a Maduro en las fuerzas armadas venezolanas que derive en la entrega de Maduro?
No hay lealtad real. Hay como 2000 generales, mayores y tenientes coroneles que se han beneficiado de extorsiones y robos, y son cómplices de Maduro. La cuestión es por qué los militares no actúan: no es porque sean leales a Maduro, sino porque no se atreven a actuar, hasta que el riesgo de inacción supere el riesgo de acción. En caso de una operación, muchos militares van a desactivar sus unidades porque saben que no van a ganar. Quizá alguno se atreva a pelear.
¿Cómo cree que podría ser una eventual operación?
Será una operación muy rápida y muy decisiva. Imagino un aterrizaje en varios puntos por tierra y por aire. Habrá neutralización de ciertas unidades o el aplastamiento completo debido a los misiles. Lo que veo es que será una operación simultánea, de muchos puntos, relámpago, para no causar más daño a los civiles. Eso no es una ocupación. Trump deliberará hasta la última hora. Lo hará cuando el éxito esté garantizado y cuando no haya opción de evitarlo.
Trump afirmó el 18 de septiembre que no ha conversado con el secretario de Estado, Marco Rubio, ni con líderes militares sobre un posible cambio de régimen en Venezuela. ¿Cómo leer esta ambigüedad?
Eso es algo semántico. Trump realmente no pone tanta importancia en qué tipo de régimen hay: si es una democracia o si no es. Cuando Trump dice “no estamos cambiando el régimen”, es cierto. En su mente, el punto no es que vamos a restaurar la democracia; el punto es que Trump tiene un obstáculo en su política contra las drogas. Trump va a actuar. Esta actuación va a abrir un espacio que podría o no podría restaurar la democracia, pero esto tendrá que ver con María Corina y Edmundo González. Yo veo muy dudoso que los Estados Unidos vayan a quedarse en Venezuela para asegurar una transición suave. Quedarse sería muy riesgoso. La cosa más importante para Trump no es un cambio de régimen, es quitar a un líder del cartel.
Me queda claro entonces que lo que Trump persigue es una operación relámpago. Ahora, ¿qué rol jugarán Machado y González y qué capacidad tienen para asumir el Gobierno?
Puedo decir que siempre ha habido una coordinación entre ellos y el Gobierno nuestro (de Estados Unidos). Yo escucho decir que las fuerzas armadas de Venezuela y funcionarios de Gobierno están conversando con Machado y González. ¿Cuál es el plan? Lo que diga sería especulación por mi parte. El 95% de los militares venezolanos están lejos de ser santos, pero Machado y González van a necesitar las lealtades de ellos y quizá esto vendrá con la garantía de que ciertos crímenes serán perdonados. Desconozco las negociaciones.

¿Qué implicaciones puede tener un movimiento militar en América Latina, que aún resiente las intervenciones armadas de Estados Unidos del siglo pasado?
Tristemente no vamos a tener ayuda de nuestros grandes amigos colombianos de este Gobierno de Gustavo Petro, quien quizá vaya a protestar. Tampoco vamos a tener ayuda de Brasil. En el Caribe, Trinidad y Tobago se ha visto afectada por la migración y seguramente están contentos con esta política, aunque no estén de acuerdo con muchas otras cosas que hace Trump. Guyana también estará feliz con que ocurra una operación, aunque eso no resuelva el reclamo del Esequibo. Esta operación tendrá resonancia en ciertos círculos de la izquierda.
Lula y Petro abogaron en Naciones Unidas por el diálogo con el Gobierno de Maduro. ¿Hay cabida para una salida de este tipo cuando Maduro no ha cumplido con sus compromisos en ninguna de las mesas de diálogo que ha mantenido con la oposición?
No, nada. Hablar de tener un diálogo diplomático es la presunción de un malentendido o una escalada accidental de algo. Y no es así. Venezuela es estratégicamente un obstáculo, una amenaza reconocida para los Estados Unidos. Si es una negociación para lo que Trump quiere estaría bien, pero si es una negociación para ganar tiempo, en mi opinión personal, la paciencia del presidente con respecto a Venezuela se ha acabado.