La Casa Blanca anunció que el presidente Donald Trump firmará una proclamación que impondrá un cobro único de 100 000 dólares por cada solicitud de visa H-1B, con el argumento de “corregir abusos en el programa y priorizar la contratación local”. El cambio impactaría de forma directa a la industria tecnológica y a otros sectores que dependen de talento altamente especializado.
Según la vocera Karoline Leavitt, la medida integra un paquete más amplio para restringir la inmigración legal. Como parte de ese plan, la Casa Blanca instruirá al Departamento de Trabajo a iniciar un proceso regulatorio para revisar los niveles de “salario prevaleciente”, con el fin de elevar los umbrales salariales exigidos a empleadores y desincentivar el recurso a estas visas.
Hasta ahora, el sistema H-1B cobra 215 dólares por registrarse en la lotería y, si la empresa es seleccionada, aplica tasas adicionales que varían según el caso. Con el nuevo cobro, el costo total de una solicitud se multiplicaría de forma drástica. Reuters subraya que aún no está claro a quiénes aplicaría exactamente el cobro ni cómo se administraría.
El H-1B, creado para traer a especialistas a sectores con escasez de talento, es un punto de fricción entre la base conservadora de Trump y la industria tecnológica que emplea a miles de personas con esta visa. Sus defensores —entre ellos el empresario Elon Musk— dicen que el programa aporta habilidades críticas; sus detractores alegan que baja salarios y desplaza a trabajadores locales. Cerca de dos tercios de los empleos obtenidos vía H-1B son del área computacional, pero el visado también se usa para contratar ingenieras e ingenieros, docentes y personal de salud.
Los datos más recientes muestran la dimensión del posible impacto. En la primera mitad de 2025, Amazon obtuvo más de 10 000 aprobaciones H-1B, mientras Microsoft y Meta superaron las 5000 cada una. India fue el mayor país de origen entre beneficiarios el año pasado, con 71% de aprobaciones; China ocupó un distante segundo lugar, con 11.7%.
El programa está sujeto a un tope anual de 85 000 solicitudes desde 2004. Aunque las empresas suelen invertir decenas de miles de dólares en trámites y servicios legales, el salto a un cobro fijo de 100 000 dólares por cada aplicación alteraría por completo la economía del reclutamiento internacional, advierten analistas del sector. Para el ciclo fiscal 2026 (que inicia el 1 de octubre), las inscripciones a H-1B cayeron a aproximadamente 359 000.
En lo político, la decisión consolida el giro hacia mayores restricciones migratorias de la actual administración. Además del nuevo cobro, la Casa Blanca ligará el ajuste de salarios prevalecientes a la promesa de “priorizar a trabajadores nacidos en EE. UU.”. La medida revive disputas internas del primer mandato de Trump, cuando asesores alineados con el MAGA pugnaron con voces de Silicon Valley que pedían ampliar la inmigración calificada.
Críticos de la propuesta sostienen que un cobro tan alto funciona como barrera de entrada, especialmente para startups y universidades, y que encarecería la innovación. Sus partidarios replican que, sin correcciones, empresas seguirán usando el H-1B para abaratar nóminas. La propia Casa Blanca ha señalado que la “explotación” del programa constituye un riesgo incluso para la seguridad nacional.