Turismo de cruceros en Nicaragua “se hunde” ante sus competidores de Centroamérica

Antes de la crisis sociopolítica de 2018, Nicaragua recibía decenas de cruceros cada temporada y el régimen sandinista convertía cada arribo en una vitrina de promoción turística. En 2025, el transporte por vía acuática representó apenas el 1.3% de las llegadas internacionales y las estadísticas oficiales ya no permiten conocer cuántas embarcaciones, pasajeros y navieras siguen operando en el país, a diferencia del resto de Centroamérica

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Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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Mientras varios países de Centroamérica recuperaron el turismo de cruceros tras la pandemia del Covid-19, Nicaragua quedó rezagada. En 2025, apenas el 1.3% de los visitantes internacionales ingresó al país por vía acuática, la menor proporción entre los tres medios de acceso y muy por debajo del transporte terrestre (62.1%) y del aéreo (36.6%), según el informe Nicaragua en Cifras 2025, del Banco Central de Nicaragua (BCN). Aunque las estadísticas oficiales continúan registrando los ingresos por esta vía, ya no informan cuántos cruceros arribaron, cuántos pasajeros desembarcaron, ni cuáles navieras mantuvieron operaciones en los puertos del país.

El rezago también aparece en otros indicadores regionales. Según el Observatorio Turístico Regional de la Secretaría de Integración Turística Centroamericana (SITCA), Nicaragua registró 132 000 excursionistas en 2025, frente a 2.2 millones en Honduras, 967 000 en Belice, 673 000 en Panamá y 362 000 en Costa Rica. Aunque esta categoría corresponde a los visitantes que no pernoctan y no equivale exclusivamente al turismo de cruceros, las cifras muestran una brecha significativa respecto a otros destinos de Centroamérica.

Los datos actuales contrastan con el protagonismo que el turismo de cruceros tuvo antes de la crisis sociopolítica de 2018. En ese período, el segmento ocupaba un lugar central en la estrategia de promoción del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR). Cada temporada era anunciada con anticipación, cada barco recibía cobertura oficial y las autoridades destacaban el impacto económico que generaban los miles de pasajeros que desembarcaban en San Juan del Sur y Corinto para visitar destinos como Granada, León, Masaya o los volcanes del Pacífico.

Las estadísticas históricas del propio INTUR muestran que el turismo de cruceros alcanzó uno de sus mejores momentos antes de la crisis de 2018. Solo en 2017 arribaron 88 cruceros a Nicaragua —42 a San Juan del Sur y 46 a Corinto— con 94 003 cruceristas desembarcados, la cifra más alta registrada en el período reciente. 

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Un año después, el número de embarcaciones cayó a 59 y los cruceristas descendieron a 82 557, una reducción del 12.2%. El retroceso comenzó, por tanto, antes de la pandemia de covid-19 y coincidió con el deterioro del contexto político y turístico del país.

Del auge de los cruceros al inicio del declive

Turismo de cruceros en Nicaragua “se hunde” ante sus competidores de Centroamérica
En octubre de 2018, el Nieuw Amsterdam fue el tercer crucero de la temporada en arribar a Nicaragua. A bordo viajaban 1980 pasajeros y 858 tripulantes, en una época en que el régimen sandinista promovía cada escala como parte de su estrategia para atraer turismo internacional. DIVERGENTES / Tomada del sitio web de INTUR.

A pesar de ese descenso, el discurso oficial seguía proyectando una imagen de crecimiento. En enero de 2018, el INTUR anunció la llegada prevista de 82 cruceros para la temporada 2017-2018 y destacaba la presencia de navieras como Norwegian, Princess Cruises, Holland America Line, Sea Cloud y Viking, que incluían a Nicaragua en sus recorridos por el Pacífico centroamericano. 

En sus comunicados, la institución resaltaba el gasto de los cruceristas en artesanías, restaurantes, transporte y excursiones, así como los beneficios para operadores turísticos y pequeños negocios de los puertos de escala.

La última publicación de este tipo en el sitio web del INTUR data del 29 de enero de 2019. Desde entonces, la institución dejó de divulgar información periódica sobre la llegada de cruceros al país. 

Las cifras que desaparecieron

Hasta 2021, el turismo de cruceros contaba con un seguimiento estadístico específico. Los boletines anuales de la entidad a cargo de este sector informaban el número de embarcaciones que arribaban a Nicaragua, pasajeros, tripulantes, visitantes desembarcados, excursiones contratadas y la distribución de los cruceros entre los puertos de San Juan del Sur y Corinto.

Ese nivel de detalle desapareció de las publicaciones oficiales posteriores. El informe Nicaragua en Cifras 2025 y la Cuenta Satélite de Turismo 2025 del Banco Central únicamente informan que 14 219 visitantes ingresaron por vía acuática, equivalentes al 1.3% del total de llegadas internacionales. Sin embargo, ya no precisan cuántos cruceros arribaron al país, cuántos pasajeros desembarcaron, qué puertos recibieron las embarcaciones ni cuáles navieras mantuvieron operaciones durante el año.

La ausencia de esa información también impide establecer si el turismo de cruceros logró recuperar los niveles previos a la crisis de 2018 y compararlo con otros segmentos turísticos para los que el Banco Central sí publica series estadísticas completas, como las llegadas por vía aérea y terrestre.

Los cruceros reflejan la competitividad de un destino

Más allá del número de pasajeros que movilizan, el turismo de cruceros suele considerarse un indicador de la competitividad de un destino. Un experto nicaragüense con más de tres décadas de experiencia dentro del sector, que solicitó mantener su identidad en reserva por razones de seguridad, explica que las principales navieras planifican sus itinerarios con varios años de anticipación y evalúan diversos factores antes de incorporar o mantener una escala.

“Los cruceros no escogen un destino de un año para otro. Las rutas se planifican con bastante anticipación y las compañías valoran aspectos como la infraestructura portuaria, la calidad de las excursiones, la logística y la experiencia que recibe el pasajero. Cuando un puerto pierde presencia frente a otros de la región, generalmente responde a una combinación de factores y no a una sola causa”, indicó.

Además, señaló que el turismo de cruceros es particularmente sensible a la imagen del destino porque las navieras venden experiencias y buscan ofrecer seguridad y confianza a sus pasajeros.

“Cuando un país enfrenta un deterioro de su reputación internacional o genera incertidumbre, como es el caso de Nicaragua bajo un régimen totalitario, eso influye en la competitividad del destino frente a otros puertos de la región”, añadió el especialista.

Ese análisis coincide con los criterios de la Florida-Caribbean Cruise Association (FCCA), organización que agrupa a las principales navieras que operan en el Caribe y América Latina. Según la asociación, su trabajo con gobiernos, autoridades portuarias y el sector privado busca fortalecer la competitividad de los destinos mediante mejoras en infraestructura, seguridad, experiencia del visitante y coordinación institucional, con el objetivo de aumentar el gasto de los pasajeros y favorecer que regresen posteriormente como turistas de estancia prolongada.

La economía detrás de cada escala

Turismo de cruceros en Nicaragua “se hunde” ante sus competidores de Centroamérica
En enero de 2019, el INTUR promocionaba la llegada simultánea de dos cruceros con más de 5000 pasajeros y tripulantes a San Juan del Sur y Corinto, como parte de una estrategia para proyectar la recuperación del turismo internacional. DIVERGENTES/ Tomada del sitio web de INTUR.

La relevancia económica de este mercado también ha sido documentada por el estudio Economic Contribution of Cruise Tourism to the Destination Economies 2024 (BREA/FCCA). La investigación concluye que el turismo de cruceros generó 4270 millones de dólares en gasto directo en 33 destinos del Caribe y América Latina durante la temporada 2023-2024. Además, estima que una sola escala de un crucero de tránsito con 4000 pasajeros y  640 tripulantes puede generar alrededor de 369 100 dólares en consumo directo dentro del destino.

Para el especialista consultado, el comportamiento del turismo marítimo en Nicaragua forma parte de una transformación más amplia del turismo internacional que muestran las propias estadísticas oficiales.

“Las cifras reflejan un patrón consistente. Hay menos visitantes que llegan por vía aérea, el turismo depende cada vez más del mercado interno y la mayor parte de los viajeros extranjeros proviene de Centroamérica. El comportamiento del segmento de cruceros es coherente con esa transformación del turismo internacional en Nicaragua”, agregó.

Según la Cuenta Satélite de Turismo de Nicaragua 2025, este rubro generó un consumo interno de 2300 millones de dólares durante 2025. De ese total, 1800 millones (77.4%) fueron gastados por los propios nicaragüenses, mientras los visitantes extranjeros aportaron 527 millones (22.6%)

Entre estos últimos, el mayor gasto se concentró en restaurantes (34.1%), alojamiento (27.7%) y transporte (14%), lo que evidencia que el turismo internacional continúa aportando recursos a la economía, aunque con un peso cada vez menor dentro del mercado turístico nacional. 

La región reforzó el turismo de cruceros, Nicaragua no 

La recuperación del turismo de cruceros avanzó en toda Centroamérica después de la pandemia, aunque con diferentes escalas. Honduras se consolidó como el principal destino regional, con 502 cruceros y cerca de 1.9 millones de cruceristas en 2025. Le siguieron Belice, con 337 cruceros y 967 214 pasajeros, Costa Rica, con 291 cruceros y 297 413 cruceristas durante la temporada 2024-2025, y Panamá, que reportó alrededor de 200 cruceros y 344 mil pasajeros. 

Incluso mercados más pequeños mantuvieron una evolución positiva. Guatemala recibió 77 865 cruceristas, un 55% más que en 2024, mientras El Salvador registró siete cruceros y 8506 pasajeros, consolidando la reactivación de este segmento.

Más allá de las diferencias en el tamaño de cada mercado, los países de la región continúan publicando información específica sobre el número de cruceros, pasajeros, puertos y temporadas. En Costa Rica, por ejemplo, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) mantiene disponibles informes anuales, series históricas y bases de datos descargables que permiten seguir la evolución del sector y evaluar el impacto de las inversiones portuarias. Belice divulga periódicamente los resultados del segmento a través de la Belize Tourism Board, mientras Guatemala y El Salvador incorporan estos indicadores dentro de sus reportes oficiales de turismo.

Aunque San Juan del Sur continúa apareciendo como puerto de escala en itinerarios internacionales, las publicaciones del Banco Central y del INTUR ya no permiten conocer cuántos cruceros arribaron al país. Las estadísticas oficiales únicamente informan el total de visitantes que ingresaron por vía acuática, sin distinguir cuántos corresponden al turismo de cruceros.

Un mercado fuera del radar

De  acuerdo con la fuente experta en turismo consultada para este reporte, la falta de información detallada tiene implicaciones que van más allá de las estadísticas. Sin datos sobre el número de cruceros, pasajeros o temporadas ya no es posible reconstruir con precisión cómo evolucionó este segmento después de la crisis de 2018, cuánto logró recuperarse tras la pandemia o cómo se compara con el resto de Centroamérica.

Hoy, el Banco Central únicamente informa el número total de visitantes que ingresaron por vía acuática. Esa falta de detalle estadístico impide conocer si el turismo de cruceros recuperó el dinamismo que alguna vez tuvo o si continúa perdiendo espacio frente a otros destinos de la región.

“Las estadísticas no son un simple registro administrativo. Son una herramienta para saber qué funciona, qué cambió y hacia dónde se mueve un sector. Cuando esa información deja de publicarse, también se pierde la posibilidad de evaluar con objetividad la evolución del turismo”, concluye el especialista en temas turísticos.


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