Un compromiso con el periodismo y la libertad

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Divergir, dice la RAE, es discrepar. Aunque su definición va más allá. Se trata, dicen los académicos, de dos líneas o superficies que se van separando, de manera sucesiva, de un punto común para formar un nuevo ángulo o vértice. Esa definición es la que más se ajusta a esta nueva complicidad periodística que hoy, estimados lectores, les presentamos: DIVERGENTES. Un nuevo medio de comunicación impulsado por jóvenes periodistas quienes, formados en el caldo tradicional del oficio, quieren hacer alquimia con las nuevas tendencias narrativas y multimedia que a diario ofrece la tecnología. Queremos poner al servicio ciudadano un periodismo riguroso con los hechos, el buen contar, y la fiscalización de los poderosos, un ejercicio ciudadano que nunca está de más en nuestras endebles democracias centroamericanas.

Divergimos de las formulas establecidas —y necesarias—que implementan las redacciones tradicionales, para ensayar un periodismo no regido por la exigencia del clic, sino por uno que nos permita zambullirnos en las realidades y en los personajes para contar con mayor detalle y detenimiento esas voces y ámbitos que componen nuestras sociedades. Esto no quiere decir que dejemos de un lado el pálpito de la noticia, sino que a partir de esas pulsaciones podamos jalar el hilo para desenrollar a fondo la madeja. Y siempre teniendo como aspiración la libertad, porque entendemos que el periodismo es libre o es una farsa, como afirmó Rodolfo Walsh.

En el periodismo de DIVERGENTES no existen “reglas sacerdotales”, parafraseando ahora a Tom Wolfe. Al contrario, pretendemos experimentar con todos los géneros del oficio, y abarcar nuevas tendencias como, por ejemplo, podcasts, ensayos fotográficos, periodismo transmedia e inmersivo, y al mismo tiempo crear experiencias «offline». Queremos que primen relatos y puntos de vistas que le produzcan al lector la sensación de estar metido en las historias, experimentar las realidades emotivas, y sacar conclusiones más amplias. De manera que este periodismo pueda aportar a la sociedad soluciones desde otras perspectivas.

Sí, sabemos que nacemos en un contexto complicado. En medio de una pandemia que en menos de 100 días ha trastocado y puesto de cabeza el mundo tal como lo concebíamos. Por eso dos de nuestros primeros reportajes abordan la crisis sanitaria que impone la COVID-19, en un momento en que la región latinoamericana se torna el punto álgido de los contagios en el mundo. Desde una Nicaragua donde el régimen Ortega-Murillo falsea la realidad en una actitud negligente, hasta una Honduras empobrecida y violenta para las mujeres. Apenas dos muestras de esta región centroamericana, pero que pretendemos ampliar con la colaboración de colegas en el istmo.

DIVERGENTES tiene como epicentro Nicaragua, un país donde el ejercicio del periodismo es perseguido por el Gobierno Ortega-Murillo. La aparición de este medio de comunicación se suma a las otras voces que han surgido desde abril de 2018, pese a la censura, la cárcel, y el hostigamiento sufrido por colegas, destacando el asesinato de Ángel Gahona.

Nos mueve ese compromiso con Nicaragua y con una sociedad lastrada por la impunidad. Sabemos que quedan muchas historias que contar y mucha corrupción que escudriñar, como lo demuestra la investigación “El gran contratista de la Alcaldía de Managua”. Un reportaje que trae a luz pública a un desconocido empresario que, gracias al favor de un todopoderoso funcionario amparado por la pareja presidencial, se convirtió en don y señor del sector de la construcción en Nicaragua, con una rapidez comparable a la espuma del champán al ser descorchado.

Aparte de estos relatos de negligencia y corrupción, también queremos contar esperanzas. Cómo los nicaragüenses superamos estas crisis permanentes en las que vivimos con ingenio, resiliencia e ilusiones.

DIVERGENTES, sin embargo, no aspira a ser una isla informativa. Si bien Nicaragua es nuestro centro, tenemos el mundo como referencia y nuestro periodismo aspira a contar aquellas historias de interés global que también tienen un impacto local. Trump, la migración, el descalabro económico, la cultura, los deportes y mucho más también tendrán un espacio en este proyecto que nace con mucha ambición.

Para cumplir estas aspiraciones necesitamos del apoyo de ustedes, una ciudadanía que se sienta con toda la confianza de aliarse con nuestros periodistas para que podamos contarnos como país, como sociedad, y como individuos. Para divergir en conjunto, porque el periodismo ya no es un oficio de lobo solitario.

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