18 horas de asalto policial en Sébaco: allanamientos, agresiones, detenciones y un párroco cercado

Después del violento asalto a la capilla del Divino Niño Jesús de Praga de la parroquia de la Divina Misericordia, con su párroco Uriel Vallejos refugiado en la casa cural, amaneció cercada por agentes antimotines este martes. El cardenal Brenes llamó al régimen Ortega-Murillo detener los actos de violencia contra la Iglesia y sacerdotes

Momento en que la noche del lunes la Policía ingresó a la parroquia Divina Misericordia de Sébaco. Foto: Cortesía.

La toma de la capilla Divino Niño Jesús de Praga y el asalto a mano armada de Radio Católica, en Sébaco, por parte de oficiales de la policía Ortega-Murillo ha ocasionado que se suspendan las clases en el colegio San Luis, informó el padre Uriel Vallejos, párroco de la parroquia Divina Misericordia ubicada en esa ciudad del norte, y director del centro de estudios. El religioso cumplió más de 18 horas de asedio por antimotines de la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP), quienes intentan entrar a la casa cural, donde se encuentra refugiado desde la tarde del lunes primero de agosto.

“Por motivo del asedio policial en las instalaciones de la capilla, casa cural y colegio, comunicamos a toda la comunidad educativa que se suspenden las clases en nuestro colegio San Luis Gonzaga, Sébaco hasta nuevo aviso”, escribió en Twitter el padre Vallejos, director también de Radio Católica, una de las siete emisoras que el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) ordenó cerrar. Las radios pertenecían a la Diócesis de Matagalpa, dirigida por el obispo Rolando Álvarez, uno de los religiosos más asediados por la dictadura. 

Este martes los alrededores de la capilla permanecen cercados por agentes antimotines, según reportó la página de Facebook de la iglesia asaltada por la Policía.

Este martes la iglesia Divina Miseriocordia en Sébaco amaneció cercada por antimotines. Foto: Cortesía.

La nueva ofensiva del régimen Ortega-Murillo contra la Iglesia Católica inició la tarde del lunes cuando una trabajadora de Telcor le notificó a Vallejos el cierre de la emisora e intentó llevarse los equipos del medio. Ante la negativa del religioso de permitir acceder a los equipos, la funcionaria se retiró para regresar más tarde acuerpada por agentes de la Policía, antimotines y paramilitares.

Pasadas las seis de la tarde, los agentes antimotines rompieron los candados de la capilla para entrar a la fuerza y confiscar los equipos de la radio. Los uniformados lanzaron bombas lacrimógenas, realizaron disparos al aire y golpearon a los feligreses que atendieron el llamado de alerta del padre Vallejos.

“Amigos fieles, vengan, estoy siendo asediado; la policía ha violentado los candados de la Capilla para entrar a donde están los equipos para llevárselos. La policía está agrediendo a los fieles que están dentro del colegio”, alertó Vallejos a través de Twitter.

Feligreses salvan equipos

Policías rompiendo los candados de la iglesia Divina Misericordia en Sébaco. Foto: Cortesía.

La página de Facebook de la Diócesis Media de la Parroquia Divina Misericordia informó que, minutos antes que la dictadura ejecutara la redada en Sébaco, la feligresía pudo sacar los equipos de la radio y el Canal Católico “que con tanto esfuerzo y generosidad lograron tener”. De modo que la Policía no se los pudo robar. 

La acción represiva de la Policía incluyó la detención de varios jóvenes miembros de la comunidad católica en esa ciudad. Aunque por ahora no se precisa oficialmente cuántos son los detenidos entre la noche del lunes y madrugada del martes, se habla de al menos una decena.

La madrugada para Vallejos se tornó tensa. En Twitter el religioso informó minuto a minuto todo lo que ocurría en los alrededores de la capilla mientras él se resguardaba en la casa cural. A eso de la 1:20 de la mañana, Vallejos alertó que la Policía forcejeó la puerta metálica de la cocina para ingresar donde él se encontraba junto a otros seis laicos. “Auxilio”, escribió el sacerdote.  

Cardenal Brenes llama a detener violencia

El cardenal Leopoldo Brenes en una foto de archivo de EFE/ Jorge Torres.

En medio del silencio de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), el cardenal Leopoldo José Brenes, arzobispo metropolitano de Managua, llamó al régimen Ortega-Murillo a detener los actos de violencia contra la Iglesia, los sacerdotes y la feligresía.

“Nosotros no somos enemigos del gobierno: la Iglesia predica el evangelio, el amor, la paz y la reconciliación. Todos estos actos contra la Iglesia son expresiones de violencia y nosotros responderemos con la palabra de Dios”, dijo Brenes al periodista Emiliano Chamoro, director del medio Portavoz Ciudadano.

En cuanto al pronunciamiento oficial de la CEN, Brenes mencionó que la decisión está en manos del actual presidente de la entidad religiosa, monseñor Carlos Herrera, quien hasta ahora no ha dicho nada. Otro que ha guardado silencio es el Papa Francisco, pese a los múltiples ataques ejecutados contra los líderes religiosos, como es el caso de monseñor Rolando Álvarez, quien en mayo pasado fue rodeado por más de una semana por la Policía.

La tarde del lunes Telcor ordenó cancelar todas las radios católicas bajo la tutela de la Diócesis de Matagalpa entre ellas radio Hermanos; radio Nuestra Señora de Lourdes de La Dalia; radio Santa Lucía, de Ciudad Darío; radio Católica de Sébaco; radio Nuestra Señora de Fátima de Rancho Grande; radio San José de Matiguás y radio Monte Carmelo de Río Blanco.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) llamó al Estado de Nicaragua a cesar “de inmediato” este “atropello” contra de la Iglesia Católica en Nicaragua. A su vez urgió a no reprimir a la ciudadanía, llamado que no ha sido atendido por la administración orteguista.

Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, calificó esta nueva ofensiva de la dictadura sandinista como un “atropello y violencia”, y demandó “cesar los embates contra la libertad religiosa, libertad de expresión y respetar la vida e integridad de las y los nicaragüenses”.