La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través de un comunicado y unas fotografías en un lecho de hospital, atravesado por una traqueotomía, ha confirmado lo que diversas fuentes sandinistas habían advertido: que el preso político Brooklyn Rivera estaba en riesgo de muerte tras ser internado. Tras más de 970 días en desaparición forzada por ocultamiento de paradero, el régimen admitió tenerlo bajo su custodia y, forzado por la presión internacional, ha dado un parte alarmante sobre su “delicada condición”.
El líder del partido YATAMA, de 73 años, fue capturado el 29 de septiembre de 2023 por la Policía del régimen copresidencial. En la foto que se filtró de su detención se aprecia a un hombre mayor, de pie y sin signos visibles de deterioro extremo, que dista de manera abismal del anciano enflaquecido y postrado que la dictadura mostró ahora. El régimen nunca informó a sus familiares sobre su paradero durante más de dos años y medio, pero ahora se sabe, según el comunicado difundido este 27 de mayo, que al día siguiente de su captura fue internado en el Hospital Roberto Huembes de la Policía Nacional.
El régimen asegura que se internó por “distintos episodios y síntomas propios de condiciones de salud alteradas durante varios años”. El comunicado que, según un especialista consultado por DIVERGENTES, desahucia a Rivera, responsabiliza a un historial de salud crónica por la gravedad del líder indígena.
“El día martes 31 de octubre 2023 ingresó a las instalaciones del Sistema Penitenciario en Tipitapa donde continuó siendo atendido por l@s Médic@s y Enfermer@s del lugar, con visitas y chequeos cotidianos y la medicación necesaria (sic)”, asegura el comunicado. “Ante un obvio deterioro en sus condiciones respiratorias fue trasladado al Hospital Fernando Vélez Paiz el 07 de marzo 2026, donde ha sido atendido”, agrega. Eso confirma las informaciones compartidas por fuentes sandinistas hace unos meses sobre su traslado a un hospital, rumor que desató una campaña internacional para conocer su paradero y su estado de salud. Sin embargo, el régimen siempre se negó a presentarlo.

Según el régimen, Brooklyn Rivera presenta un cuadro respiratorio grave iniciado con tos, pérdida de peso, cansancio, debilidad y expectoración compatible con neumonía. Los exámenes habrían confirmado una infección pulmonar mixta: bacteriana, por Klebsiella pneumoniae, y fúngica, por aspergilosis pulmonar, además de derrame pleural bilateral. Pese al tratamiento con antibióticos, fisioterapia pulmonar y alimentación especial, “su condición respiratoria se deterioró hasta requerir traqueotomía y ventilación mecánica invasiva”. Luego, un nuevo cultivo detectó otra bacteria, Stenotrophomonas maltophilia, asociada a infecciones complejas y resistentes, por lo que se le añadieron antibióticos específicos, dice el comunicado.
El parte oficial también señala que Rivera recibe nutrición parenteral total, es decir, alimentación intravenosa, además de alimentación por vía digestiva. A esto se suma un hallazgo abdominal grave: líquido libre intraabdominal y, tras una laparoscopía, diagnóstico de cirrosis hepática con lesiones macronodulares. En conjunto, el cuadro descrito por el régimen apunta a un paciente en condición crítica o muy delicada, con infección pulmonar severa, dependencia de ventilación mecánica, compromiso nutricional importante y enfermedad hepática avanzada.
“Su condición actual es delicada, con ventilación mecánica a través de traqueotomía y alimentación intravenosa; presenta falla de múltiples órganos, hígado cirrótico e infección pulmonar activa causada por bacterias resistentes”, advierte el régimen en un comunicado que recuerda mucho al que antecedió a la muerte en cautiverio del general Humberto Ortega Saavedra, hermano del copresidente y cuñado de la copresidenta. Luego de reconocer que lo tenían en casa por cárcel y su deterioro de salud, emitieron un comunicado de desahucio que antecedió horas después a su muerte.
Desde 2019, al menos seis presos políticos han muerto en prisión, arresto domiciliario o bajo cautiverio estatal del régimen Ortega-Murillo: Eddy Montes Praslin, Santos Flores Castillo, Hugo Torres Jiménez, Mauricio Alonso Petri, Carlos Cárdenas Zepeda y el general Ortega Saavedra. De modo que la aparición de Rivera en estado crítico vuelve a colocar bajo la lupa el patrón de deterioro extremo, falta de información y riesgo de muerte de personas presas políticas bajo custodia de la dictadura.
El comunicado oficial sostiene que Rivera ha recibido visitas quincenales de su hijo Wailandin Rivera Solórzano, y que la exdiputada indígena Nancy Elizabeth Henríquez y el comandante Lumberto Campbell, leal a los copresidentes, lo han visitado semanalmente. La versión no puede ser corroborada de forma independiente, ya que Henríquez fue excarcelada bajo un régimen de casa por cárcel y total incomunicación, condición que hace imposible confirmar si ha tenido acceso real a Rivera.
No fue tratado a tiempo

Un médico internista consultado por DIVERGENTES advirtió que la evolución de las infecciones respiratorias descritas por el propio régimen es compatible con una “atención tardía y negligente” mientras Rivera permanecía en la cárcel La Modelo.
Según el especialista, si no se aplicaron a tiempo medidas adecuadas de aislamiento, precaución, tratamiento antibiótico y seguimiento clínico, el paciente pudo haber seguido adquiriendo bacterias en el entorno donde estaba recluido u hospitalizado.
Organismos como la Unidad de Defensa Jurídica han advertido antes sobre las condiciones insalubres de las celdas en Nicaragua, un contexto que agrava el riesgo de infecciones y deterioro de salud entre las personas presas políticas.
Para el especialista, los procedimientos realizados —traqueotomía, ventilación mecánica, antibióticos y nutrición parenteral— pueden corresponder al manejo de un paciente crítico, pero el hecho de que hayan sido necesarios revela un deterioro que pudo estar asociado a negligencia, falta de atención oportuna y ausencia de un tratamiento adecuado desde el inicio.
“De haberse diagnosticado y tratado oportunamente la primera infección bacteriana, y de no haberse producido una sobre infección nosocomial con gérmenes ultra resistentes, el pronóstico clínico del paciente probablemente sería más favorable”, explicó el médico.
Hija de Rivera responsabiliza al régimen

Tininiska Rivera, hija del dirigente de Yatama, emitió un comunicado responsabilizando al régimen Ortega-Murillo por el grave estado de salud de su padre, desmintiendo que estos fueran derivadas de condiciones previas.
“El comunicado y las fotografías divulgadas por el régimen únicamente demuestran las condiciones indignas, inhumanas y degradantes en las que mantienen a mi padre, dando prueba de flagrante violaciones a sus derechos fundamentales. Lejos de generar tranquilidad, las imágenes evidencian el grave deterioro físico de un hombre de 73 años bajo total control del régimen dictatorial de Ortega y Murillo. Rechazamos las aseveraciones del régimen que intentan mostrar un supuesto trato humanitario mientras se mantiene a mi padre en aislamiento, incomunicación y bajo total control estatal en condiciones inhumanas, haciendo caso omiso a los organismo de derechos humanos que pedían su libertad”, cita el comunicado de Tininiska.
Con la presentación de Rivera y la de Angélica Chavarría la semana pasada, aún quedan al menos ocho presos políticos en condición de desaparición forzada por ocultamiento de paradero, según registros de organismos de derechos humanos.
Entre ellos están Douglas Gamaliel Álvarez Morales, con 817 días desaparecido; Víctor Boitano Coleman, con 750 días; Eddie Moisés González Valdivia, con 668 días; Steadman Fagot Müller, con 637 días; Carlos Ramón Brenes Sánchez, con 275 días; Larry Javier Martínez Romero, con 273 días; y Salvadora del Socorro Martínez Aburto, con 272 días. Sus familias continúan sin información verificable sobre su estado de salud, condiciones de detención o lugar exacto de reclusión.