Dictadura prohíbe entrada a Nicaragua a Carlos Luis Mejía, fundador de La Cuneta Son Machín

El músico regresaba al país tras un viaje familiar en Washington, pero no lo dejaron abordar su vuelo de conexión en El Salvador, a pedido de las autoridades migratorias de Managua.

Carlos Luis Mejía Rodríguez. Cortesía.

Las autoridades migratorias de la dictadura Ortega-Murillo impidieron al músico Carlos Luis Mejía Rodríguez, miembro fundador del popular grupo La Cuneta Son Machín, retornar a Nicaragua la mañana de este lunes. El artista regresaba de Washington hacia Managua tras un viaje familiar, pero en su escala en El Salvador le comunicaron que no tenía permitido el ingreso al país. 

Fuentes de Migración y Extranjería del régimen confiaron a DIVERGENTES que la madre y la hija de Carlos Luis Mejía pudieron continuar su viaje hacia Managua, mientras que el músico fue retornado hacia Estados Unidos. “La orden fue no dejarlo regresar después que la aerolínea envió a Managua los nombres de los pasajeros de ese vuelo”, narró la fuente migratoria, quien prefirió no dar mayores detalles.

La prohibición inconstitucional de impedir el ingreso del artista a Nicaragua, quien toca la marimba en La Cuenta Son Machín, ocurre en medio de una oleada represiva del gobierno Ortega-Murillo contra músicos críticos durante el cuarto aniversario de la rebelión de abril. Esta no es la primera vez que el gobierno impide el acceso al país a un nacional. En julio de 2021, Lesther Javier Aleman, papá del preso político y líder estudiantil Lesther Alemán, no pudo abordar un avión, al igual que el músico.

Carlos Luis Mejía es hijo de Carlos Mejía Godoy, uno de los baluartes de la música nicaragüense y quien, junto a su hermano Luis Enrique, compusieron la banda sonora de la revolución sandinista. Varios integrantes de esta prolífica familia artística son críticos de la deriva autoritaria de la pareja presidencial. 

La semana pasada, fueron apresados dos productores musicales y un cantante crítico. Uno de ellos es el vocalista de la banda Monroy & Surmenage, Josué Monroy, quien hace unos días ofreció un concierto en ocasión al aniversario número 15 de la banda. La persecución llega tras una circular que envió la Policía a dueños de bares, prohibiéndoles la realización de conciertos con “varias bandas”, con pena de revocación de permisos.

Carlos Luis Mejía Rodríguez. Cortesía.

También capturaron a Salvador Espinoza, dueño de la productora SaXo Producciones e hijo de Salvador Espinoza, subdirector del Teatro Nacional Rubén Darío. Durante el allanamiento, se detuvo a Xóchitl Tapia, copropietaria de esta productora. La casa de Monroy volvió hacer allanada hace un par de días y los oficiales saquearon todos sus equipos musicales. 

En medio de esta oleada represiva, la dictadura deportó a dos artistas del colectivo La Antesala: la italiana radicada en Managua, Emilia Arienti (Ailime), y al productor musical Leonardo Canales “a su país de origen”, tras ser secuestrado el pasado martes 12 de abril. 

Las nuevas detenciones suceden a pocos días del aniversario de las protestas de abril de 2018, una fecha que los dictadores se han empecinado en borrar. Las protestas provocaron que decenas de músicos y artistas se unieran a la causa social a través de sus canciones. En los últimos cuatro años, el régimen ha desatado una escalada represiva previo al aniversario, las cuales incluyen asedio a familiares de víctimas, a periodistas y voces críticas contra el régimen. 

Antes de 2018, muchos de estos artistas críticos eran cercanos a la iniciativa de promoción musical de Juan Carlos Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, quien usaba como plataforma su canal de televisión Telenica Canal 8 (Tn8). Sin embargo, después de las protestas y la represión, los artistas rompieron abiertamente con Juan Carlos, un apasionado del rock y quien tiene su propia banda llamada Ciclo. Algunos músicos creen que las detenciones de sus compañeros de escenario tienen “cierto grado de venganza”.

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