Francisco Robles Rivera

Francisco Robles Rivera
20 de octubre 2026

Chavismo en Costa Rica: adoctrinar con fondos públicos

Foto de archivo de una marcha contra el gobierno de continuidad encabezado por Laura Fernández. DIVERGENTES.

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El debate público actual no es tan distinto al de años atrás. Sin embargo, hoy tiene mucha más resonancia y músculo de plataformas: en las Universidades Públicas se adoctrina a las personas. Se trata de una suerte de trance que inicia en las personas estudiantes una vez cruzan el portal de las aulas universitarias. Sin embargo, de qué hablamos cuándo la gente grita “adoctrinamiento”. Según el Diccionario de la Lengua Española “adoctrinar” se refiere al hecho de “inculcar determinadas ideas o creencias”. En esta lógica pasar por las aulas, por ejemplo, de la Universidad de Costa Rica (UCR), conlleva una transformación de las personas al “comunismo”, aunque no sabemos, o no nos han contado cómo escapó la presidenta Laura Fernández de este “trance”.

En esta reducción de todos los procesos cognitivos, y de agencia de las personas estudiantes, la discusión sobre adoctrinamiento no es un discurso sobre la “educación pública”, sino de cómo opera hoy el poder político y de medios para crear una sociedad de miedos. Se trata de activar una supuesta amenaza que moviliza una “incivilidad” que incrementa “el enojo de quienes se sienten atacados y el entusiasmo de quienes se sienten validados”, argumentan Ernesto Calvo y Natalia Aruguete. 

Frente a la impotencia propia de su mala gestión y la limitada preparación de sus diputadas y diputados, las cabezas del Partido Pueblo Soberano (PPSO), han buscado crear un enemigo común. Un ente físico y a la vez difuso al que culpar por retrocesos, problemas propios e incapacidades. En la administración anterior, la de Rodrigo Chaves, y debido a su poco peso en el Congreso, lo fue la Asamblea Legislativa.  Hoy con el control de la Asamblea, y amparados en un “fantasma que recorre América Latina”, el enemigo es el “comunismo”. 

No se trata de la ideología, sino de la etiqueta usada a discreción por el gobierno y sus medios para atacar personas, grupos e instituciones de variopinto color ideológico. El uso de la etiqueta “comunista” no busca persuadir electores, sino en un país con un marcado ADN anticomunista, se trata de destruir el prestigio y la credibilidad de las personas e instituciones.

Preparando recomendación…

En la narrativa chavista de “enemigos” los problemas reales, por ejemplo, seguridad y recaudación de impuestos, no se discuten o resuelven, lo que urge es mantener viva la campaña electoral y la discusión de la “amenaza”. Así, cuando la sociedad se “divide” en un pueblo bueno (“la señora de purral”), y supuestas élites corruptas (el poder judicial o las universidades públicas), la democracia se convierte en la aclamación de mayoría para legitimar al gobernante. La democracia se vacía de contenido, pues el líder omite toda acusación de medios o fiscalía: el “líder” es la suma de las voluntades de la mayoría que ganó las elecciones.

Chavismo en Costa Rica: adoctrinar con fondos públicos

En esta amalgama de actores, el chavismo ha optado por sumar voluntades de un amplio espectro ideológico. Suma políticos de reconocido caudal , gestores, exiliados de otras administraciones y soldados de medios y de las redes. Entre los gestores están los que abrazados a otros partidos buscan desmantelar lo que queda de estado social: jornadas laborales, salarios mínimos, salud y educación pública, TLCs, o pensiones. También están los políticos y medios que buscan el escándalo y, llenar la cancha de mierda para por un lado mantener el debate vivo, crear miedos y para estar presentes en los ciclos de noticias. 

Con sus medios, y a través de pauta publicitaria pública y contratos, han construido realidades paralelas, noticias falsas y amplificado incluso sus narrativas en los medios que les critican. Por ejemplo, medios que han sufrido ataques y persecución política cubrieron la cárcel inaugurada por Laura Fernández en los términos que se definieron desde casa presidencial: la cárcel, supuesta copia de una de las cárceles de Bukele, es la solución a los problemas de inseguridad.

En una sociedad como la nuestra, donde la pobreza se ve más que antes y la riqueza se muestra aún más, el chavismo no es la causa, el chavismo es el síntoma. ¿Y cómo se cura la enfermedad? Tal vez, un arranque, un punto mínimo de partida sería emprender un viaje de regreso de las prácticas y políticas que nos llevaron al chavismo de hoy. Predicadas como mantras, las políticas de austeridad de todos los gobiernos que precedieron al chavismo no construyeron un país mejor, por el contrario, nos heredaron un país más oxidado y derrotado. Un país de varios vagones, sin estaciones, ni destino común.

Estas mismas políticas convirtieron a la educación en un gasto, y no en una inversión, y transformaron los presupuestos de educación pública en su caja chica. Un año sí y otro también, la discusión pública sobre los presupuestos universitarios ha sido usada como palanca de control y desmantelamiento de la autonomía universitaria. No han buscado reformar la educación, sino que la educación pública no les cuestione y les ponga en evidencia.

Adoctrinar con fondos públicos no es leer o investigar sobre temas en particular, es tener el micrófono y el poder para cortar fondos de quienes no piensan como el partido de gobierno.

ESCRIBE

Francisco Robles Rivera

Profesor Catedrático de la Universidad de Costa Rica.