Cuando Daniel Ortega enseña historia: inventa naciones, adelanta invasiones y da lecciones sobre Mao Tse-Tung

Ortega volvió a desentonar con la historia: afirmó que Centroamérica ya eran “naciones” en 1821, adelantó la llegada de William Walker y hasta atribuyó a la China comunista la derrota del nazismo. Un repaso de falsedades y datos nada confiables.


Lo dicho:

“Ahí, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua eran ya naciones que habían optado por la independencia y a la que también se adscribía Costa Rica… Y eso dio una muestra de unidad; o sea, la intromisión de Walker, los crímenes que cometió él, denominarse presidente de Nicaragua, para luego ser presidente de Centroamérica y después ser presidente de México, eso lo que hizo fue exacerbar los sentimientos de soberanía que habían nacido ya con la independencia”, dijo Daniel Ortega en un acto en honor a las fiestas patrias.

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Daniel Ortega volvió a desentonar con el pasado en su discurso del 12 de septiembre, mientras saludaba a los estudiantes que acompañarían la antorcha de la Unión Centroamericana. Como un “Chespirito” de la memoria, el mandatario acomoda los hechos a su conveniencia: esta vez aseguró que Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua ya eran “naciones” al momento de la Independencia, y que Costa Rica simplemente se sumó. ¿Qué tan cierta es esta versión? Aquí repasamos otro de los tantos desvaríos históricos de Ortega, que rara vez acierta cuando habla del pasado.

El 15 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia de Centroamérica. En ese momento, la Capitanía General estaba conformada por Guatemala, Chiapas, Comayagua (Honduras), San Salvador, Nicaragua y Costa Rica, todas en calidad de provincias, no de naciones. La independencia fue proclamada en conjunto, como ruptura del dominio español, y no por la decisión soberana de Estados ya constituidos.

Un historiador consultado por DIVERGENTES aclara que, en tiempos coloniales, los actuales países centroamericanos formaban parte del Reino de Guatemala, integrado al Virreinato de la Nueva España, con capital en México. 

Cada provincia tenía cabildos y autoridades locales, pero estas respondían a la Capitanía General de Guatemala y, en última instancia, a la Corona española, por lo que no podían considerarse naciones soberanas, como afirmó Ortega en su discurso. Fue solo después de 1821, con la independencia y la posterior conformación de las Provincias Unidas del Centro de América, que estos territorios empezaron a reconocerse como Estados —y más tarde como naciones—; antes de ese proceso, no lo eran.

Ortega también afirmó que Costa Rica “se adscribió” al acta, pero lo cierto es que este país no estuvo representado en la firma del 15 de septiembre debido a la distancia. El acta, sin embargo, la incluía como parte de la proclamación. Fue hasta el 29 de octubre de 1821, cuando las autoridades de Cartago en Costa Rica, ratificaron la independencia, siguiendo lo acordado en Guatemala.

“Número 57. En la ciudad de Cartago a los veintinueve días del mes de octubre de mil ochocientos veintiuno, con premisas de las plausibles noticias de haberse jurado la independencia en la capital de México y en la Provincia de Nicaragua, juntos en cabildo extraordinario y abierto el Muy Noble y Leal Ayuntamiento de esta ciudad, los señores Vicario y cura Rector, el Ministro de Hacienda Pública, innumerables personas de distinción y pueblo, se leyeron los oficios y bando de señor Jefe Político Superior, don Miguel González Saravia de 11 y 18 de corriente en que conforme al voto de los partidos de Nicaragua se juró en León el día once del mismo la independencia absoluta desgobierno español y bajo el plan que adopte el imperio mexicano. Habiéndose leído también un manifiesto de Guatemala sobre el Verdadero aspecto de su independencia, por unánime voto de todos los circunstantes”, reza el Acta de Ayuntamiento de Cartago del 29 de octubre de 1821.

Las fechas y roles de William Walker según Ortega

Divergentes| Foto tomada de Canal 2

Otro desatino de Ortega es la fecha que asigna a la llegada de William Walker a Nicaragua, a quien suele mencionar casi siempre cuando  critica la intromisión de Estados Unidos. Según Ortega: “La independencia nos significó alegría, pero también significó controversias, enfrentamientos, conflictos. Fíjense, la independencia, insisto en esto, se declara en 1821, y ya en el año 1853, 54, 55, tenemos a los invasores yanquis queriéndose adueñarse de Centroamérica, encabezados por William Walker”, expresó en el discurso, acto en el cual estaban presentes centenares de estudiantes.

Si bien el dato de la firma del Acta de Independencia es correcto y hubo divisiones, guerras civiles y tensiones entre provincias, Walker llegó a Nicaragua en 1855, no en 1853, como indicó Ortega.

“Y eso dio una muestra de unidad; o sea, la intromisión de Walker, los crímenes que cometió él, denominarse presidente de Nicaragua, para luego ser presidente de Centroamérica y después ser presidente de México, eso lo que hizo fue exacerbar los sentimientos de soberanía que habían nacido ya con la independencia”, historió Ortega. 

Sin embargo, otra vez desatinó: Walker en julio de 1856 ya se había proclamado presidente de Nicaragua, pero nunca fue presidente de Centroamérica, ni de México; sus ambiciones expansionistas nunca se concretaron.

Ortega también se contradice al afirmar primero que otros países centroamericanos se unieron para derrotar a Walker y luego decir que “al final fue la derrota total de los filibusteros, yanquis que fueron expulsados, que fueron derrotados por el pueblo nicaragüense”. 

La Guerra Nacional en Nicaragua para derrotar a los invasores requirió la participación de fuerzas costarricenses, hondureñas, salvadoreñas y guatemaltecas, unidas a los ejércitos nicaragüenses. 

La Batalla de Santa Rosa (1856), la Batalla de San Jacinto (1856), la campaña de Guanacaste y la toma de Rivas fueron claves. La derrota de Walker fue un esfuerzo regional, no únicamente nicaragüense; Costa Rica jugó un papel fundamental, sobre todo en 1856, y la expulsión definitiva ocurrió en 1857, gracias a la alianza militar centroamericana.

Ortega afirma que China comunista luchó contra el nazismo

Divergentes| Foto tomada de El 19 Digital

Ortega también reprobó la clase de historia universal, durante el acto de entrega de autobuses a transportistas en homenaje a Germán Pomares. En el acto estaba presente Chen Xi, embajador de la República Popular China en Nicaragua, cuando Ortega mencionó que China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), “fueron las dos fuerzas contundentes que determinaron la derrota del fascismo”, enfrentando al nazismo y derrotándolo.

La URSS desempeñó un papel crucial en la derrota de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la invasión alemana en la Operación Barbarroja, iniciada el 22 de junio de 1941, el régimen de Stalin se unió a los aliados occidentales en la lucha contra el fascismo. Desde entonces, la historiografía soviética ha presentado ese momento como su entrada oficial en el conflicto global.

La República Popular China fue fundada en 1949, después de la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto, China estaba gobernada bajo el liderazgo del Partido Nacionalista (Kuomintang), quienes controlaban algunas ciudades, pero el líder del partido Comunista de China, Mao Tse-Tung, proclamó la República Popular China. hasta ese año. 

Por tanto, la República Popular China no existía y no participó en la derrota del nazismo en Europa, como erróneamente afirmó Ortega. El 8 de diciembre de 1949, el periódico Mundo Obrero, publicó un telegrama de Mao Tse-Tung al Partido Comunista de España, en el que anunciaba la proclamación oficial de la nueva república socialista. 

Ortega compara Nicaragua con Ucrania

Divergentes| Foto tomada de internet

En 2022, Daniel Ortega volvió a presentar la narrativa de golpe de Estado, asegurando que la situación en Nicaragua en 2018 es comparable con la de Ucrania. Los hechos muestran lo contrario: ambos contextos son muy distintos, y en ninguno de los casos hubo un golpe de Estado , como lo afirmó el mandatario.

En Ucrania, el conflicto comenzó cuando en 2013 el presidente Víktor Yanukóvich, presionado por Rusia, suspendió un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Esto provocó protestas masivas conocidas como Euromaidán, que fueron reprimidas con violencia estatal, dejando cerca de cien muertos. La crisis fue aprovechada por Moscú para anexar Crimea y apoyar a grupos separatistas en Donbás, extendiendo un conflicto que continúa hasta hoy. Rusia también ha desplegado tropas y entrenado soldados cerca de la frontera ucraniana, mientras Zelenski buscaba acelerar el ingreso de Ucrania a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Ortega ha utilizado esta narrativa para justificar su postura contra lo que llama “imperialismo”, pero los hechos muestran que es Rusia quien ha buscado invadir Ucrania y bloquear su integración internacional.

En Nicaragua, la represión de protestas cívicas y pacíficas continúa de manera sistemática. Según informes recientes del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, al 30 de agosto de 2025 hay al menos 73 personas detenidas por motivos políticos. De ellas, 33 se encuentran en condición de desaparición forzada, mientras que 36 han sido juzgadas y condenadas, algunas desde 2022 hasta la fecha, bajo cargos como conspiración contra la integridad nacional o difusión de noticias falsas.

La comparación de Ortega con Ucrania no sólo ignora las claras diferencias entre ambos países, sino que raya en lo absurdo: mientras en Ucrania existe un conflicto geopolítico complejo, en Nicaragua la represión es interna, sistemática y dirigida contra quienes simplemente ejercen sus derechos cívicos. Sus palabras no reflejan hechos verificables; más bien, parecen un intento desesperado de justificar detenciones arbitrarias y mantener su control político sin que se note demasiado.