EE. UU. excluye a Cuba, Nicaragua y Venezuela de una Cumbre de las América que divide al continente

Las dictaduras no fueron invitadas por la administración del presidente Joe Biden debido a que no respetan la democracia y violentan los derechos humanos. La decisión ha creado fisuras en las relaciones interamericanas, después de que los presidentes de México y Bolivia decidieron no participar en el evento y otros, como el de Chile, expresaran su descontento. En Los Ángeles, sede del encuentro, organizaciones de derechos humanos esperan arrancar promesas de más acciones contra la dictadura de Daniel Ortega

Almagro, instó este lunes a acabar con la "pobreza, la discriminación y la violencia" que castigan el continente, en la jornada inaugural del Foro de la Sociedad Civil dentro de la IX Cumbre de las Américas. "Tenemos que revertir las condiciones de pobreza, discriminación y violencia" que afectan a América, señaló Almagro. EFE/ Carlos Lemos

La novena Cumbre de las Américas inició este lunes en Los Ángeles sin la participación de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Estos regímenes fueron excluidos por la administración del presidente Joe Biden por considerar que han cerrado los espacios democráticos y han violentado los derechos humanos. Si bien las organizaciones civiles nicaragüenses que participan en la Cumbre no tienen grandes expectativas sobre una condena unánime contra Daniel Ortega, esperan que los gobiernos democráticos de la región tomen acciones más eficaces.

La Cumbre de las Américas se realiza en medio de la invasión de Rusia a Ucrania, la continuidad a la baja de la pandemia de la Covid-19 y la duda del compromiso de Estados Unidos con los países de la región. Uno de los principales objetivos del encuentro regional es la elaboración de una declaración conjunta sobre migración, en un momento en el que el flujo migratorio en el continente americano está en aumento. La otra gran cuestión es cómo relanzar la recuperación económica, después del grave impacto causado por la pandemia.

Haydée Castillo, activista política y defensora de derechos humanos que se ha exiliado en Estados Unidos, explica que, para que en este tipo de eventos se produzca una declaración conjunta, esta debe contar con el respaldo y el consenso de la mayoría de los Estados miembros. Sin embargo, agrega que no ve en esta ocasión un interés fuerte de parte de las naciones participantes para actuar contra los regímenes de Nicaragua, Venezuela o Cuba.

“Nuestro papel aquí como organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil es hablar con los tomadores de decisiones para decirles que ya no se valen los  llamamientos, sino que necesitamos mecanismos más eficaces para debilitar al régimen y encontrar un camino para la liberación de los presos políticos”, dice Castillo.

La activista explica que las organizaciones civiles y de derechos humanos que están en la Cumbre tienen el objetivo de fortalecer el mensaje de que en Nicaragua el régimen no goza de legitimidad y demandar que se presionen a organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras entidades multilaterales que otorgan préstamos a la dictadura que retiren el apoyo económico. “Les vamos a explicar cómo esos recursos están dirigidos a fortalecer el tendido de represión en el país. Otra de las expectativas es que haya compromiso por parte de los Estados miembros para fortalecer los mecanismo de rendición de cuentas para investigar los crímenes de lesa humanidad”, detalla la defensora de derechos humanos.

Castillo dice que el hecho de que el régimen no haya sido invitado a una junta tan importante como la Cumbre de las Américas es una muestra del profundo aislamiento que sufre y de la falta de legitimidad que tiene ante la comunidad internacional. También lo ve como un espaldarazo a las organizaciones de víctimas de la represión de abril de 2018, de derechos humanos y de la sociedad civil, por su apuesta política de lograr un país con libertades y democracia.

Controversia por los invitados a la Cumbre

Andrés Manuel López Obrador confirmó este lunes que no asistirá a la Cumbre de las Américas que se realiza en Los Ángeles, California. EFE/ Isaac Esquivel

Los días previos a esta novena edición de la Cumbre de las Américas estuvieron marcados por la controversia en torno a la lista de invitados, después de que Estados Unidos anunciara su intención de excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela al no considerar democráticos sus gobiernos. “EE.UU. sigue teniendo dudas sobre la falta de espacios democráticos y la situación de los derechos humanos en Cuba, Nicaragua y Venezuela. Como resultado, Cuba, Nicaragua y Venezuela no serán invitados a participar en esta Cumbre”, explicó un alto funcionario estadounidense.

Varios países latinoamericanos ya habían expresado su disconformidad con esa decisión y algunos mandatarios, como forma de protesta, han decidido no acudir a la Cumbre, como el boliviano Luis Arce y el mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien dio a conocer su negativa este mismo lunes. Por su parte el presidente de Chile, Gabriel Boric, dijo que la exclusión por parte de Estados Unidos es un “error”, al subrayar que esa estrategia “no es el camino y no ha dado resultados históricamente”. “Cuando EE.UU. pretende excluir a determinados países, finalmente lo que hace es reforzar la posición que estos tienen y eso creemos que es un error y lo vamos a decir en la Cumbre, sin por un momento dejar de levantar nuestra voz para defender los derechos humanos”, afirmó Boric.

¿Una Cumbre deslucida?

La Cumbre de las Américas arrancó este lunes en la ciudad de Los Ángeles con la apertura del Foro de la Sociedad Civil. Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), fue el encargado de dar las palabras de bienvenida durante esta primera actividad.

Almagro afirmó que la Cumbre se produce en un “momento histórico” que debe servir para “fortalecer las relaciones interamericanas” y que refleja el deseo de “renovar la alianza hemisférica” entre los países de la región. Subrayó que es el momento de “defender con firmeza y determinación” la democracia y encontrar soluciones para los problemas estructurales que afectan al continente.

En la primera de las dos jornadas de este IX Foro de la Sociedad Civil se abordaron, entre otros temas, la protección del medioambiente, la defensa de la democracia, la construcción de ciudades sostenibles y el fortalecimiento de la región para hacer frente a emergencias globales.

Después de su participación, el subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, fue consultado por la periodista Lucía Pineda sobre posibles sanciones a la administración del dictador Daniel Ortega.

Nichols afirmó que Estados Unidos esperaba cambios profundos en la forma de actuar de Nicaragua. “Si no, vamos a tomar medidas para expresar nuestro desacuerdo por la represión política que existe en Nicaragua en este momento”, enfatizó  el subsecretario de Estados Unidos, aunque no fue claro si Washington impondrá nuevas sanciones a funcionarios del régimen.