Daniel Ortega tergiversa a d’Escoto: el excanciller defendió transformar, no eliminar la ONU

Daniel Ortega pidió la desaparición de la Organización de Naciones Unidas, citando al fallecido excanciller Miguel d’Escoto como respaldo, pero en realidad el pensamiento del sacerdote sandinista apuntó por una reinvención del organismo, no su desaparición


Lo dicho:

“Fíjense cómo está el mundo, el mundo está viviendo los momentos más críticos, que los que se han venido viviendo en las guerras anteriores, incluso esto que está aconteciendo, la OTAN preparándose para la guerra ¿para qué?, para agredir a Rusia, ¿Por qué? Porque ellos defienden a los fascistas, que se impusieron por un golpe de Estado en Ucrania; y ahí es donde decimos, cuánta razón tenía el padre Miguel d’Escoto, cuando estuvo presidiendo en Naciones Unidas, que planteó: ‘ya Naciones Unidas ya no sirve para nada hay que refundarla y refundarla, significa que desaparezca estas Naciones Unidas…’”.

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Falso - La información no es verdadera

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En su reciente discurso durante la celebración del 46 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista (46/19), el copresidente de Nicaragua, Daniel Ortega, arremetió nuevamente contra la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que calificó como un “instrumento de los países imperialistas que buscan dominar el mundo”. 

Incluso sugirió su desaparición, citando al expresidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel d’Escoto. En su extensa y lerda intervención, Ortega siguió fiel a la retórica que ha sostenido desde que retomó el poder en 2006, que es atacar a Estados Unidos y los organismos multilaterales. Denunció los crímenes cometidos contra el pueblo palestino y acusó al Gobierno de Israel, con el respaldo de Estados Unidos y Europa, de intentar desaparecer al Estado palestino. 

Condenó los ataques contra Irán, asegurando que fueron provocaciones infundadas para impedir su desarrollo nuclear con fines pacíficos. El copresidente, llamó a fortalecer las redes de comunicación para generar conciencia global y, en ese contexto, afirmó que el padre Miguel d’Escoto, exdiplomático nicaragüense y expresidente de la ONU, quería que esa institución desapareciera, pero que no le permitieron concluir ese proceso.

Sin embargo, esa afirmación es falsa. Miguel d’Escoto, quien presidió el 63.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU entre septiembre de 2008 y septiembre de 2009, defendió la relevancia del organismo y promovió su transformación. El exdiplomático, fallecido en 2017, abogó por una “reinvención” de la ONU, no por su desaparición. Como parte de ese esfuerzo, impulsó la creación del Día Internacional de la Madre Tierra, celebrado por primera vez el 22 de abril de 2011. Esta iniciativa fue considerada uno de los actos más destacados dentro de su propuesta de renovación institucional.

En su última intervención como presidente de la Asamblea General de la ONU, destacó una mejora en la percepción del organismo, según datos del Pew Research Center’s Global Attitudes Project, realizada en 24 países y los Territorios Palestinos: “Ha habido una sensible mejoría en cómo se ve a las Naciones Unidas. Esto nos alegra, pero no nos satisface. Aún queda mucho por hacer para lograr que Naciones Unidas sea merecedora del prestigio, confianza y credibilidad que debería tener para cumplir con efectividad su importantísima misión en este mundo tan atribulado”.

D’Escoto reconoció las limitaciones históricas de la institución al señalar que la Sociedad de Naciones fracasó porque quienes la promovieron carecían del poder o la voluntad para hacerla realidad, y añadió que algo similar podría decirse de las Naciones Unidas.

Sin embargo, matizó esa crítica al afirmar que la ONU “es potencialmente una Organización indispensable para ayudar a la Humanidad a sobrevivir el conjunto de crisis convergentes que amenazan con llevarla a su extinción”. Una visión opuesta a la postura de Ortega. 

Finalmente, d’Escoto insistió en la necesidad de transformar el organismo: “Yo, en este año como presidente de la Asamblea General, he llegado a la conclusión que nuestra organización está ya más allá de reformas o remiendos. Lo que necesitamos es reinventarla, y estamos en la urgente necesidad de hacerlo ad majorem gloriam Dei, es decir, por el bien de la Tierra y de la Humanidad”.

Si bien Ortega intentó apropiarse del legado de Miguel d’Escoto, lo cierto es que el exdiplomático nunca abogó por la desaparición de la ONU, sino por su transformación profunda como respuesta a las crisis globales. La manipulación de sus palabras evidencia una estrategia deliberada de distorsión con la que Ortega busca deslegitimar a los organismos multilaterales y reforzar su narrativa autoritaria.