La derrota de la Selección Nacional de Fútbol de Nicaragua contra Costa Rica el pasado primero de octubre en Liga de Naciones dejó en evidencia tres cosas: que el equipo no tiene nivel para competir en la Liga A (caímos contra Dominicana y Curazao por goleada); que no existe relevo generacional para futuros procesos; y por último, pero no menos importante, que el control de la “Azul y Blanco” fue asumido casi en su totalidad por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Al menos tres fuentes consultadas por DIVERGENTES con amplio conocimiento del tema confirmaron a este medio de comunicación que desde hace cinco meses, Juventud Presidente (JP), un órgano de propaganda oficial dirigido por el régimen sandinista, asumió la comunicación y organización de las selecciones mayores y menores de fútbol, tanto masculinas como femeninas.
“Fue una orden que vino desde arriba. El objetivo es tener control de todo y centralizarlo bajo su línea política. Juventud Presidente está haciendo eso con otras instituciones de Gobierno. Y en temas de deportes la Selección era la que todavía no estaba bajo esa misma directriz”, explicó una fuente vinculada al Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), bajo condición de anonimato.
Después del éxito de convocatoria de la Selección Masculina en las eliminatorias de United 2026, en las que Nicaragua avanzó hasta la etapa final y quedó eliminada pese a ganarle a Honduras y empatarle a Costa Rica en Managua, el régimen sandinista decidió cooptar la comunicación y organización de todos los eventos relacionados con la “Azul y Blanco”. Sin embargo, no lo hizo a través del partido o un superministro, sino bajo la sombra de JP, aunque sin oficializarlo plenamente.
“Se le informó a los funcionarios de la Federación Nicaragüense de Fútbol (Fenifut), y a la gente de Liga Primera, que tenían el acceso a redes, que el control sería asumido por JP. Poco a poco abandonaron las funciones habituales de comunicación y divulgación, y cinco meses después, se consumó casi en su totalidad el control. El juego contra Costa Rica fue el primero que estuvo organizado por su gente, por fichas políticas, bajo normas de ‘estricto orden’ y secretismo”, afirmó un exdirigente de la Fenifut, también bajo condición de anonimato debido al estado policial impuesto por la dictadura.
El origen de la “captura”

El régimen sandinista siempre ha gustado por mantener el control del deporte en el país. Las Federaciones de deportes son administradas por figuras identificadas ampliamente como sandinistas. Sin embargo, disciplinas como taekwondo, baloncesto, balonmano, o lucha, han carecido de popularidad entre los nicaragüenses. En pocas palabras, el impacto mediático que podía tener la dictadura a través de ellos era mínimo.
“Apuntaron alto. Primero con los campeones de boxeo tipo Román González. Luego se metieron en el béisbol y le dieron fuerza al Pomares. Después inyectaron plata al boxeo. Pero después de la crisis política de 2018 el impacto mediático de estas disciplinas se vino abajo. Solo el fútbol y lo que generaba la selección se mantenía en niveles altos de forma orgánica. Pero había una barrera que los detenía, la prohibición de FIFA de cero injerencia de Gobiernos en las Federaciones de Fútbol”, explicó la fuente vinculada al IND, quien señaló que de los “grandes” deportes en el país, el único que faltaba por controlar era el balompié a nivel selección.
La FIFA, según sus estatutos, es una organización neutral en materia de política y religión. Los artículos 14 y 15 de su reglamento exponen que todas las federaciones miembros están obligadas a administrar sus asuntos de forma independiente y procurar que no se produzca ninguna injerencia por parte de terceros en sus asuntos internos.
El reglamento de todas las federaciones debe ser neutral, independiente y prevenida de injerencias políticas, garantizando completa autonomía especialmente en los órganos judiciales. El punto en el que se prohíbe cualquier intromisión política se desarrolla en el artículo 19, que también señala que si se incumple podría castigarse con la suspensión e incluso expulsión de la federación miembro de la FIFA.

“El freno de mano para evitar que los gobiernos se metan en las federaciones es este. Cualquier intento termina en sanción como ocurrió con Nigeria o Sri Lanka. Aquí el primer paso que se dio fue con la imposición de la bandera rojinegra en un abanderamiento de una selección sub20 femenina. La bandera rojinegra es un símbolo político. Se esperaba un llamado de atención de FIFA, pero al final no pasó nada”, recordó la fuente vinculada al IND.
Frente a este escenario de nulos llamados de atención, la planificación de la captura de las selecciones nacionales siguió su curso. Un exdirectivo de un equipo de Primera División explicó que el régimen sandinista decidió avanzar con fuerza pese a tener, de alguna forma, un control en el balompié nacional, porque para la dictadura es de suma importancia la centralización de todas las organizaciones en el país.
“Fidel Moreno controla Liga Primera. Eso es un secreto a voces. Y también tiene injerencia en la Fenifut. El punto aquí es que a él no le interesaba figurar y tampoco meterse en la comunicación y la organización. Sí tiene voz de mando en poner o quitar entrenadores, aunque siempre lo hace ‘asesorado’. Hasta ahora no habían existido problemas con las lealtades partidarias. De hecho, los de la Fenifut, son fichas sandinistas que responden al partido, pero desde arriba, decidieron avanzar hacia el control casi total”, afirmó el exdirectivo.
El día del partido contra Costa Rica
La organización y comunicación antes, durante y después del partido contra Costa Rica, fue llevada enteramente por JP, confirmaron las tres fuentes entrevistadas por DIVERGENTES para este artículo. El control de salidas y entradas estuvo coordinado por trabajadores de la Alcaldía y otras dependencias del régimen. Incluso, la vigilancia policial fue redoblada no solo en el campo, sino también en las graderías.
Algunos asistentes al partido confirmaron, a través de videos y fotografías enviados a este medio de comunicación, la presencia de dos de los hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al juego. Daniel Edmundo y Maurice Ortega Murillo asistieron con sus hijos bajo un amplio despliegue policial de al menos 20 hombres y mujeres entre civiles y uniformados.
“El redoble de seguridad fue exclusivamente para los hijos de los copresidentes”, explicó una fuente vinculada al Ministerio del Interior. “Antes no lo hacían, pero como el control es casi total, entonces hay ‘más confianza’ para que se permitan participar en este tipo de actividades”, continuó.
El tema del control total no es completo, sino un “casi” porque los directivos de Fenifut se encargan todavía de ser la imagen en conferencias de prensa, aunque de fondo, en cuestión de organización y comunicación, JP es quien define qué y cómo se va a actuar en las actividades del día a día.

“La comunicación pasa por varios filtros y no se hace nada sin la aprobación de hasta cinco personas. Los que están al mando no saben nada de fútbol y su organización. Son herméticos con la información y han instalado un ambiente de temor hasta en los mismos periodistas”, afirmó la fuente vinculada a la Fenifut.
DIVERGENTES contactó a periodistas deportivos para conocer su opinión sobre este ambiente de temor que podría existir ante el nuevo control que existe en torno a la Selección Nacional, sin embargo, no obtuvimos respuesta de los profesionales a los que se contactó.
La fuente vinculada al IND señaló que aunque el régimen asumió a través de JP el control de la Selección Nacional, difícilmente lo hará oficial a través de sus canales de propaganda por la sombra de sanción que existe por la injerencia a la Fenifut.
“Si FIFA realizara una investigación lo que encontraría en el fútbol nacional sería una podredumbre. Fidel Moreno detrás de la Liga Primera, y ahora el régimen sandinista cooptado a la selección para aprovechar su masividad. El
último reducto de ‘independencia’ en el deporte que existía, ahora desapareció”, finalizó.