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Drogas en las discotecas de Managua. Así se mueve este negocio ilícito

La muerte de una joven en una discoteca de la capital generó un debate en redes sociales sobre la venta de drogas en estos centros nocturnos. Aunque familiares de la fallecida aseguran que su deceso fue por un paro cardiaco, los usuarios de Facebook y Tik Tok señalaron la facilidad con que se venden estas sustancias en espacios concebidos para el ocio y la socialización. Para entender cómo se desarrolla el trasiego, DIVERGENTES conversó con trabajadores de discotecas, jóvenes que habitualmente asisten a estos sitios y fuentes policiales que confirmaron este ilícito y la nula respuesta de las autoridades frente a esta amenaza

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Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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La música retumbaba al máximo en la discoteca. En medio del bullicio Haymara Vega bailaba un reguetón junto a sus amigos. Celebraba su cumpleaños en Pipas, uno de los centros nocturnos más populares de la capital. Las bocinas continuaron retumbando hasta después de la medianoche, y no precisamente por el cierre del lugar, sino porque Haymara se desvaneció en medio de la pista de baile.

La joven de 18 años cayó al suelo inconsciente y convulsionó. Según el relato de los trabajadores de la discoteca, estos intentaron brindar primeros auxilios mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia. Sin embargo, Haymara falleció. Su deceso inicialmente generó muchísimas interrogantes.

Durante las primeras horas de la mañana del lunes 9 de marzo, las redes sociales se cargaron de información sobre la muerte de Haymara. Los comentarios, en su mayoría, presumían de que la causa de su deceso había sido por una “sobredosis” de droga.

Debate en redes sociales 

“Esos polvitos mágicos están potentes”, escribió en Facebook la usuaria Marisela Torrez. “Me van a disculpar y con todo el respeto que se merece la familia, mi hija una vez se desvaneció y convulsionó. Era una sobredosis. Hoy en día no hay que confiarse de nadie”, replicó en el mismo post Ileana Corea, también en la misma red social.

Preparando recomendación…

A raíz de estos comentarios, la discoteca Pipas salió al paso con un comunicado en el que pidió “respeto a la persona fallecida y a su familia”, asimismo, señalaron que era “importante evitar especulaciones o informaciones que puedan generar confusión o afectar injustamente a terceros”. 

En el transcurso del día, la familia de la joven explicó a los medios de comunicación que la causa del fallecimiento fue un paro cardíaco, condición que también privó de la vida al hermano de la muchacha hace 14 años.

Drogas en las discotecas de Managua. Así se mueve este negocio ilícito

A pesar que la noticia causó un enorme revuelo en redes y generó muchos comentarios de ciudadanos alertando sobre el tráfico de drogas que existe en las discotecas de Managua, el caso no trascendió, al punto que la Policía sandinista siquiera emitió un comunicado al respecto. El tema quedó en el abandono, a pesar de que años atrás la misma Policía quebró algunas bandas que se dedicaban a vender en las discotecas.

“Los últimos meses se ha normalizado la venta de drogas en las discotecas. Los dueños de las discos lo saben, también los meseros y hasta la Policía. No sé qué tipos de intereses existen para no desmantelarlos como ha ocurrido en otros casos. El negocio existe y nadie hace nada al respecto”, comentó bajo condición de anonimato un trabajador de uno de los centros nocturnos consultado por DIVERGENTES.

La “harina” y las gomitas

Gabriel tiene 19 años. Desde hace dos años asiste regularmente a las discotecas ubicadas en la Zona Rosa de Managua. La primera vez que le ofrecieron drogarse, fue en la celebración de su cumpleaños 18. Confundido, entendía que ninguno de sus amigos tenía alguna sustancia, preguntó cómo sería “la vuelta”, si iban a salir de la disco y hacerlo en otro lugar.

La respuesta de uno de sus amigos lo dejó atónito. “Aquí mismo, aquí anda un maje que la tiene, solo le pagamos y listo”, le dijeron. El tipo que vendía la harina (cocaína) era joven, tenía un aura relajada y pasaba de mesa en mesa con distintos grupos. El amigo de Gabriel se acercó al sujeto y le pidió un poco del “producto”. Este le dio una pequeña bolsa transparente con polvo blanco y a cambio recibió 500 córdobas.

“Todo fue rápido. Mi amigo llegó a la mesa y me dijo que ya la tenía. Luego fuimos al baño para ‘darle’ y que no viera nadie… esperamos un buen rato porque adentro estaban otros majes en el mismo plan y luego entramos. Cerramos la puerta y ‘le dimos’, así de un solo sobre una tarjeta de un banco”, relató el joven de 19 años.

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Collage de imágenes presentados por la Policía sandinista de Nicaragua en la que muestran los hallazgos de un operativo en contra de una red que vendía drogas en centros nocturnos de Managua. DIVERGENTES / Policía Nacional

Al salir del baño, bajo los efectos de la cocaína, Gabriel recuerda que quería beber más. Sus amigos, que ya estaban un poco mareados producto de la gran cantidad de licor ingerida, también compraron “polvo blanco” y se “recuperaron”. Mientras la noche avanzó, el sujeto que se movía en todas las mesas, que hablaba con el resto de chavalos y que bailaba alegremente, se marchó de esa discoteca, y se metió en otra, a continuar en su afán.

“Así operan los que venden coca, o gomitas (éxtasis). Si no tienen clientela, la hacen en la disco. La venden ahí mismo, supuestamente sin que nadie se de cuenta, pero los dueños de bares y trabajadores sabemos todo. De viernes a domingo los vas a ver en toda esta zona, regados, y los chavalos compran, van al baño si es coca o la comen ahí en la misma mesa si es gomita de color”, explicó un trabajador de una discoteca que habló con DIVERGENTES, también bajo condición de anonimato por motivos de seguridad debido al estado policial impuesto en Nicaragua. 

No es una prioridad de las autoridades

Una fuente vinculada al Ministerio del Interior consultada por DIVERGENTES confirmó que en las discotecas de Managua este tipo de ilícito ha persistido porque frenarlo no es una prioridad. Salvo casos que se salen de control y dejan de operar en un solo nicho.

“La diversión no se puede detener en el país. Las autoridades saben que si un día caen a una disco pueden quebrar a los expendedores, pero eso no es de interés por el momento, además que afectaría la imagen de vida nocturna en la ciudad. Mientras los vendedores no traspasen las líneas, van a seguir operando con tranquilidad”, refirió la fuente.

Traspasar la línea, según la fuente consultada por DIVERGENTES, es intensificar el trasiego de sustancias y expandirlo en otras zonas que no sean  discotecas. Asimismo, que estas actividades ilícitas no evolucionen hasta convertirse en células de narcotráfico dentro de la ciudad, tal cual ocurre en otros países de Centroamérica. 

Rubén, otro joven entrevistado para este artículo bajo condición de anonimato, explica que los proveedores de estas sustancias en ocasiones no tienen necesidad de ir hasta la discoteca, sino que hacen su clientela a través de las redes sociales. Basta con ingresar a grupos de Facebook o de Telegram para conseguir gomitas, marihuana o cocaína.

“Todo es referencia. Un amigo conoce al dealer, y te pasa el contacto y luego le pedís cierta cantidad de coca o gomitas, te las entrega en tu casa o en un sitio céntrico y listo. Al día siguiente te vas donde querrás a compartir con tus amigos lo que compraste”, afirmó Rubén.

Golpes menores de la Policía

El trabajador de la discoteca de Managua que habló con DIVERGENTES bajo condición de anonimato se mostró preocupado por la muerte de la joven de 18 años porque considera que más casos como estos pueden ocurrir si no existe una supervisión de las autoridades en estos centros de ocio. 

“La familia dice que fue un paro. Quizás así fue, pero no sabemos si influyó el alcohol o cualquier otra cosa. A mi me ha tocado ver jóvenes drogados que arman pleitos, que se descontrolan… y aunque es el pan de cada día aquí en la zona, las autoridades no hacen nada por frenarlo. Solo te detienen a la media cuadra para multarte si andás bolo, pero el verdadero problema no lo atacan”, manifestó.

La Policía no es ajena a este tipo de ilícito. De hecho, en febrero de 2025 desarticuló a una banda cuyos integrantes fueron identificados como Freddy Antonio Dávila Zalazar y Carlos Roberto Vargas Espinoza, quienes operaban en los distritos Tres y Cinco de Managua. Según la nota publicada en la web del oficialista Viva Nicaragua Canal 13, la droga era vendida en varias discotecas de la capital, especialmente en la Zona Rosa.

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Imagen de una de una incautación derivada de uno de los pocos operativos de la Policía de Nicaragua para desarticular las redes de venta y distribución de drogas en centros nocturnos de Managua. DIVERGENTES/ Tomada de la Policía Nacional.

Un mes después, la institución policial realizó otro operativo en el que capturó a Eloísa Antonia Ramírez Gaitán, de 23 años de edad, quien admitió ser la dueña de un centro de almacenamiento de marihuana y pastillas de éxtasis que funcionaba en su casa en residencial Lomas del Valle, en el Distrito Cinco de Managua.

Según la Policía sandinista, Ramírez Gaitán manejaba una serie de contactos que incluía a distribuidores menores, quienes se encargaban de llevar las drogas a puntos claves, como discotecas y bares en zonas céntricas de Managua. Utilizó la mensajería de WhatsApp para coordinar la entrega de la droga hasta el 20 de febrero, cuando detuvieron a uno de sus distribuidores con una cantidad considerable de éxtasis y marihuana.

“El detenido proporcionó la información necesaria que llevó a las autoridades hasta la casa de Ramírez Gaitán en donde le ocuparon 129 pastillas de éxtasis, una considerable cantidad de marihuana y varios cigarrillos electrónicos”, escribió la Radio Ya en su portal web.

La fuente vinculada al Ministerio del Interior que habló con DIVERGENTES bajo condición de anonimato para evitar represalias del régimen sandinista, señaló que aunque la institución policial “quebró” a estos expendedores, no significa que existe una lucha constante contra los que se dedican a estas actividades criminales, dado que en las discotecas de Managua, según los testimonios de entrevistados, la droga se vende regularmente.

“Vengan un fin de semana, hágase el nuevo, y preguntando preguntando va a dar con el que vende. A veces hasta los mismos meseros se prestan a eso. Es un negocio que por interés no ha sido erradicado en su totalidad”, refirió el trabajador de una de las discotecas con preocupación debido al desinterés de las autoridades por enfrentar con firmeza este flagelo.


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